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El Comercio
 
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 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

15

Dic

2006

Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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Soñar el futuro propio
con siluetas, colores y Francisco Fresno



CONSULTA EL PROGRAMA

Patricia Menéndez

Todos los días, AlNorte acumula miradas sorprendidas. Las más esperadas son las de los pequeños que acuden a los talleres para niños, pero las más vehementes acaban siendo las de sus mayores, que por más que imaginen las respuestas a ciertos estímulos, acaban siempre con cara de asombro. «Planteamos un ejercicio pensando en todos los parámetros y posibilidades, pero lo que ocurre luego es imposible de predecir», decía ayer Francisco Fresno, el creador encargado del cuarto encuentro con niños de la Semana Nacional de Arte Contemporáneo de EL COMERCIO. Y lo decía con todos sus planes milimetrados, pero aún a la espera de comenzar la tarea conjunta.

Con los pequeños en el museo –el escenario de ayer fue el de Piñole– Fresno solicitó lo que más puede gustar a los participantes de estos talleres: tumbarse en el suelo y convertir su cuerpo en un modelo que perseguir. Rotuladores pegados a la silueta propia y luego tijeretazos entorno a las líneas marcadas.

Primer objetivo cumplido. Los pequeños tienen su propia sombra en cartón. La continuación también apetece. No es nada complicada. Fresno atenúa las luces de la sala y les pide que sueñen despiertos, sobre sus siluetas, pero no con el presente, sino con el futuro. «Pensaros dentro de unos años, cómo será la moda, vuestra vida, vuestro trabajo».

Lo hacen entre risas, primero, concentrados enseguida. La siguiente parada es narrar verbalmente el destino pensado. Se hace un corrillo y en el medio el primer contador al que hacen preguntas, como si ya viviera en el futuro. Para cerrar la actividad, el trabajo más complicado. «Ahora debéis trasladar lo que hemos hecho a un dibujo».

Tras la orden un primer desconcierto, que se reduce al añadir el escultor profesor los primeros trucos de solución al encargo. La ropa, el pelo, las gafas o las barbas son una buena treta que acaban utilizando, como siempre sorprendentemente.
 
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