Aeropuerto de Asturias, medio siglo de historia

El 16 de junio de 1968 se inauguraron las instalaciones de Santiago del Monte, que registran un tráfico de 1,4 millones de pasajeros

Luis Rubio Barbón (Exdirector del Aeropuerto de Asturias)


El día 11 de junio de 1968, una disposición oficial anunciaba la apertura al tráfico aéreo civil internacional para pasajeros del Aeropuerto de Asturias, clasificándolo de primera categoría administrativa.

Coches aparcados frente a la terminal del aeropuerto en el año 1969 :: EC

Sin embargo, no era la primera vez que Asturias contaba con vuelos comerciales, ya que, desde 1952, la compañía Aviaco volaba al aeródromo militar de La Morgal, en Lugo de Llanera. Claro que las condiciones de operación no eran las óptimas y las cancelaciones y retrasos se sucedían con demasiada frecuencia, lo que propició que en junio de 1963, se suspendiera el servicio por razones «de índole técnica».

Entonces, las tres cámaras de comercio de la provincia, (por iniciativa de la de Gijón, y en concreto por su presidente Luis Adaro Ruiz-Falcó) comenzaron las negociaciones –y las presiones– en Madrid para que Asturias contara con un aeropuerto, tan necesario para el desarrollo de la región.

Incluido en el Plan General de Aeropuertos y Rutas Aéreas, la Subsecretaría de Aviación Civil determinó ubicar el Aeropuerto de Asturias en el concejo de Castrillón, en la parroquia de Santiago del Monte, ya que esos terrenos eran propiedad del Ministerio del Aire y apenas se necesitarían expropiaciones.

Pero tanto la prensa como los ciudadanos comenzaron a llamarlo ‘Ranón’, quizás por la proximidad a ese pueblo del concejo de Soto del Barco. Las compañías aéreas lo denominaron de ‘Oviedo’, porque la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), le asignó las siglas OVD. Sin embargo, oficialmente y desde septiembre de 1965 la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI), lo denominó ‘Aeropuerto de Asturias’, con el indicativo LEAS (LE por España, y AS por Asturias).

Vista aérea de la pista inaugural, de 2.200 por 45 metros :: EC

Las obras duraron dos años y, el 17 de junio de 1968, el Jefe del Estado Francisco Franco inauguró oficialmente el aeropuerto. Así, comenzaron los servicios aéreos con Madrid (un vuelo diario) y con Barcelona, Bilbao y Santiago (cuatro vuelos a la semana).

El crecimiento del tráfico aéreo fue constante, superior a las previsiones. A finales de los años 70 ya operaban semanalmente 34 vuelos con Madrid, catorce con Barcelona, seis con Santiago, uno a Las Palmas y otro a Ibiza, acercándose el movimiento de pasajeros por año, a los 300.000.

En el año 1982 se produjo la primera ampliación, coincidiendo con la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol, y en 1994, la segunda, por el extraordinario crecimiento del tráfico aéreo propiciado por la liberalización del sector.

El año 2003 fue decisivo para el desarrollo del Aeropuerto de Asturias, siendo Ministro de Fomento Francisco Alvarez-Cascos. Las actuaciones superaron los 33 millones de euros y se dotó al aeropuerto de unas instalaciones suficientes para absorber los incrementos de tráfico previstos. En octubre del mismo año, operó por primera vez un avión Airbus A-340 con capacidad para 300 pasajeros y un alcance de 16.000 kilómetros.

La torre de control y la terminal, aún en construcción :: EC

En 2007, se alcanzó la cifra récord de 1.560.800 pasajeros y 19.142 movimientos de aeronaves, pero debido a la crisis económica comenzó un ligero descenso del tráfico, que hoy vuelve a recuperarse con un crecimiento sostenido, aunque hay que tener presente la competencia que supondrá la entrada en servicio de la Alta Velocidad con Madrid.

Asturias dispone hoy de un aeropuerto suficiente para cubrir su zona de influencia y con unos niveles de seguridad y calidad muy altos según la apreciación de los usuarios.

Las inversiones realizadas a lo largo de estos 50 años, han sido razonables, sin derrochar el dinero del contribuyente con obras ‘faraónicas’, pero sin escatimar las actuaciones necesarias para contar con una seguridad, operatividad y calidad excelentes.

Estos días se cumplen cincuenta años de funcionamiento de una infraestructura indispensable para el desarrollo de nuestra comunidad autónoma. Creo que debemos felicitarnos por ello y desearle larga vida a esa instalación tan deseada en su día y que hoy cuenta con un futuro esperanzador. ¡Felices vuelos a todos!