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 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

16

Dic.

2005


Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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ANTONIO WEINRITCHER. ESCRITOR, PROFESOR Y CRÍTICO CINEMATOGRÁFICO
«Para buscar el cine del futuro
no bastará con ir al cine»
Su conferencia ‘El cine en el museo’ cierra hoy el seminario ‘Hibridaciones’




El Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón albergará esta noche la última conferencia del seminario ‘Hibridaciones’ de AlNorte’05. En esta ocasión se debatirán las relaciones entre las artes plásticas tradicionales y el medio cinematográfico, de la mano de uno de los mejores especialistas del país. Se trata de Antonio Weinritcher, profesor de la Escuela de Cine y la Universidad Carlos III de Madrid, crítico cinematográfico en distintos suplementos culturales y autor de varios libros sobre nuevo cine documental, cine ‘negro’, cine americano y sobre autores como Win Wenders, Bigas Luna o Egoyan. Su ponencia, titulada ‘El cine en el museo’, comienza a las 19.30 horas.

–Hoy nos hablará de las relaciones entre el medio cinematográfico y los espacios expositivos, concretamente de los museos. ¿Cuál es el eje de este discurso?
–La idea es partir de la existencia de dos orillas por entre las que fluye lo que llaman el audiovisual: la institución del cine, recelosa de lo ‘demasiado artístico’, del formalismo, de la experimentación, al menos desde que el paradigma moderno fue cancelado por el pos-moderno, y de la institución museística, tradicionalmente centrada en el videoarte y la instalación, pero que ahora se interesa cada vez más por todas las formas de la imagen en movimiento. Incluso ha descubierto el atractivo de la representación directa de la realidad del cine documental. Desde la orilla en la que me sitúo, la del cine, trato de asomarme a la otra; y el ‘puente’ más lógico para hacerlo es el del cine experimental, sobre el que se centra.

–¿En el cine actual se tiene muy en cuenta la estética y, concretamente, sus relaciones con las artes plásticas tradicionales? ¿O el cine y el vídeo se conciben como nuevas disciplinas creativas?
–La grandeza del cine ha sido que ha construido su lenguaje y su elevado grado de resonancia con elementos mercenarios, con poco ‘pedigrée’ artístico. Sus relaciones con las Bellas Artes han sido vistas con sospecha, porque sus medios eran otros y porque su público no estaba necesariamente interesado en el arte. Hay muchas más biografías de músicos, por ejemplo, que películas construidas según un principio musical o serial. Las excepciones a esto caen del lado de los que trabajaron en la periferia de la industria. E incluso estos cineastas tenían una actitud, no digo talento o capacidad, mucho menos deliberadamente artística que quienes empezaron a emplear el video dando lugar al ‘video-art’. Una idea artística radical del cine es más fácil de encontrar entre estudiantes de Bellas Artes que en una escuela del cine.

–¿Qué ejemplos podríamos aportar al público, como 'estrellas' de este panorama actual? ¿Qué directores o películas?
–Hay movimiento desde las dos orillas. Cineastas como Peter Greenaway, Chantal Akerman, Egoyan y Chris Marker han estado trabajando en proyectos audiovisuales para ‘colgar’ en el museo. Y hay muchos artistas. Matthew Barney es el nombre de moda, el Warhol del momento; pero también está Bill Viola, que usan la imagen en movimiento en un sentido quizá más cercano al cine, pero sin hacer nunca películas narrativas convencionales.

–¿La situación internacional es comparable a la española? Me refiero a artistas, movimientos, centros multimedia...

–No sería capaz de dar una respuesta global. Sé que en las bienales de arte se proyecta cada vez más vídeo y que los museos tienen un renovado interés por el audiovisual, incluso como decía por el formato documental. Como decía alguien, el que busque el cine del futuro, no le bastará con ir al cine. Tendrá que ir a ver cine ‘expuesto’.

–Las 'hibridaciones' son imprescindibles para entender el arte actual, que se nutre de íntimas relaciones disciplinares. Eso mejora la expresión artística, pero, ¿no puede también dar lugar a fraudes?
–Posmodernidad significa intertextualidad y pastiche, pero también hibridación. El mestizaje no es malo, aunque pueda asustar al purista. La sospecha de fraude es algo que acompaña al arte moderno. La confusión de géneros, soportes y discursos no sé si añade mayor riesgo de fraude, pero es inútil añorar la pureza del modelo clásico, como se hace en el cine. Un clásico es algo sancionado, no materia de buen o mal gusto.

 
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