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 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

12

Nov

2003

Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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Sangre de acero
Los escultores que participan en el taller de Xavier Mascaró
alimentaron sus inquietudes e intereses en los altos hornos de Aceralia


Como masa de lava que se desliza por la ladera de un volcán, sangraba ayer el acero desde los altos hornos de Aceralia. Discurría encendido en fuego, prendiendo de calores extraordinarios el suelo sobre el que calentaban los pies y las ideas diez escultores que no perdían olor, temperatura, tiempos ni un solo detalle de los cambios de la materia. Eran los participantes en el taller de Xavier Mascaró, los escultores que buscan en AlNorte modos y maneras de alimentar sus creaciones y trayectorias, y que ayer llevaron esa búsqueda a la acería de Gijón.

Objetivo número uno: «Conocer todo sobre la materia para actuar sobre ella». La sentencia, que secunda sin fisuras el reputado escultor de la Marlborough que dirige el taller, es, sin embargo, de Mercedes Cano, una joven creadora que, como a Mascaró, no le eran extraños ni el paisaje de hornos, humo, vapores y ruido, ni las reacciones de los minerales.

Ella y su compañero de gubia, Antonio Sobrino, han investigado en Holanda las transformaciones del cuerpo con el que trabajan. Pero no hay conocimiento innecesario: «Siempre impresiona. Además, lo que nosotros hemos conocido es infinitamente más pequeño que esto», aseguraba la escultora. Lo mismo decía Mascaró, que de tanto hurgar en las emanaciones del acero, en su aleación, sus impurezas y sus necesidades, llegó a confundir al guía de la excursión, Gilberto Martínez, del departamento de Relaciones Externas.

El amable cicerone de Aceralia creyó tener ante él, en lugar a un escultor del acero, a un experto metalúrgico. Y es que el creador franco-español ha visitado ya varias fundiciones. «Ninguna como ésta. Ahora me doy cuenta de que he estado sobre una pulga y esto es un gigante», aclaraba.

No preguntaron mucho los aventajados alumnos de Mascaró. Pero quienes lo hicieron buscaban datos sobre todas las suertes del acero, siempre con la intención de convertirse en absolutos gobernantes de su materia de trabajo.

Acero dulce y cortén
Sergio Palacios se interesó por el acero dulce y por el hecho de que su fractura, a diferencia de todo el acero conocido, sea fácil de lograr. Respuesta certera y rápida del guía: «Este tipo de aleación lleva más contenido en carbono del normal, por eso rompe con facilidad».

También hubo interés –esta vez sin solución técnica– por el acero cortén, uno de los materiales más utilizados en los últimos años del siglo XX y que sigue siendo cuerpo favorito para muchos escultores de este XXI.

Mascaró y sus nueve ‘alumnos’ fueron espectadores aplicados, pero sobre todo felices ante las lenguas de fuego en que quedaban convertidas las toneladas de acero antes de empezar a discurrir por el subsuelo y volcar su materia en los torpedos que trasladan todo lo que emanan los hornos.

Pero no disfrutaron sólo los participantes del taller de las transformaciones y la presencia apabullante de arrabio (acero líquido), que rompía la dinámica de grises y ocres de toda la factoría.

También observaban con placer las formas de las edificaciones que construyen la ciudad de Aceralia como si fueran el montaje de una escultura monstruosa, con firme capacidad para alimentar sus espíritus creadores.

 
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