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 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

17

Dic

2004


Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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JAVIER MADERUELO. ARQUITECTO, CRÍTICO Y COMISARIO EXPOSITIVO
«Se ha quebrado la conciencia de
colectividad y bien público »



Ángel Antonio Rodríguez

El seminario ‘Arte, público y espacios públicos’ de AlNorte se cerrará esta tarde en la sala de conferencias del Centro de Cultura Antiguo Instituto, a las 19.30 horas, con Javier Maderuelo, que centrará su ponencia en el tema ‘Arte y naturaleza, una experiencia de arte público’. Doctor en Arquitectura e Historia del Arte, es comisario de exposiciones, editor y ensayista en diversos medios e instituciones nacionales, mientras ejerce como catedrático de Arquitectura del Paisaje en la Universidad de Alcalá de Henares. Ha participado en más de cincuenta cursos, seminarios y programas de doctorado en las universidades de Valladolid, Politécnica de Valencia, del País Vasco y de la Escuela Superior Artística de Oporto. Entre 1995 y 1999 dirigió el programa, los cursos y las publicaciones ‘Arte y Naturaleza’ de la Diputación de Huesca. Ha escrito varias monografías de artistas (Cristina Iglesias, Andreu Alfaro...) y, entre sus numerosos libros, destacan ‘El espacio raptado. Interferencias entre arquitectura y escultura,’, ‘Arte público’ o ‘La pérdida del pedestal’.

Adelante un poco los contenidos de su conferencia...
–Voy a exponer algunos conceptos sobre ‘arte público’ y a explicar la experiencia del programa ‘Arte y naturaleza’ que se está desarrollando en Huesca. No se trata de mostrar obras ni de decir cómo se han llevado a cabo, sino de recordar que el arte debe ser patrimonio de todos los ciudadanos y debe reflejar los anhelos de la sociedad que lo sustenta.

Tras tantos años de especialización en este ámbito, ¿cómo explicaría la evolución del concepto ‘arte público’ en nuestro país?
–Aunque es cierto que desde hace años se utiliza en España el término ‘arte público’, sin embargo, no ha llegado a cuajar su sentido. Desde hace unos veinte años estamos asistiendo a una invasión de obras en el espacio público, pero la inmensa mayoría son piezas que no merecen el calificativo de ‘arte público’ ya que se trata de obras inespecíficas, es decir, que podrían estas situadas en otro lugar y que no dicen nada sobre el espacio y la sociedad a la que deberían representar.

A su juicio, ¿se están desarrollando en España proyectos de interés?
–Son muchos los ejemplos llamativos que se muestran en otros países y es fácil querer imitarlos, por lo tanto, no se puede negar que hay iniciativas en España que responden a la idea de crear conjuntos de obras de arte público y que algunos de ellos poseen auténtico interés y resultados positivos. Sin embargo, la idea de un arte hecho para el disfrute colectivo de los ciudadanos, creado para responder a los condicionantes y necesidades de un entorno específico, no ha terminado de cuajar entre los artistas españoles que siguen haciendo su ‘obra personal’, que trata sobre sus pequeños problemas y miserias.

¿Qué clase de iniciativas se deberían emprender?
–No es fácil dar consejos. El problema es complejo y atañe a muchos factores y elementos que se relacionan entre sí. Habría que empezar por la educación y por romper el ciclo individualista en el que se encuentran situados los principales agentes del arte público, que son los políticos, los artistas y los propios ciudadanos.

¿Las ciudades artísticas punteras tienen que marcar las pautas del nuevo arte público o es más lógico apostar por las periferias?
–Cualquier cosa que se haga en Madrid o Barcelona tiende a ser imitada por los políticos locales de otras ciudades, sin embargo, el falso papel vanguardista asignado a Barcelona y la caspa ‘cañí’ que destila Madrid en materia de espacio público urbano no pueden ser ejemplos válidos para otras ciudades españolas. Los programas más coherentes y continuados se están ofreciendo hoy en lugares ‘periféricos’, tales como Lanzarote, Vitoria, La Marina Alta de Alicante o Huesca.

¿Experiencias similares a Huesca podrían aplicarse en una región como Asturias?
–Lo que desde hace quince años se está haciendo en Huesca no está patentado, como cualquier proyecto público está ahí para que sea libremente utilizado por quien quiera imitarlo, repetirlo y, cómo no, mejorarlo. No hay secretos en la gestión, por lo tanto puede ser aplicado en Asturias. Sólo hace falta un poco de convicción, tesón y apoyo de los poderes públicos.

Como arquitecto, ¿qué perspectivas observa en el desarrollo urbanístico español?
–Hoy cualquier promotor puede construir en cualquier lugar sin que medie más interés que su lucro personal. Se ha quebrado la conciencia de colectividad y bien público. Por eso, hay que insistir en la necesidad de generar una conciencia colectiva y una educación ciudadana. El arte puede ser una de las vías, aunque no la única ni la más importante.

 
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