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Ángel Antonio Rodríguez
El
taller que Sergi Aguilar ofrecerá en el CMAE de Avilés
desde el próximo lunes reunirá dos de los aspectos
más habituales de su trabajo: la escultura y las instalaciones
en espacios públicos. El objetivo será que sus alumnos
debatan diversas experiencias internacionales desarrolladas en ese
ámbito, abordando aspectos formales y conceptuales.
Desde sus primeros trabajos, Sergi Aguilar ha utilizado mármol
y acero, incorporando posteriormente madera y aluminio. El aspecto
constructivo, la acotación y la movilidad del objeto en su
entorno son el eje de sus volúmenes. Al tiempo, suele realizar
dibujos y collages, alternando fotocopias e imágenes
manipuladas.
Ha expuesto en Europa, Estados Unidos, Japón y Latinoamérica,
siendo durante cinco años Presidente de la Associació
dArtistes Visuals de Catalunya. Sus dos últimas exposiciones
se celebraron este año en el Monasterio de Silos y en el
Palacio de los Duques de Soria.
Este primer taller que impartirá en Asturias ha
despertado bastante expectación. ¿Cuáles son
sus principales contenidos?
Básicamente, partiremos de imágenes para debatir
diferentes maneras de entender e intervenir en el espacio público.
El objetivo principal es, por tanto, que los asistentes tengan un
conocimiento bastante completo de las diferentes formas de actuar
en un lugar público. Es posible, incluso, que desarrollemos
conjuntamente algún anteproyecto, a partir de temas específicos.
¿La instalación de esculturas en los espacios
urbanos ha mejorado en este país, o se siguen tomando decisiones
muy caprichosas?
En relación con la instalación de esculturas
urbanas siguen predominando las decisiones caprichosas o aleatorias.
De todas formas, ya se pueden observar proyectos de interés,
en la medida que están propuestos por expertos que son conscientes
de que no se trata de poner cualquier objeto, sino que el espacio
urbano debe asumirse bajo otros parámetros como el contexto
del lugar.
¿Hay un problema de entendimiento y formación
entre políticos y artistas?
Los hay porque los puntos de partido son diferentes. Mientras
los políticos solo piensan en lo ornamental y el evento socio-político,
los artistas van más allá, planteando temas de interrelación
con el usuario. O sea, con el público.
En el panorama español, ¿qué ciudades
están funcionando mejor en estos ámbitos?
Yo creo que el panorama español está en continuo
cambio. Mientras se continúa actuando de una forma que yo
denomino o entiendo sinsentido, hay ciudades que practican
interesantes experiencias, y funcionan muy bien. Por ejemplo, Barcelona.
En 1983 se inició una reforma de los barrios periféricos,
que conllevaba la ubicación de uno o más objetos comentados
y analizados por los responsables del ayuntamiento y los arquitectos.
El proyecto llevado a cabo en Barcelona, con el paso del tiempo,
podemos valorarlo como notable.
Habrá más ejemplos
Otro ejemplo puede ser el del parque del Prado de Vitoria,
en el que, con una propuesta del ayuntamiento y su equipo de trabajo,
se solicitó a los artistas implicados que contemplasen aspectos
esenciales durante su participación. Así, se debatió
el uso de dicho espacio por parte de los ciudadanos, incluyendo
aspectos históricos y ecológicos.
¿Se entiende, pues, que la joven escultura española
está viva?
La joven escultura está preparada para actuar en este
ámbito. Las nuevas generaciones han entendido que el espacio
público es un lugar de comunicación y no solamente
un lugar de ubicación. Otra cosa es la posibilidad de hacer
viables los proyectos. En la mayoría de los casos son actuaciones
puntuales. Pero, en muchas ocasiones, se plantean bien los términos,
porque la instalación pública no tiene que ser permanente.
Entre los artistas prima el individualismo, a pesar de
que muchas iniciativas abogan por la colectividad y el esfuerzo
común...
Es evidente que vivimos un momento de individualidades, pero,
por ejemplo, la Unión de Asociaciones de Artistas está
planteando necesidades de interés general. Sólo así
conseguiremos avanzar en asuntos básicos, que consideramos
fundamentales para el bien colectivo.
¿Cuáles son, pues, los principales problemas
que afronta la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales?
Desde la Unión trabajamos simultáneamente en
varios frentes. Estamos intentando que se aplique el 1% de las obras
públicas al arte. Para que eso funcione, es preciso crear
unos comités de expertos y profesionales, que serían
quienes escogerían y decidirían el lugar o los artistas
implicados a la hora de desarrollar un trabajo artístico
para el espacio público.
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