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10-dic.-2007



ALFONSO ALBACETE / PINTOR
«Me gustan las imágenes con doble significado, que hagan pensar»
El prestigioso artista, parte activa de la generación que
revolucionó la pintura contemporánea en España,
dirige uno de los talleres de AlNorte’07



 
ALFONSO ALBACETE
Nacido en Málaga en 1950, se formó inicialmente en Murcia.
Estudió Bellas Artes y Arquitectura en Valencia y Madrid.

En los primeros años setenta se integró en las corrientes neopictóricas de la capital española, donde reside desde entonces.

Entre 1972 y 2006 ha realizado más de sesenta exposiciones en museos y galerías de España, EEUU y Asia, participando en innumerables aventuras colectivas.

Es uno de los autores en activo más respetados por la crítica internacional, y tiene obra en los principales museos nacionales.

ÁNGEL ANTONIO RODRÍGUEZ
Mañana comienza en el Centro de Cultura Antiguo Instituto Gijón el taller ‘Entrepinturas’, dentro del programa de la VI Semana Nacional de Arte Contemporáneo AlNorte’07. Dirigido por Alfonso Albacete (Antequera, Málaga, 1950), permitirá a quince creadores asturianos debatir y analizar la vigencia de la pintura dentro del panorama artístico actual.

Albacete, que llega hoy a Asturias invitado por EL COMERCIO, es uno de los históricos que revolucionaron el panorama pictórico español en las últimas décadas. Formado inicialmente en Murcia, apuntó siempre a planteamientos renovadores que se plasmaron en 1972 con su primera exposición individual en aquella ciudad. Desde entonces ha explorado muchas vertientes, bajo una pintura crítica, de reciclaje de imágenes, que apostó también por el accionismo o el empleo de fotografías performativas. Estudió Bellas Artes y Arquitectura en Valencia y en Madrid, ciudad donde reside. En 1978 se integró en la corriente neofigurativa de la capital española, junto a Campano, Quejido, Pérez Villalta, Pérez Mínguez, Alcolea, Carlos Franco, Gordillo y Chema Cobo, entre otros. En 1979 presentó en la galería Egam la serie ‘En el estudio’, marcando un hito en su trayectoria y convirtiéndose en uno de los representantes de la llamada ‘pintura-pintura’. En 1988 el Museo Español de Arte Contemporáneo le dedicó su primera retrospectiva. Ha realizado decenas de exposiciones dentro y fuera de España y está representada en los principales museos nacionales y en numerosas colecciones internacionales.

–El taller ‘Entrepinturas’ se desarrollará en tres intensas jornadas, en el CCAI de Gijón. ¿Cuáles son sus objetivos?
–Trataremos de recorrer y analizar el panorama y la vigencia de la pintura en el momento actual, compartiendo experiencias. Para ello, abordaremos el asunto a través de tres ejes fundamentales. El primero, haciendo una introducción de la técnica que, como instrumento, no tiene discusión. Decir en arte que la pintura está ‘obsoleta’ sería como decir que un piano ya no cabe en la música. Después analizaremos el cuadro personal, tanto los míos como los de los alumnos que se presten a ello, y ahí cuestionaremos si en los tiempos que corren sería más fácil expresarse, o no, con otros medios. Además, hablaremos de la historia y veremos por qué algunas obras del arte de ‘ayer’ tienen aún validez hoy y la mantendrán en el futuro.

–¿Le gusta la polémica?
–Me gusta debatir. El ser humano es una máquina de grabar imágenes desde que nace y lo hace por muy diversos medios. La palabra y la imagen son los más efectivos. Un discurso de presente debe conocer las obras del pasado. Debe entender sus porqués, cuáles son sus virtudes y las enseñanzas que nos puede ofrecer.

–¿Su obra parte de ese principio?
–Mi pintura, en particular, siempre ha intentado esa convivencia. Me gusta usar imágenes con dobles significados, que hagan pensar y en cuyos discursos convivan fondo y forma.

–¿Qué aprende un maestro en sus propios talleres?
–Mucho. Es interesante que haya un trabajo práctico de entrada para tener un elemento de discusión. Hablar de resultados, utilizar la memoria, el instinto. Y admirando los trabajos de otros, al margen de su mayor o menor experiencia, se aprenden muchas cosas. De hecho, cuando estoy en un taller apenas puedo desarrollar mi trabajo personal, porque estoy absorbido entre otros quince o veinte universos paralelos.

–Acaba de finalizar un curso en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo sobre las ‘traslaciones’ más recientes de la pintura...
–Sí, me invitaron a dar varias charlas. Hemos planteado, entre otras cosas, qué ha ocurrido con la pintura en el escenario mundial de las últimas décadas.

–¿Y cuáles son sus conclusiones?
–En el panorama internacional se han vivido momentos duros para la pintura, pero en el circuito español han sido especialmente virulentos. La disciplina pasó de ser algo ‘heroico’, fruto de artistas que la practicaban bajo condiciones casi ‘místicas’ (hablo de los primeros años setenta) a una pintura dirigida por el modo de actuar del mercado americano, que en los ochenta llegó a imponer el valor crematístico de una obra sobre su propio interés artístico. Artistas que se volvieron objetos de culto, que se medían según su peso en dólares. Eso creó una presión de mercado que aquí coincidió con la explosión de los nuevos medios expresivos. Éstos, en vez de convivir pacíficamente con la pintura, se enfrentaron a ese ‘poder’ y el discurso ideológico de los ochenta derivó en luchas de mercado, enfrentamientos llenos de atrocidades y descalificaciones.

–¿Así que de una convivencia entre disciplinas se pasó a un enfrentamiento absurdo?
–Eso es. Pese a todo, hoy la pintura tiene absoluta vigencia como tal, pero se está sometiendo constantemente a una crítica que otras disciplinas no sufren, ni siquiera las más clásicas, como podría ser la música y la escultura. Las nuevas formas del arte, que son válidas por supuesto, quieren hacerse un hueco en los museos y los centros de arte y para ello necesitan desplazar a la pintura.

–¿Qué diferencia a la pintura de otras disciplinas?
–Bueno, yo diría que exige un esfuerzo de reflexión mayor que otras disciplinas por el hecho de que no precisa discurso o, mejor dicho, porque ya lo trae ‘puesto’.

 
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