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El Comercio
 
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 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

04

Dic.

2005


Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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«Lo estético es la forma más primaria
y profunda de elección»
El artista impartirá entre el 12 y el 14 de diciembre el taller ‘Dibujo, huella y arte’, en Gijón, en la Semana de Arte Contemporáneo AlNorte’05



La IV Semana Nacional de Arte Contemporáneo de Asturias AlNorte’05, que se inaugura el próximo viernes y se prolongará hasta el 17 de diciembre, cuenta con varios invitados de lujo entre los que destaca el madrileño Carlos Franco, uno de aquellos valientes que en los años ochenta lideraron la renovación pictórica española.

Su obra actual, que se expone en la galería Marlborough de Madrid, sigue siendo una de las más sólidas y singulares del arte español, apostando por la pureza plástica.

Compañero generacional de Broto, Alcolea, Pérez Villalta, Barceló, Sicilia, Serrano, Quejido o Campano, Carlos Franco es autor de algunas obras emblemáticas, como las pinturas murales de la Casa de la Panadería, en la plaza Mayor de Madrid. Ha presentado más de cincuenta exposiciones individuales por todo el mundo, participando en numerosas colectivas. Su última individual, que precede a la de Marlborough Madrid, se presentó en 2004 en varios museos de Centroamérica, fomentada por el Gobierno Español. Especialistas como Juan Manuel Bonet, Miguel Cereceda, Mariano Navarro o Fernando Castro han advertido en su obra una intensa preocupación por la historia desde postulados pictóricos, con fuertes ingredientes iconográficos que en ningún momento se pierden en anécdotas temáticas. Apartándose de cualquier pretexto anticuario o monumental, se posic
iona como artista plenamente moderno, con las ideas tan potentes como singulares.

–La exposición de Marlborough sigue patentando una férrea defensa del medio pictórico, sin renunciar a diversas experimentaciones. ¿Qué momentos valora Carlos Franco como más importantes en su evolución como artista?
–En mi etapa de formación, con profesores como Ángel Orcajo y Amadeo Roca, hubo un momento determinante que fue mi accidente de coche, que me obligó a estar metido en cama y con operaciones durante tres años. Entonces dibujé muchísimo. Poco antes había conocido a Juan Antonio Aguirre y Luis Gordillo, entre otros de los participantes en los míticos Encuentros de Pamplona, a los que finalmente no pude ir por estar en el hospital. Aquello fue quizás el suceso artístico más importante que ha ocurrido en España desde entonces y del cual se habla muy poco. El ambiente de mi generación era muy abierto. En la galería Amadís había figurativos, abstractos y conceptuales. No había todavía un dogmatismo estilista.

–Y en 1972 la primera exposición en la sala Amadís...
–Sí, allí conocí a Carlos Alcolea, con quien tuve una gran amistad. Rechazábamos la cristalización dogmática que había llegado a tener el informalismo, había cierto cansancio en aquellos años. El ‘negro español’ de la España más oscura se había apoderado de la crítica con sus connotaciones morales de sobriedad y estaba mal visto el color desaforado y toda la herencia colorista.

–Entonces se vivían múltiples influencias...
–En mi caso, desde Van Gogh, Monet y Toulouse-Lautrec hasta Picasso o la pintura norteamericana. Y la pintura simbolista, romántica y surrealista, por ejemplo, Odilon Redon, Friedrich...Y también tuve la suerte, durante mi primer viaje a Roma, de ver una exposición de Savinio, el hermano de Giorgio de Chirico. Digo suerte porque planteaba el mismo camino que a mí me interesaba, ese intento de unión de los planos de color y la descripción naturalista. En ese sentido, Bacon también fue un artista importante, porque lo logró plenamente.

–¿Eso generó en su obra las relación tan especiales que genera respecto al dibujo y el color?
–Los elementos del dibujo y del color crean emociones internas y siempre han sido lo que más me ha permitido expresar e intentar conocerme. Con esto acepto la asociación intrínseca entre lo estético y lo ético. Para mí lo estético es un sentimiento común a todos los demás. Es, quizás, la más profunda, rotunda y primaria forma de elección.

–En los ochenta, esa ‘década prodigiosa’ del arte español, Carlos Franco formó parte de un grupo que marcó un antes y un después en la renovación pictórica. ¿Cómo recuerda aquellos días?
–Lo que floreció en los ochenta había comenzado a surgir a principios de los setenta. De hecho hubo grandes artistas que hicieron una figuración cromática en los años ochenta que sería impensable sin esa visión anterior.

–Hablemos un poco del taller que impartirá en AlNorte’05 en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, entre el 12 y el 14 de diciembre. Se titulará 'Dibujo, huella y arte' y cuenta con 30 plazas gratuitas, convocadas por EL COMERCIO. ¿Cuáles son sus objetivos?

–Entrar en relación con las personas verdaderamente interesadas en el dibujo, una disciplina tremendamente denostada por cierta parte de la crítica actual, partidaria de los nuevos medios y disciplinas. Un tema, incluso, rechazado en algunos centros de formación y escuelas de arte. A partir de ahí experimentaremos, dialogaremos y trataremos de establecer conversaciones fructíferas sobre el arte como huella y la huella como arte.

 
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