|
La IV Semana Nacional de Arte Contemporáneo de Asturias AlNorte’05
inició ayer sus actividades con la inauguración de
las cinco exposiciones de los artistas becados en esta edición.
El lunes, las exposiciones continuarán abiertas, pero, además,
coincidirán con la apertura de la amplia programación
de cursos, talleres, seminarios y certámenes paralelos.
Por ello, se hace interesante analizar, a modo de guía introductoria
del circuito itinerante, las propuestas de las exposiciones ‘El
día antes de ayer’, de Pedro Fano; ‘Luz interior’,
de Pablo Armesto; ‘Identidad/no identidad’, de Tatiana
Martins; ‘Mummy knows everything’, de Guillermo Mora,
y ‘Habitación 211’, de Pablo Iglesias.
El
paso del tiempo y las calidades son las herramientas empleadas por
Pedro Fano en la galería Dasto (Oviedo). Se trata de una
serie de 28 dibujos («28 años, 28 dibujos», subraya)
que parten de la familia como motivo para apostar por las formas
breves, las líneas verticales y la ‘deconstrucción’
de las imágenes, de ascendencias figurativas. «Intento
expresar la vigencia de un tiempo ya pasado mediante una serie de
dibujos cuya base argumental es la familia, la mía propia»,
comenta. «La técnica está abierta a múltiples
interpretaciones formales y contextuales». Sin alardes teóricos,
sus obras hablan de una esencialidad bien entendida, que merece
la pena analizar.
La
valoración del espacio interior, tanto físico como
personal, es la base de la instalación de fibra óptica
que presenta Pablo Armesto en la galería Espacio Líquido
(Gijón). Así, la luz es el elemento fundamental de
su proyecto, envolviendo y alimentando el espacio habitado para
hablarnos de los ciclos del tiempo y trasladarnos a nuevas dimensiones.
En los límites del arte óptico y el posminimalismo
formal, este artista apuesta por la expresividad y la reflexión
espiritual, sin desdeñar la sutilidad estética.
El
proyecto de Tatiana Martins en el Palacio de Valdecarzana (Avilés)
se plantea desde la rigurosidad documental y el ejercicio plástico,
partiendo de la materialidad del cuerpo para registrar y tomar visible
el paisaje humano con fotografías en blanco y negro impresas
en almohadas seriadas y dispuestas en el suelo. Un vídeo
completa esta peculiar instalación, con imágenes en
color que harán reflexionar al espectador acerca de los cruces
de caminos entre el alma y el pensar.
Cuentos
de hadas
En
la galería Cornión (Gijón) Guillermo Mora dirige
su objetivo fotográfico a un loable empeño, basado
en la crítica al conservadurismo que la sociedad intenta
imponer a la figura del niño. Para ello, toma como base la
literatura infantil tradicional. A través de fotografías,
objetos e impresiones de vinilo analiza la doble moral del ser humano
y los valores educativos que la sociedad suele volcar sobre la iconografía
infantil, tratando de invertir los roles mediante la descontextualización
y reinterpretación de los medios empleados. La creación
de este proyecto plástico retoma los cuentos de hadas para
devolverles su sentido original, defendiendo la simbología
que esconde el mundo infantil. La instalación se compone
de fotografías, vinilos y una capa que simboliza la desaparición
del mito de Caperucita. Un inteligente planteamiento para estudiar
el mundo infantil desde el punto de vista conceptual, simbólico
y estético.
Pablo
Iglesias, en el Museo Barjola (Gijón), propone un viaje al
lado oscuro del ser humano para mostrar los aspectos más
detestables de la ‘psique’, en un ejercicio de divulgación
de la propia desconfianza. Su instalación se vale de un pasillo
hexagonal donde el espectador camina y contempla cinco monitores
y una videocreación que, a modo de ‘cuadros en movimiento’,
recrea metáforas visuales mediante personajes clónicos.
La instalación pretende dar a conocer una realidad oculta
que habita la mente de cada uno de nosotros. Se trata de que el
público se cuestione ideas preconcebidas de la enfermedad
y el misterio que le rodea.
|