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No
es un problema de escasez de ideas, ni de desencuentro entre el
arte y la sociedad del siglo XXI. En Asturias la cuestión
de la creación se centra en la falta de infraestructuras
y logística. Así, al menos, lo dieron a entender ayer,
desde la experiencia reconocida, el reputado pintor Bernardo Sanjurjo,
la responsable de programas culturales del Instituto Asturiano de
la Juventud y responsable de la sala Borrón, de Oviedo, María
José Baragaño, y el singular y aplaudido creador Paco
Cao.
Los tres participaron, con el crítico Ángel Antonio
Rodríguez de moderador, en la última de las Jornadas
Temáticas de la II Semana Nacional de Arte Contemporáneo
AlNorte, que el dirige y organiza EL COMERCIO, y cada uno hizo reflexión
panorámica del arte en Asturias desde su particular perspectiva.
Eso sí todos, al fin, dibujaron una situación, que,
sin proclama previa, acabó sacando los colores a la Administración.
Un espacio público
María José Baragaño, que abrió fuego,
tras la introducción de Ángel Antonio Rodríguez,
advirtió, de entrada, que tenía que «aportar
una visión negativa del arte actual de Asturias».
Decía esto la responsable de la única sala de arte
pública del Principado, precisamente, por el incierto futuro
que le espera a este espacio, en el que, como ella mismo recordó,
han levantado su voz 350 artistas emergentes. Uno de ellos es Paco
Cao y, tras su éxito en Nueva York, prueba evidente de que
las apuestas de la galería han sido acertadas.
Pero poco parece importar lo hecho hasta ahora, pues Baragaño
aseguró tener «dudas sobre si la sala Borrón
podrá continuar su actividad».
Para Bernardo Sanjurjo, que a diferencia de su predecesora, inició
su intervención con un optimista «el panorama de hoy
es mucho más halagüeño para los jóvenes
artistas», las carencias también son de infraestructuras,
pero, en su caso, de infraestructuras mal planteadas.
Un centro de formación
«Se necesitan centros de formación y de debate, lugares
en los que se ayude al artista a encontrase consigo mismo. Sobre
todo para que se pueda diferenciar entre el arte de algunas buenas
ocurrencias», añadió Sanjurjo.
Finalmente, Paco Cao centró su disertación en el mismo
problema que gravitó en la sala del Centro de Cultura Antiguo
Instituto durante el encuentro de expertos. Para él lo que
falla es «siempre la logística y en ningún caso
la capacidad creadora».
Aun así admitió el afamado creador que la asturiana
«es una «sociedad bastante inmovilista», tanto
que no ha notado ningún cambio en los últimos años
y tanto que aquí deslumbra, dice, todo lo que viene de fuera.
Y ahí aparece un nuevo peligro: «Mitificar lo que se
hace en otros lugares e intentar copiarlo».
- Borrón
y dibujo nuevo
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