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El
espacio al que pone personalidad y entusiasmo Javier González
de Durana tiene poco más de un año. Nacía el
Artium de Vitoria en abril de 2002 y ha logrado ya convertirse en
un lugar de referencia. Ha crecido tanto que cuenta con 25 empresas
respaldando su actividad y empieza a sentir pequeños sus
13.000 metros cuadrados. El secreto, una buena gestión, un
modelo jurídico que permita participación de todas
las instituciones públicas y privadas, una colección
de arte bien definida y un personal que cree en su trabajo y vive
de cara a la sociedad.
Su participación en el AlNorte de EL COMERCIO se
centra en la exhibición de los aciertos de Artium. ¿Cómo
han logrado tanto éxito en tan poco tiempo?
Es cierto que hemos crecido extraordinariamente y eso nos
plantea problemas, que son, por cierto, muy saludables, porque parte,
precisamente, del éxito, como la falta de capacidad para
las visitas que estamos acumulando. El año pasado fueron
125.000.
Desde su experiencia ¿cómo observa el proyecto
de Asturias para La Laboral?
Fui invitado a la presentación que se hizo del proyecto
en Arco el año pasado y esa es mi única referencia.
Partiendo de ella sólo puedo decir que los grandes planes
culturales son muy positivos, pero no podemos olvidar que siempre
hay mucho, pero mucho que ajustar a la realidad. Confieso que vi
mucha voluntad política, pero también que son muchos
los riesgos.
¿Qué riesgos?
El primero es el político. Es decir, el centro de arte
pensado para La Laboral requiere, antes que nada, un consenso social.
Bajo ningún concepto debe ser el proyecto de un Gobierno,
sino de una sociedad. La oposición debe estar de acuerdo
para que todo funcione.
Conseguido el acuerdo entre partidos ¿qué
paso daría usted?
Crear una personalidad jurídica. El Artium es una fundación.
Nuestros promotores son institucionales. Diputación de Álava,
Gobierno vasco, Ayuntamiento de Vitoria y Ministerio de Cultura,
pero en los estatutos hay una referencia clara a la participación
privada. Ya se ha implicado clarísimamente 25 empresas con
fuerte presencia (una es el grupo Vocento, al que pertenece este
periódico).
A partir de ahí, ¿que es más importante
una buena gestión, una colección importante, el espacio...?
Todo es importante. La gestión adecuada y el personal
apasionado que no mire en una dirección ajena a la realidad
y parezca distraído. Por ejemplo, ahora estamos trabajando
en una exposición sobre la violencia política porque
creemos que está ahí y no puedes evitar hablar de
ella. Creo, además, que los artistas pueden arrojar una luz
determinada a estas cuestiones. El equipo debe creer en lo que hace
por encima de todo.
¿Y la colección? Todavía hay un debate
sobre cuándo comienza el arte contemporáneo a considerarse
tal. Ustedes la inician en la segunda mitad de siglo.
Lo importante es definir el perfil que la institución
quiera mostrar como propio. Es fundamental que éste sea reconocible
ante la sociedad y que su exhibición responda a un montaje
también bien determinado. Todo lo demás viene solo
y, además, soy de los que cree que los problemas técnicos
siempre se pueden solucionar. Todas las dificultades son superables.
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