C a n a l     d e      A r t e
Volver a la portada

.
 • ASTURIAS PLÁSTICA
  Agenda artística
  Análisis exposiciones
  Obra abierta

.
 • ENLACES
  Museos
  Galerias
  Colecciones
 • OPINIONES
  Buzón
  Tu opinas sobre...

.
EXPOSICIÓN VIRTUAL
El Comercio
 
Envía esta noticia por e-mail a un amigo  
 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

12

Dic

2006

Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

Volver al inicio

La mirada de los genios

Pedro Fano estrena los talleres para niños con la «mirada básica y sin corromper» de los más pequeños puesta en obras de los grandes genios de la pintura, desde Goya a Picasso



CONSULTA EL PROGRAMA

Leticia Álvarez



Si Munch hubiera escuchado la interpretación que de su ‘Grito’ hacen los niños del taller de Pedro Fano quizás hubiera emulado a su cuadro. A los pequeños, la silueta angustiada del expresionista noruego les parece «un marciano que chilla porque le acaban de pillar lejos de su planeta». Sucedió ayer en Espacio Astragal con éste y otros muchos lienzos analizados por los críticos más sinceros, los niños.

La ingenuidad es así. Y precisamente eso es lo que el artista que inauguró ayer el ciclo de talleres de la Semana de Arte Contemporáneo de EL COMERCIO AlNorte 06 pretende rescatar de esas miradas geniales de los grandes genios. «Me encanta escuchar lo que dicen de estos cuadros que todos analizamos con admiración.

Los niños tienen una mirada básica y sin corromper que me interesa para posteriores proyectos porque da muchas ideas».

Con el fin de captar esas sugerencias Pedro Fano seleccionó algunas de las obras más relevantes del arte universal desde el citado ‘Grito’ al ‘Guernica’ de Picasso, pasando por ‘La danza’, de Matisse, a los ‘Fusilamientos del 2 de mayo’, de Goya. Otros muchos artistas fueron escudriñados por las miradas infantiles de los niños que participaron en este cursillo: Duchamp, Warhol, Seurat...

Copiar a los maestros
Ante todos ellos pusieron sus ojos y expresiones los más pequeños, que no sólo hicieron sus particulares críticas, si no que también tuvieron la oportunidad de reproducir (o tratar de reproducir) algunas de esas obras maestras.

Así hicieron, por ejemplo, con uno de los cuadros de Mondrian. Su geometría dejó a los alumnos algo fríos. Incluso hubo quien, haciendo un símil de calificación escolar, puso una calabaza al cubista holandés: «porque parece que trabajó muy poco en el cuadro», explica Alejandro Pérez. A Sara Layna, otra de las participantes en el taller, le parece que «quizás cada raya de las que pintó le llevara mucho más tiempo del que imaginamos».

Así es, confirmó Pedro Fano al grupo. «De hecho, vosotros habéis puesto las cartulinas de colores creyendo que hacíais como Mondrian, pero en realidad ninguno tenía un objetivo claro más allá que el de colocar la cartulina sobre el folio blanco. El pintor se lo pensó mucho para que los colores no chocaran y no asustaran a nadie, para que todo tuviera un sentido». A pesar de la explicación, Samuel Fernández insiste en que «eso del arte abstracto no me gusta mucho, prefiero otros estilos».

Aunque cubista, Picasso suena familiar a los pequeños cursillistas. No tienen muy claro a qué se debe esa singular reproducción que el malagueño hizo de las ‘Meninas’ y que Fano les mostró, pero aseguran que han oído hablar de él en más de una ocasión. También contemplaron el ‘Guernica’ y con él encontró Fano la oportunidad de hablar de la guerra.

A medida que el maestro avanzaba hacia el realismo en los lienzos, los pequeños parecían percibir más matices. ‘La danza’, de Matisse, fue un buen ejemplo de la posibilidad de divertirse que además de otras muchas ofrece el acercamiento a la pintura: «¡Están desnudos!». Esa fue la primera alarma que desató el cuadro, después comenzaron las impresiones. Todos estuvieron de acuerdo en que el grupo de danzantes efectivamente baila aunque a alquien se le ocurrió la feliz idea de comparar la imagen con el juego del ‘corro de la patata’.

Fue entonces cuando Pedro Fano y su ayudante, Raquel Friera, animaron a los chavales a emular la danza. Cuando los monitores preguntaron a los niños a quién le gustaba el lienzo todos levantaron la mano excepto Mario Layna, que demostró tener un carácter muy incorformista. «A mí me parece que están algo borrachos», dijo, y todos se rieron.

La risa también es objetivo del artista Pedro Fano, que contó con el Espacio Astragal del Conseyu de Mocedá para desarrollar su taller. «Estamos analizando cuadros de envergadura y ellos ven ‘marcianos’ donde otros ven angustia. Eso es lo fascinante de la mirada de los niños», concluye el pintor y antiguo becario de AlNorte.

 
Envía esta noticia por e-mail a un amigo  


  

© EL COMERCIO Digital C/ Diario El Comercio,1 - 33207 GIJÓN (Asturias)
Teléfono: 985 17 98 00.   Fax: 985 34 22 26


Publicidad:
publidigital@elcomercio-sa.es

Publicación digital controlada por OJD