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Leticia Álvarez
Fueron los amos de
la casa. Y no de cualquier casa. Los niños mandaron ayer
en la de Melchor de Jovellanos, hoy convertida en museo, gracias
a un nuevo taller de la Semana Nacional de Arte Contemporáneo
de Asturias AlNorte. Dirigía el improvisado aula la artista
Maite Centol, quien propuso a los más pequeños hacer
una instalación a partir de esferas de color.
Como materiales únicos unas bolas de polispán, témperas,
pinceles, unos platos para distribuir la pintura y esponjas. Como
lienzo, un enorme plástico negro extendido en el suelo. Y
así comenzó un trabajo que culminó con decenas
de fotografías de esas pelotas ya coloreadas por los niños
formando distintas composiciones. Para los alumnos, la jornada fue
un divertido juego en el que además ellos diseñaron
su propio juguete. (Tomen nota los Reyes Magos). Primero las pintaron,
después le dieron un primer secado manual con esponjas y
para terminar las pasaron por el secador. Así ya estaban
listas para formar parte de una obra de arte colectiva.
Maite Centol va más allá en la interpretación
de su proyecto: «La idea es hacer una instalación con
el puntillismo como base, que es el elemento básico de la
pincelada», explicó.
El espacio no pudo estar mejor seleccionado entre todos los que
forman parte del programa de AlNorte. Una de las razones es su valioso
corredor de madera al que los pequeños artistas pudieron
asomarse para ver desde otra perspectiva las formas creadas por
sus esferas.
Otra, el patrimonio pictórico que por unas horas veló
el juego de los niños. Éstos ajenos, sin embargo,
a esa riqueza custodiaban sus esferas como el mejor de los tesoros.
Antes se habían afanado en darles color a brochazo limpio.
«No es fácil pintar en un cuadro redondo», explicaba
Marta Caso, de 9 años, quien después de mucho pensar
decidió pintar un arco iris plegado en sí mismo. Ana
Cuervo le puso una flor, Débora Menéndez, de 12 años,
la convirtió en un enorme ojo; su amiga Ana Guardo, de 11,
en un planeta multicolor; Alba Sarabia, de 5, mezcló «más
y más colores hasta que salió este», señala
ante una esfera totalmente burdeos, y Alba Viña, también
de 5 años, experimentó con tonos rojos y marrones
hasta lograr una bola del mismo color que el de su amiga.
Así hasta obtener más de una docena de lienzos esféricos
que pasaron a ser pelotas cuando Maite Centol dio la orden de que
los lanzaran para configurar la primera imagen de la instalación:
«¿Véis que bien queda?», les preguntó
a los alumnos. Asintieron y siguieron moviendo las bolas para crear
más y más formas.
Nuevas propuestas
Una original vía para acercarse al arte que la artista suele
llevar a cabo con otras formas y materiales en su Espacio de Creación
Didáctica, situado en la calle gijonesa de Joaquín
Alonso Bonet. Precisamente durante estas navidades ya tiene programado
un nuevo taller infantil. Será los días 27, 28 y 29
de diciembre para niños a partir de los cuatro años
y se desarrollará de once a una. Una nueva oportunidad para
aprender jugando.
Reflexión
sobre el arte y el espectáculo
La artista
Beatriz Cimadevilla dirigió ayer el taller para adultos
de las jornadas temáticas ‘Hibridaciones’.
En esta nueva actividad de AlNorte, Cimadevilla planteó
al público una reflexión sobre el fenómeno
del espectáculo en la creación plástica.
Fue en el Centro de Cultura Antiguo Instituto.
Por otro lado ‘La instalación sonora: encrucijada
de tiempos y espacio’ fue el título de la conferencia
impartida ayer en el mismo centro cultural y también
en el marco de Hibridaciones, por el compositor y artista
José Iges.
El experto defendió la idea de que en toda instalación
de esas características se cruzan realidades de cuatro
dimensiones, las tres del espacio físico y además
la temporal. Iges es muy reconocido en su sector y ha recibido
por su labor numerosos reconocimientos.
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