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 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

17

Dic

2004


Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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Del lápiz al ordenador, pasando por Piñole
Una treintena de niños se iniciaron en la aventura del arte
con Paco Fresno, en el Museo Piñole, y Santamarina y
Soledad Córdoba, en la Escuela de Arte de Avilés



C. Bartsch / P. Merayo

Piñole era «rubio», también «moreno», «simpático y de familia sonriente», estaba emparentado con «mucha gente muy mayor», vivía en una «ciudad contaminada», en la que «duró más de 300 años» y, además, fue «un pintor muy famoso». Lo aseguran con rotundidad de lapicero Carmen, Nacho, Marcos, Ana y Lorenzo, convertidos ayer, con otros 14 niños, en buscadores de los tesoros de don Nicanor. Sus descripciones, en letras gigantes, fueron las primeras en salir a la luz en el taller que Paco Fresno guió ayer en el Museo Piñole con intención de descubrir al pintor, a a través de la pintura.

Tras las verdades de los pequeños, las de los participantes mayores. A medida que crecía la edad, la imaginación se escurría entre los párrafos solicitados por Fresno, después de hacer a todos recorrer las salas repletas de Piñole. Ya no había invención, sino lectura, pues los buscadores crecidos acudieron al envite con chuleta.

Pese a todo, hubo quien, además de listar los datos de nacimiento, muerte y retratos de Piñole fue más lejos. Donde los peques ponían color de pelo, por ejemplo, Natalia Álvarez, de 14 años, advirtió intensidad de la mirada. José García, de 12, se fijó también en la «fiesta de algunos lienzos» y dedujo que el pintor que vivió cien años debía tener buen talante.
Pero no todo fue redacción y descubrimiento descriptivo. También hubo que dibujar el retrato de quien más veces se autorretrató e inventar parte de uno de sus cuadros mayores, ‘La barraca’.

Diseño, en Avilés
De los lápices de colores de Gijón, se pasó en Avilés, al poder de los ordenadores. Un recorrido por los últimos 40 años del diseño gráfico en Asturias. Esto es lo que ayer ofreció un maestro en la materia, como es José Emilio Santamarina, a los alumnos de la Escuela Superior de Arte de Avilés, savia nueva nacida en plena revolución tecnológica y que se sorprendió por la rápida evolución sufrida por esta rama artística en apenas unas décadas.
«Mis primeros trabajos eran todos hechos a mano, con la única ayuda de la geometría, el compás, la escuadra, el cartabón y las plantillas para hacer los alfabetos», recordó Santamarina, quien subrayó que no fue hasta apenas hace 15 años cuando el ordenador se convirtió en la principal herramienta de trabajo para los diseñadores gráficos. Sin embargo, quiso dejar bien claro a las nuevas generaciones que la tecnología «no da soluciones, simplemente sirve para plasmar más rápidamente lo que previamente ha pensado uno».
A través de la proyección de diversos trabajos realizados a lo largo de su trayectoria, el veterano diseñador dejó bien claro que la creatividad, y no otra cosa, es el principal motor de un trabajo del que no piensa jubilarse porque le apasiona.

Y es que el diseño fue el protagonista de la presencia de AlNorte ayer en Avilés, que se completó con unos talleres para alumnos de Bachillerato que, bajo el título de ‘Triunfar y saber mirar’, y bajo la dirección de Rebeca Menéndez, les mostraron las claves del diseño de producto.

 
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