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 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

13

Dic

2006

Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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La pasión, según Chirino
El taller del maestro escultor llega al ecuador con las primeras piezas
de los alumnos concluidas y las energías de todos multiplicadas



CONSULTA EL PROGRAMA

Paché Merayo

Gabriel Rufete suelda u na pieza
Chirino trabaja con una alumna
Natalia Abot con su obra casi acabada
Todos venían con la pasión puesta. Sus deseos de arte eran ávidos antes de Chirino. Pero ahora, con la sabia nueva que el maestro escultor les ha inyectado en las manos, el corazón y el alma, los alumnos del taller de fragua de AlNorte, que ya ha superado su ecuador y empieza a dar frutos concretos, han descubierto que no hay límites para el entusiasmo. Tenían claro que en el taller de Aboño, entre yunques, hierro y fuego, iban a sumar técnica a sus maneras, en muchos casos ya veteranas. No contaban con que la magia fuera a inundar sus sueños y la pasión multiplicarse y multiplicarse hasta el infinito. «Vamos a tener que someternos a una cámara de descomprensión», dice Fanny Galera, escultora valenciana, que, como todos los alumnos , está siendo «tan feliz» estos días, volcada en cuerpo y alma al arte, que «al salir de aquí va a resultarnos un poco difícil la realidad». Dice esto Fanny mientras busca en el horno con sus esculturas–objeto el color fuego dentro del hierro, el punto exacto para que la materia, como advierte la gijonesa del grupo, Teresa Monforte, «no se resista, pero tampoco se doblegue antes de tiempo».

A unos metros, la argentina Natalia Abot Glenz vuelca sin éxito todo el peso del cuerpo sobre su obra casi acabada para someterla al equilibrio perfecto. Sus compañeros no esperan a que reclame ayuda y apoyan su esfuerzo. Juntos consiguen el reto. Y es que entre los hierros no hay competencia. «Aquí todos se ayudan y de todos se aprende. Además de la pasión del maestro, nos llevamos de AlNorte enseñanzas del resto de los artistas», dice Natalia con la cara tiznada y una máscara anti gas colgada del cuello. Los 15 coinciden con ella. «Todo el tiempo somos uno y somos también el resto», comenta bajo la lluvia que le ayuda a enfriar el hierro incandescente Gabriel Rufete, de la Universidad de Altea. Habla Gabriel junto a las extremidades férreas que ha creado estos días, ahora ya soldadas y a punto de ser sostenidas por su habilidad escultórica. Y lo hace convencido de que lo que se vive en el taller de Chirino y con Chirino está siendo «tan extraordinario» que fuera será una utopía fantástica.

Está claro que ni él ni nadie podrá trabajar para siempre en medio de un sueño colectivo, ni tener a un maestro en la sombra dirigiendo hasta el ritmo del martillazo. «Golpe y respira profundo, golpe y respira», marca Chirino, esta vez al vasco Rafael de Diego, que tras cuatro días de enseñanzas y forja, quemaduras en las manos y carbón en las vías respiratorias, ha culminado un ‘Silla pisando una culebra’, una obra que todos aplauden y, además, utilizan. Se suben en ella, apoyan sus herramientas y también posaderas cansadas. Esa es la realidad que queda detrás de AlNorte, las curvas vencidas, el hierro domado, el espacio conquistado y 16 personalidades enriquecidas. Porque a los 15 que han encontrado enseñanza en Chirino se une el aprendizaje del propio maestro. «Yo también me enriquezco», dice el grancanario.

«Bajarme de la torre de marfil y compartir la experiencia con gente tan llena de energía, que no tiene ningún reparo en deshacerse de lo académico y expresarse abiertamente me fascina», añade, dejando caer gentilmente la bufanda que protege su boca del humo y los gases de la combustión del carbón que alimenta el horno. Chirino no lleva máscara para que sus alumnos escuchen su voz claramente, sus consejos sabios y experiencia incontable, pero también su mimo. «Sabíamos que íbamos a aprender técnica y arte, pero no que nos íbamos a encontrar con un ser tan generoso, cariñoso y de tanta energía», dice Esther Cuesta, una pintora que estos días ha hecho del sol su primera escultura de hierro.
 
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