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Inmersa en una agitada
dinámica de cambios profesionales, mientras ultima los detalles
de la XXV Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid
(Arco), Rosina Gómez-Baeza prepara sus maletas para asumir
nuevas responsabilidades. La edición que se abre en febrero
será la última que dirigirá esta gijonesa hasta
ahora afincada en Madrid. La veterana gestora cultural ha hecho
nuevamente un hueco en su apretada agenda para colaborar con EL
COMERCIO e impartir una conferencia en AlNorte’05, dentro
del seminario ‘Hibridaciones’ y de los Cursos de Extensión
Universitaria de la Universidad de Oviedo. Será el próximo
miércoles 14 de diciembre, a partir de las 19.30 horas, en
el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, donde Rosina
Gómez-Baeza hablará de los ‘Ritos y representaciones’
del arte.
–Hágamos una breve introducción a esa
jugosa conferencia.
–A lo largo de la historia el hombre, incluso el primitivo,
ha adoptado formas de expresión colectivas que, con el tiempo,
se convertirían en códigos sociales, políticos
y religiosos que dictaban el comportamiento de los seres humanos
y eran propios de cada comunidad. Los ceremoniales sociales o los
ritos religiosos fueron determinantes para estimular la creatividad
(recuérdese por ejemplo la hermosísima Acrópolis,
consecuencia del fervor ciudadano de la Atenas clásica) o
las bellísimas catedrales góticas del medievo, fruto
de la religiosidad cristiana. Los ritos de antaño han ido
evolucionando, pero siguen rigiendo nuestras vidas.
–¿En qué dirección fluyen esos
ritos?¿Cuál es su relación con las etapas de
la Historia del Arte?
–En el Renacimiento el talento creativo del artista plástico
era reconocido como parte integrante de aquellas disciplinas del
intelecto sobre las que se asentaba la formación del hombre
culto. Éstas eran las matemáticas (incluyendo teoría
musical), la dialéctica, la gramática, la retórica
y la filosofía. Hasta comienzos del siglo XV las artes plásticas
se consideraban artesanía, carentes de una base teórica.
Por eso, cuando el artista plástico es admitido en este ‘Olimpo’
se ve obligado a redefinir su trabajo. A partir de ese momento,
el artista es creador de ideas y no mero manipulador de materiales,
y su obra aspira a representar una idea, un concepto...de ahí
el título de mi conferencia. Cito a Aristóteles, quién
calificaba una obra teatral como la imitación, o representación,
de una acción. Y esta verdad se puede aplicar a cualquier
disciplina.
–Teatro, cine, música, arquitectura se interrelacionan
con las artes plásticas. Las disciplinas artísticas
se funden de manera creciente, pero eso no parece nuevo. ¿O
es el ritmo de los nuevos tiempos?
–En absoluto. El artista plástico del Renacimiento,
por citar un ejemplo y una época trascendental en la cultura
occidental, se convierte en un hombre de conocimientos amplios.
Frecuentaba a los eruditos, era autor literario, poeta, arquitecto...
Recordemos al sublime Miguel Ángel, escultor, pintor... Y
pensemos también, por acercarnos ya a un siglo mas próximo,
el siglo XX, en la Bauhaus, una escuela de formación fundada
por Walter Gropius en Alemania, tras la primera guerra mundial y
cuya influencia en el arte, en la arquitectura, en el diseño
industrial y en nuestra estética actual perdura aún.
Gropius y los suyos ( Mies van der Rohe, Klee, Kandinsky...) arquitectos
y artistas todos ellos muy relevantes, defendieron la fusión
de todas las artes. Más cerca de nuestro territorio se encuentra
Picasso y su colaboración con los ballets rusos de Diaghilev.
Podríamos citar un sinfín de creadores del pasado
y del momento actual que han hecho eso.
–Como gestora cultural al frente de ARCO durante todos
estos años, ¿cómo valora el diálogo
existente en el arte más actual, dentro del circuito y, por
tanto, del coleccionismo?
–Bruce Nauman, artista consagrado norteamericano, expuso hace
poco, en la Tate Modern de Londres, una pieza sonora. Precisamente
en el IV Foro de Expertos en Arte Contemporáneo que convocamos
en coincidencia con ARCO se celebrará una mesa redonda en
la que participarán el comisario de esta exposición
y otros especialistas. Allí reflexionarán sobre la
interdisciplinaridad en el arte. El arte sonoro forma parte de la
programación de muchos museos. También la arquitectura,
el cine, el diseño... Tampoco olvidar la irrupción
del ordenador en la creación artística y la democratización
de las herramientas tecnológicas. La complejidad estriba
quizás en la dificultad, para el artista, de conocer en profundidad
los distintos medios y soportes y de trabajar en producciones que
comporten visiones creativas diversas que deben, finalmente, configurar
un conjunto.
–¿Cualquier centro de arte de hoy debería
tener muy en cuenta estas 'hibridaciones'?
–Según el filósofo nacido en la India, Homi
K. Bhabha, éste concepto es importante en la teoría
postcolonial y su potencial subversivo es enorme, puesto que no
se encasilla en ninguna de las clasificaciones posibles: género,
clase social o cualquier otra. El artista percibe y traslada su
verdad emocional a través de los medios y soportes que le
son más afines. Podemos estar hablando de música,
cine, arquitectura, escultura, pintura, video o ‘media-art’.
Un centro de arte actual, del siglo XXI, debe escuchar atentamente
la voz del artista y aportar a la sociedad esta actitud reflexiva,
crítica desde la independencia, irónica a menudo,
llena de humor en otras ocasiones, para que el individuo y la sociedad
lleguen a conocerse y comprenderse mejor.
–Esos diálogos interdisciplinares son imprescindibles.
Pero hay críticas más o menos dogmáticas hacia
las hibridaciones, por parte de posturas ‘puristas’
que aprecian ahí cierta falta de rigor...
– Voy a sorprenderle si hablo de tradición. La creación
artística constituye un todo, un ‘continuus vital’
que se enriquece con cada nueva generación. A partir de este
corpus de vitalidad creativa que hereda el artista se produce el
salto cualitativo, la innovación artística, la originalidad.
La genialidad, en suma. El ser humano es producto de sus ancestros,
de la sociedad en la que vive y donde está desarrollando
cualquiera de sus actividades, sus trabajos.
–Hay
una pregunta inevitable en este momento crucial de su carrera ¿Qué
balance hace de ARCO a dos meses de dirigirlo por última
vez?
–Lo que hace viable este proyecto artístico y de fomento
del patrimonio es una negociación entre la realidad y la
necesaria dinámica evolutiva. Hay tres factores que han hecho
de Arco lo que es. En primer término el coleccionismo de
arte de hoy y, consecuentemente, una imagen de emergencia; una consolidada
programación teórica de orientación y puesta
al día y finalmente, la escena internacional. En mi trabajo
siempre he optado por la actualización, en la visión
mas amplia del término, asumiendo el riesgo de las emergencias.
La calidad y vigencia de las obras expuestas tiende a ser teórica
y de orientación, en un esfuerzo de diferenciación
de otras ferias. La necesidad de enfrentarse al hecho artístico
y a las estructuras de poder en la esfera internacional ha dado
lugar a una solida programación teórica, que es fuente
de información y de debate con la presencia de expertos y
centros prestigiosos. ¿Es éste un nuevo modelo de
trabajo dentro del mundo de las ferias de arte? Sin lugar a dudas.
–¿Se han aclarado sus perspectivas de futuro?
¿Va a ser usted la directora de La Laboral?
–El Príncipe de Asturias declaró en varias ocasiones
a los medios de comunicación que se casaría enamorado.
No pretendo establecer ninguna comparación, pero me gustó
tanto su sinceridad, la aspiración tan noble de vivir plenamente
su desarrollo humano y personal, que me atrevo a decir que el proyecto
artístico que yo dirija se fundamentará en el compromiso
espiritual y la dedicación enamorada. No entiendo otra manera
de actuar.
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