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P. Merayo
La Semana Nacional de Arte Contemporáneo de EL COMERCIO recibió
ayer todo tipo de elogios basados en su sensibilidad para «apostar
por lo más arriesgado, el arte contemporáneo»,
como manifestó la concejala de Cultura del Ayuntamiento de
Gijón, Mercedes Álvarez, y su capacidad para «lograr
el difícil efecto sumatorio de tantas entidades, públicas
y privadas, en un sólo objetivo», en el que insistió
el director general de Cultura Carlos Madera.
Y es que AlNorte reúne el mecenazgo de Cajastur, la Fundación
Laboral de la Construcción, Hidrocantábrico, Aceralia
y la Sociedad Tudela Veguín; la colaboración de los
museos Jovellanos, Barjola, Piñole, Evaristo Valle y Antón;
del Centro Municipal de Arte y Exposiciones, de Avilés, del
CCAI, de Gijón; y de las galerías Cornión,
Espacio Líquido, Astragal y Dasto. A todos ellos se suma,
además, la participación del Gobierno del Principado,
los ayuntamiento de Gijón y Avilés, la Universidad
de Oviedo y las escuelas de arte de Asturias y de Oviedo.
Todo para lograr un encuentro con el arte que tiene «en la
ruptura de las barreras mentales uno de sus principios inspiradores»,
en palabras del director de EL COMERCIO, Íñigo Noriega,
quien aseguró que «el objetivo último es dejar
una huella en la sociedad, ya sea con el despertar de una vocación
o promoviendo el interés por cualquiera de las manifestaciones
del arte».
De la bondad del resultado habla, según la directora del
Área de Extensión Universitaria de la Universidad
de Oviedo, Marta Cureses, el catálogo de la edición
de 2004 presentado ayer, «una muestra del rigor con el que
se plantean los retos en AlNorte».
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