C a n a l     d e      A r t e
Volver a la portada

.
 • ASTURIAS PLÁSTICA
  Agenda artística
  Análisis exposiciones
  Obra abierta

.
 • ENLACES
  Museos
  Galerias
  Colecciones
 • OPINIONES
  Buzón
  Tu opinas sobre...

.
EXPOSICIÓN VIRTUAL
El Comercio
 
Envía esta noticia por e-mail a un amigo  
 • ACTUALIDAD EN AL NORTE

23

Nov.

2008


Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

Volver al inicio


Genovés: "Vivo la pintura como un niño y la ilusión es mi verdadero capital"
Invitado por EL COMERCIO, el veterano creador dirigirá
un taller en Gijón en AlNorte’08

 

Primer plano del artista valenciano. / Fotoprensa

«El coleccionismo es poco profesional»

–Desde que fundó varios colectivos artísticos en los años 60 y 70, usted ha venido defendiendo la figura del artista y sus derechos en distintos frentes. Hoy es, entre otras cosas, Presidente de Vegap.


–Llevamos veinte años de lucha en distintas asociaciones, y en Vegap, concretamente, hemos conseguido mucho. Antes a todo el mundo le parecía lógico y normal que el artista no ganase dinero. Era suficiente con darle triunfos, con salir en la foto y recibir palmaditas en la espalda. Como si no tuviésemos que comer o cuidar de nuestros hijos. Hoy todos los países civilizados defienden la propiedad intelectual, que en España hace tiempo que es un derecho constitucional. Seguimos con retraso, pero se ha mejorado mucho. Hay importantes proyectos en marcha, donde colaboran varias asociaciones de artistas.

–¿El coleccionismo español ha entrado en la madurez?

–No, todavía no. El coleccionismo es poco profesional en nuestro país, pese a las ferias y los avances realizados. Es una consecuencia de esa errónea actitud hacia el arte y la cultura, que se emplean como herramientas políticas y como excusas para el prestigio mediático. Parece que quienes nos gobiernan o quienes tienen el poder económico no se dan cuenta de que una nación debe mucho a sus creadores.

–Sigue habiendo frentes abiertos, como la reciente polémica que se presentó en el Congreso respecto a los derechos de autor sobre sus obras en la segunda y las posteriores ventas..

–El Gobierno tenía mucha prisa en poner ese derecho en marcha porque a partir de enero la Unión Europea les obligaba a ello. Pero en el Congreso primó la opinión de los galeristas que la de los artistas y, nos hicieron una buena faena. Hay cosas que no cambian.

Ángel Antonio Rodríguez / Madrid


Hace treinta años, por las ventanas de su casa de las afueras de Madrid, Juan Genovés admiraba la sierra, mirando al norte. Ahora, un sinfín de urbanizaciones se lo impiden, pero el pintor valenciano continúa soñando con nuevos horizontes.

Le gusta pintar desde el amanecer hasta el crepúsculo, abriendo y cerrando las puertas bajo una cierta penumbra que, quizás, le recuerda otros tiempos y le estimula para seguir luchando por el arte español mientras defiende la pintura, pura y dura, bajo la madurez y la esperanza.
El artista, de 71 años, está más entusiasmado que nunca con su trabajo y pasa la mayor parte del tiempo en el estudio, preparando sus próximas citas, previstas para el próximo año en Nueva York y Londres (Marlborough Gallery).

Sus composiciones, aunque continúan manteniendo su particular impronta, se han renovado notablemente en los últimos años, con una entusiasta respuesta del público, la crítica y el coleccionismo internacional, que en las últimas ferias se volcó en sus cuadros.
Genovés, que recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas (1984) y la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes (2005), dirigirá un curso titulado ‘Conversaciones’ en los talleres de AlNorte’08. Será en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, del 16 al 18 de diciembre, para un grupo de 30 alumnos.

Nos recibe en su estudio, con su eterna y pícara sonrisa, entusiasmado con la propuesta de EL COMERCIO para la VII Semana Nacional de Arte Contemporáneo de Asturias.


–En el año 2002 fue el primer presidente del jurado de las becas para proyectos expositivos noveles de AlNorte, y preparaba el desarrollo de este taller para aquella edición, que entonces no se pudo llevar a cabo. ¿Ilusionado con la iniciativa?

–Sí, mucho. Hace siete años no pudimos iniciar las ‘Conversaciones’ en AlNorte porque me puse enfermo. Pero ahora estoy en plena forma, feliz y dispuesto a disfrutar mucho en Asturias con mis alumnos. En Gijón trataremos de descubrir algunas cosas y debatir puntos de vista, estudiando las obras propias y ajenas. Creo que será un taller muy fructífero.

–Estamos en crisis, pero a Genovés parece que hoy le van muy bien las cosas. Tiene muchos proyectos en marcha.

–Las crisis económicas van y vienen. Es cierto que antes no parecían tan globales como la que estamos viviendo, pero los que tenemos unos años ya hemos vivido varias. La peor crisis es la personal, y no me refiero precisamente al aspecto económico, que por supuesto es importante. Me refiero a la capacidad de mantener la llama de ilusión en todo lo que haces. Yo ahora estoy entusiasmado, inquieto, nervioso cada vez que entro en este estudio cada mañana. Como el primer día. Vivo la pintura como un niño y la ilusión es mi verdadero capital.

–Su pintura se mantiene fiel a ciertos arquetipos y recursos compositivos, pero ha cambiado mucho respecto a aquella que le dio a conocer en los años sesenta.

–Entonces era muy necesaria la fuerza colectiva, y mis pinturas tenían mayor carácter social porque me entregué mucho a la lucha política. Los artistas queríamos cambiar este país y estábamos dispuestos, incluso, a dar la vida por ello. No fue nada fácil. Teníamos un miedo terrible y superarlo era nuestra tarea. Todo eso se plasmaba de alguna manera en la obra, aún cuando lo importante en mis cuadros sea la propia pintura. En mi pintura me gustaría que ocurriera de todo. Es posible la anécdota. Todo puede y debe ocurrir, pero nunca hice pasquines ni propaganda, siempre puse mucho empeño en las calidades plásticas. Hoy hay menos peso temático en mis cuadros. El diálogo con la pintura en directo, cara a cara, sin intermediarios.

–Los espacios se han ampliado, y continúa experimentando con otras técnicas, soportes y materiales.

–Para mí es una obsesión. Me apasiona la dificultad de fijar lo móvil. La imagen fija es más libre que la imagen en movimiento, porque obliga al espectador a poner en marcha la mirada, que es lo más profundo que tenemos. Hoy eso está cambiando, parece que mirar a fondo está fuera de época. La mayoría no ve, sólo oye hablar de arte. Un cuadro sólo se mira de verdad cuando se olvidan los nombres de las cosas que se ven. Yo sigo experimentando, introduciendo novedades en mis pinturas, en mis esculturas, en los procesos fotográficos... buscando siempre que la obra dure en el tiempo, que permanezca, que mantenga esa inquietud y esa magia que busco yo en otros artistas. La obsesión quizá sea mala para la vida, pero es buena para la pintura.

–Sigue participando en aventuras colectivas, respondiendo a la llamada de compañeros, colaborando con los jóvenes, dando talleres...

–Y también me complace el trabajo de artistas que se sitúan en una posición completamente opuesta a la mía. Me interesan porque despiertan sensaciones de contrariedad e incluso de rechazo, lo que me distancia de mis propias motivaciones y modifica mis puntos de vista. El arte es un vehículo de interiorización de la experiencia de la existencia. Sorprenderse, extasiarse... es empezar a entender.

–Habrá cosas en el arte actual que no le interesen.

–Cada uno ve el arte de una manera diferente. Yo sólo propongo. Hoy, en ciertos ámbitos artísticos, priman el discurso y el espectáculo. El ‘curator’ o comisario es más protagonista que el artista. Los excesos teóricos y filosóficos dan la mano al mercado y, entonces, parece que les sobra hasta el autor. Yo a veces me pregunto que hago en mis propias inauguraciones, si ya están allí mis cuadros. Dominados por la cultura del espectáculo, parece que basta con aparecer deslumbrante diciendo cosas. Las palabras estropean con frecuencia a la pintura. La comprensión del misterio y las interrogaciones sobre la materia en la buena pintura son una cosa por demás oculta y difícil de entender. Es una pena quedarse en el lado literario...

–Uno no siempre acierta...

–La pintura es un problema que se resiste y, como en muchos otros ámbitos, el fracaso es inherente a la propia creación. Para cualquier ojo culto, la pintura es un alimento. No hacen falta explicaciones, todo está ahí, sin palabras. Sólo cuando el escritor siente emoción, como el poeta, se acerca con ciertas garantías. Cualquiera sabe más de lo que se imagina pero menos de lo que supone. La historia del arte podría ser analizada también como una historia de fracasos.

–Lo mismo ocurre con el fútbol. Usted es un gran aficionado, desde niño. creo que viaja cada quince días a Valencia, a Mestalla.

–El fútbol es un deporte extraordinario si se sabe mirar. Puede resultar trágico y épico, precisa del esfuerzo individual y del colectivo, depende enormemente de la capacidad de renovar la moral de los miembros de cada equipo... y es un verdadero espectáculo para la mirada. La conjunción de formas y espacios de mis cuadros tiene mucho que ver con el fútbol. Yo disfruto mucho. ¡Y eso que el otro día nos amargasteis la fiesta los de Gijón! Un gran equipo el Sporting. Mereció ganar, y creo que puede llegar muy lejos.

 
Envía esta noticia por e-mail a un amigo  


  

© EL COMERCIO Digital C/ Diario El Comercio,1 - 33207 GIJÓN (Asturias)
Teléfono: 985 17 98 00.   Fax: 985 34 22 26


Publicidad:
publidigital@elcomercio-sa.es

Publicación digital controlada por OJD