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EXPOSICIÓN VIRTUAL
El Comercio
 
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 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

17

Sept.

2007


Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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El maestro Chirino, en el Museo Barjola
El escultor activo más importante del panorama español, que dirigió un taller en la
pasada Semana Nacional de Arte ‘AlNorte’, inaugura su exposición el próximo dia 28

- El Museo Antón de Candás mostrará las obras de los alumnos de Martín Chirino
El Museo Barjola de Gijón ultima estos días los detalles para la inauguración, el próximo 28 de septiembre, de la primera exposición individual en Asturias de Martín Chirino (Las Palmas de Gran Canaria, 1925), el escultor en activo más importante del panorama español actual. La muestra ocupará la Capilla de la Trinidad con cuatro grandes piezas de acero y una serie de obra gráfica original.

La noticia de la exposición, que este periódico ya había adelantado el pasado 16 de diciembre, se conoció el mismo día que Chirino clausuró el taller ‘Escultura: arte y pasión’ en AlNorte06, la V Semana Nacional de Arte Contemporáneo de Asturias que organiza EL COMERCIO. La buena disposición del creador, la sintonía con la organización y la disposición de la directora del Museo Barjola, Lidia Santamarina, llevaron a buen puerto esta iniciativa que patrocinará la Consejería de Cultura del Principado.

Esculpir el viento
El conjunto estará presidido por el espectacular ‘Árbol de luz y sombra’, de 345 x 440 x 450 centímetros, que representa el árbol de la vida. Se trata de un sentido homenaje a la poesía, el espacio y la levedad, inspirada en los versos de Manuel Padorno. La pieza, que será el eje central de la Capilla de la Trinidad, ha sido cedida por el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) y es una de las obras más conocidas del autor canario, «señor del fuego y del hierro», tal como lo definía Ignacio Ruiz Quintano en el catálogo de su última exposición madrileña. En esa enorme obra, Chirino reinterpreta los misterios e interrogantes de la naturaleza, ‘dibujando’ sutilmente el espacio con grandes masas de acero que se retuercen y fusionan con una magia inigualable.

La exposición albergará también dos grandes monolitos de hierro forjado, de forma abovedada, rellenos de piedra y rematados en su parte superior por una apertura cruciforme. Titulados ‘Mi patria es una roca’, son símbolos universales que desvelan la singularidad de los diálogos de Chirino con el lugar, escuchando a la vieja piedra de los templos y a su iconografía religiosa.

Las tres grandes piezas de acero formaron parte de una gran exposición que el año pasado presentó en el Claustro de la Catedral de Burgos. El Museo Barjola, además, mostrará una espiral, perfecta síntesis de los registros expresivos de Martín Chirino. Se trata de uno de sus famosos ‘Vientos’ espirales que le vienen ocupando desde sus inicios y subrayan su impronta más conocida. Finalmente, el escultor ha querido incluir la ‘Suite Florencia’ de obra gráfica. Se trata de varios trabajos sobre papel estampadas al aguafuerte donde el artista experimenta con aquellas formas que luego traduce a las tres dimensiones y constituyen, en su aparente sencillez, una hermosa declaración de intenciones éticas y estéticas.

Reconocimientos
El año pasado, durante la presentación del catálogo razonado de toda su obra en el Museo Reina Sofía de Madrid, Martín Chirino demostró que la maestría no está reñida con la humildad bien entendida. La misma actitud constató durante sus diez días de estancia en Asturias en diciembre pasado, durante AlNorte’06.

Homenajes y verdades continúan patentando hoy el mismo entusiasmo que ha venido atesorando durante sus increíbles ochenta y dos años de vida. «Vivo ante ese borde que limita con el misterio y el peligro», nos decía entonces. «Esa encrucijada, esa osadía que me hace rebelarme constantemente. Es a través de los hechos como uno se tiene que definir. Crear esculturas es vivir siempre con un extraño y maravilloso temblor».

En la la conferencia que ofreció en el Centro Cultural Cajastur Palacio Revillagigedo, como acto de clausura del curso ‘AlNorte’ de la Universidad de Oviedo, el creador apuntaba otras claves de su concepto de la creación escultórica. «No busco obras perfectamente armoniosas, sino conjuntos equilibrados, a través de la materia y el espacio. He convivido con las formas espirales durante toda mi infancia, descubriendo el viento en los rincones de mi tierra y en las culturas milenarias.

Son una concepción mítica, principio y fin de la vida». Asume el hierro, el fuego y las formas de la naturaleza como otro símbolo esencial de su trabajo. «Hace muchos años que empleo el término, ‘herramientas poéticas’, para definir mis útiles. En la época del informalismo teníamos mucha información y vivíamos la iconoclasia del siglo XX, había que renovarlo todo y la escultura comenzó a ser ‘otra cosa’. Así, tras mi formación académica inicial, aprendí la forja en Valladolid y desde entonces siempre ha estado conmigo. El hierro caliente vibra, fluye, brota y vive en nuestras manos. Es una sensación difícil de explicar». Aunque apuesta firmemente por la forja, la fragua y las técnicas, la energía de su obra se basa en el concepto interior y huye de cualquier mimetismo. «Hoy la razón pura ya no impone nada. En las interpretaciones de los nuevos creadores entran en juego, la filosofía, la psicología, la sociología...parece que el concepto kantiano de la belleza está un poco alejado de nuestra actualidad cultural».

Martín Chirino es una de las figuras claves de la historia del arte español en la segunda mitad del siglo XX. Su vasta trayectoria se inició en 1948, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. A partir de 1952 viajó a París, Italia y Londres, realizando su primera exposición individual en 1958 e integrándose en ‘El Paso’, colectivo que revolucionó el arte español. Tratando de romper fronteras, durante varios años alternó su residencia entre Estados Unidos y España. Los artistas españoles le nombraron en 1983 Presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, cargo que se prolongó hasta 1990. En 1989 puso en marcha el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), en Las Palmas de Gran Canaria, siendo su director hasta 2002.

Ha sido galardonado, entre otros, con el Premio Nacional de Artes Plásticas, el Premio Canarias Artes Plásticas, la Medalla de Oro a las Bellas Artes, el Premio Nacional de Escultura de la CEOE, la Medalla de Honor del Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Premio de Cultura 2002 de la Comunidad de Madrid y el Premio Tomás Francisco Prieto de la Casa de la Moneda 2004. Su trabajo está en colecciones y museos de todo el mundo.
 
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