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Pertenece
a la elitista nómina Marlborough, pero en Gijón no
se le ha visto despegar los pies del suelo. Ni siquiera para subirse
a la tarima de experto escultor reconvertido por AlNorte en profesor
extraordinario. Mascaró, del que dicen «logra descifrar
los nuevos amaneceres del hierro y el acero», ha evitado el
vuelo raso. De hecho, al grupo de creadores jóvenes de
oficio a los que da clase se dirige como si fuera «uno
más» y lo hace a sabiendas de que la lista de inscripción
del taller fue arrasada al anunciarse que él lo guiaría.
¿Qué objetivos busca su taller de artista?
Lograr un diálogo es mi principal intención.
Pretendo confrontar experiencias. Las de ellos con las mías.
No hay que olvidar que se trata de un seminario de muy corta duración
(sólo tres días) y que en ese periodo la participación
será, más que nada, verbal. No va a haber demasiado
tiempo para la práctica, excepto por el encuentro con el
proceso de la trasformación del acero.
Nace:
en 1965, en París.
Sus ciudades: París, Barcelona (donde se licencia
en Bellas Artes), Nueva York (donde vivió en la década
de los 90) y Madrid (donde vive actualmente).
Su búsqueda: nuevas vías expresivas para
la escultura, a partir del análisis de la obra propia
y las referencias ajenas. Mascaró recoge el testigo de
los grandes maestros de la primera y la segunda vanguardia española
para dotar de nuevos impulsos y una impronta eficaz e impactante.
Su galería: la mítica Marlborough muestra
estos días su obra, en Madrid. Ya lo ha hecho en su sede
neoyorkina.
Su taller en AlNorte: debate diversos aspectos de la
actualidad escultórica. El creador da a conocer sus vivencias
y sus perspectivas y promueve un diálogo directo con
sus alumnos-escultores .
Su trayectoria: ha sido especialmente intensa en los
últimos 15 años. Compagina su quehacer escultórico
con la escenografía de grandes montajes teatrales y las
obras públicas. |
La
visita a Aceralia no permite intervenciones, sólo recepción
de información. ¿Cómo procesa un creador los
datos que le arroja una factoría?
Para empezar, como si se tratara de un inmenso privilegio.
Pero lo fundamental de este encuentro con la planta de procesado
de los minerales de hierro y acero es que arroja sobre nuestras
neuronas imágenes y emociones capaces de hacer poso en nuestro
cerebro y convertirse con el tiempo en creaciones escultóricas.
¿Se pretende también conocer las interioridades
de la materia?
Cuanto más, mejor. Esta experiencia nos ofrece un planteamiento
integral de una materia compleja de tratar, y no es difícil
pensar que cuanto más sabes sobre una materia mejor puedes
actuar sobre ella.
Volvamos al taller de AlNorte 03. ¿Conocía
el trabajo de los participantes antes de empezar el curso?
Me he interesado por la trayectoria de todos. No podríamos
hablar de nuestras experiencias si no estuviésemos seguros
de que nuestros deseos ante la escultura fueran comunes. Quiero
saber qué esperan de la escultura y en qué punto se
encuentran. Todos hemos llegado por diferentes caminos a la creación
escultórica, pero, nuestros deseos son iguales.
Esta búsqueda de referencias parece contrastar con
la individualidad que caracteriza su trayectoria.
Efectivamente, la carrera del arte es como una carrera de
fondo, constante y solitaria. Pero, en varios puntos del camino
hace falta parar para tomar coordenadas. Se puede navegar solo,
pero si olvidas lo que te rodea aparece la noche total, es decir,
la desorientación.
¿Es necesario, entonces, participar en el arte ajeno?
Necesario, quizá no, pero sí tremendamente positivo.
Que los artistas se encuentren para hablar no es muy común.
Yo me daría por satisfecho si convirtiéramos esta
toma de referencias y puesta en común que es AlNorte en un
buen hábito.
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