C a n a l     d e      A r t e
Volver a la portada

.
 • ASTURIAS PLÁSTICA
  Agenda artística
  Análisis exposiciones
  Obra abierta

.
 • ENLACES
  Museos
  Galerias
  Colecciones
 • OPINIONES
  Buzón
  Tu opinas sobre...

.
EXPOSICIÓN VIRTUAL
El Comercio
 
.
Envía esta noticia por e-mail a un amigo  
 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

16

Dic

2004


Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

Volver al inicio



CRITICA DE 'EL SOL DEL MEMBRILLO'
Elegía del noble fracaso



P. A. MARÍN ESTRADA


Una antigua fábula china cuenta la historia del pintor Wang Tu. Sus pinturas no reflejaban la realidad, no la representaban: estaban vivas de ella. El Emperador lo mandó encarcelar porque temía que con sus pinturas le robase parte de los dominios de su empeño. Wang Tu en su prisión comenzó a pintar un paisaje marino y en él un barco que se acercaba a la costa, trabajó en su obra día y noche durante meses, al final cuando la hubo concluido subió al barco pintado y se alejó mar adelante.

'El sol del membrillo' de Víctor Erice cuenta una especie de versión de la fábula china, una versión más cercana a la realidad en la que el pintor no consigue escaparse en el barco y lo deja marchar. «A veces es preciso renunciar a algo», afirma Antonio López en un momento de la película, cuando ya ha decidido abandonar su proyecto de pintar un membrillero captando la luz con la que el sol ilumina sus frutos en una determinada hora del día. El filme de Erice nos habla de esta frustración, el noble fracaso del artista ante el curso escurridizo de la realidad y del tiempo.

Raramente se habrá conseguido una complicidad tan íntima en la colaboración de dos creadores para una obra común. El cineasta Víctor Erice y el pintor Antonio López no sólo establecen su colaboración a través de unas ideas compartidas respecto a las dificultades de cualquier tentativa artística, también cuentan su particular versión de la fábula de Wang Tu a dos voces, con dos miradas que a veces se cruzan en las secuencias: el asomo de un micrófono de los técnicos de sonido o la aparición de la cámara junto al membrillero son un guiño que se hacen los dos creadores y que le hacen al espectador para recordarle las frágiles fronteras entre documental y ficción.

Uno de los mayores logros de la película es la de conseguir introducirse en la intimidad del pintor sin violentarla con recursos expresivos, invitando a la cámara a estar ahí como un testigo discreto. Las escenas en que López conversa con su amigo el pintor Enrique Gran son una muestra de hasta qué punto se permite a los propios espectadores acercarse a la conversación de los dos amigos. Una pequeña broma de Erice para mostrar que a veces el arte también puede engañar con sus trucos y que es el reverso de lo que cuenta 'El sol del membrillo', la imposibilidad de cifrar en una obra los movimientos precisos y caprichosos de la realidad.

 
Envía esta noticia por e-mail a un amigo  


  

© EL COMERCIO Digital C/ Diario El Comercio,1 - 33207 GIJÓN (Asturias)
Teléfono: 985 17 98 00.   Fax: 985 34 22 26


Publicidad:
publidigital@elcomercio-sa.es

Publicación digital controlada por OJD