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Santiago
Serrano es una persona feliz. Le gusta su trabajo y le encanta «repartir»
sus conocimientos. Lo hace estos días en Gijón, en
el Centro de Cultura Antiguo Instituto, como guía de una
veintena de grabadores (debían ser 15, pero él no
pudo resistirse a la demanda extra) y está acostumbrado a
hacerlo en diferentes universidades. Y es que, según el creador
castellano, los «secretos de artista» son algo difícil
de entender.
La estampación transferencial es la columna vertebral
de su taller de AlNorte. ¿Qué es?
Es un método propio de tal sencillez que permite generar
una rápida respuesta y plantear expectativas para la investigación
de otras técnicas. Está basado, en cierto modo, en
las maneras de la litografía y en la imposibilidad de unir
el agua y las grasas. Consiste en transferir la tinta que queda
sobre el papel de seda después de haber intervenido en él,
rayándolo, manchándolo, dejando partes cubiertas o
sin cubrir.
Sus alumnos trabajan sobre vidrio. ¿Esa es la base
ideal?
Es una de las muchas. Trabajamos en vidrio, como podríamos
hacerlo en una pared, siempre que no esté pintada al temple,
en un metal o un plástico. Pero lo más fascinante
es que la imagen que obtenemos es directa, y real, no como en el
resto de los sistemas gráficos, que nace invertida.
¿Una buena experiencia?
Está siendo genial. Todos están encantados,
tanto que hemos decidido prolongar las horas del taller. Hoy (por
ayer) no pararemos ni siquiera para comer. Un bocadillo, y a seguir.
El entusiasmo es impresionante.
¿Usted es de los grabadores que miman el proceso
hasta el final o de los que lo dejan en manos de expertos?
A mí me gusta hacerlo todo, pero muchas veces recurro
a profesionales de la estampación para que me asesoren. Sigues
siendo el padre de la criatura aunque el grabado se haga en un taller
sin tus manos. Probablemente, Picasso supiera grabar, pero no me
lo imagino entre ácidos y planchas.
Así como Mascaró director del taller
de escultura era un principiante en esto de la docencia, usted
es maestro reconocido. ¿Qué lleva a un artista a mostrar
su cocina?
Empezando porque no entiendo a quienes hablan de los secretos
de artista, la cuestión es que me encanta repartir mis experiencias
El conocimiento es lo único que nos permite asomarnos a la
libertad de elegir y de crear y, partiendo de esa base, confieso
que yo también recojo mi parte. Al dar clase me acerco todo
lo que puedo a los creadores y he llegado a darme cuenta de que
puedes conocer a una persona por los colores que invierte en sus
pinturas.
Colores grises...
Quienes los utilizan quieren llamar poco la atención.
Miran para adentro.
Colores luminosos...
Sus necesidades son muy distintas. Está claro que quien
emplea colores expresivos es que lo es y le gusta que se note.
¿El lenguaje gráfico empieza ya a despegarse
el sambenito de hermano menor de las artes plásticas?
No estoy seguro. Es cierto que siempre hay una valoración
inferior, pero lo que no daríamos muchos por un grabado de
Picasso. Lo que está claro es que se alcanzará la
aceptación plena, pero luego llegará la decadencia.
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