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15.diciembre.2009


Al Norte

Semana Nacional de Arte Contemporáneo

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«La pintura durará lo que el ser humano»


RAFA BALBUENA

Luis Fega, en el centro, posa en la Escuela de Arte de Aviles con los participantes del taller de AlNorte que comenzó ayer. :: MARIETA

El pintor Luis Fega expuso ayer enAvilés sus ideas sobre la perdurabilidadde la plástica tradicional frente almediodigital

AVILÉS. «Mi opinión como artista es que la pintura tradicional no está muerta, como muchos quieren hacernos creer». Esta es la idea sobre la que basculó la conferencia-taller que Luis Fega (Vegadeo, 1952) pronunció En la Escuela Superior deArte de Avilés, dentro de las actividades de AlNorte09. Y es que la irrupción de las plataformas digitales como herramienta de creación, aunque tienen una apariencia de revulsivo,una imagen de modernidad atractiva y procedimientos de manejo novedosos, no esconden ni sustituyen que el arte siga siendo patrimonio exclusivo de la mente humana.
Siempre y cuando se mantenga la combinación de conceptos como sensibilidad, intencionalidad, compromiso, denuncia y sobre todo, estética.Por ello, en palabras del pintor «las herramientas informáticas de creación plástica no aportan nada revolucionario, porque el concepto creativo está en la mente del artista,y los medios para plasmar esas ideas son sólo eso,medios ».

La opinión de Fega va más allá, y no duda en calificar de «engaño» la idea «que ciertos críticos, artistas y marchantes sostienen como teorema irrefutable, consistente en que la pintura con pincel, óleo, acuarela o lienzo ha llegado a su techo artístico, declarando su defunción». Y pone como ejemplo el hecho de que «los grandes clásicos de la pintura no han sido superados», aduciendo que «la problemática no va con la época que nos toca vivir, sino con la capacidad creativa del colectivo, como signo de los tiempos». Esos tiempos, o sea los actuales, «apenas han supuesto avance en ningún campo creativo, sea arte, pensamiento, religión o política», llevando a la praxis las ideas de los existencialistas, uno de cuyos postulados es que «la posmodernidad, como época que sucede a la de modernidad, se caracteriza por un reciclaje que deriva en mestizaje, pero que no avanza de modo ostensible», haciendo que dicho movimiento vaya «más hacia los lados que en línea recta, de progreso». Y que la creatividad más arriesgada e imaginativa, por paradójico que suene «está hoy en manos de la ciencia más que del arte». Pone Fega como ejemplo «la genética, la clonación o tantas otras ideas, antes quimeras, y hoy, hechos casi inminentes, cuando no metas ya alcanzadas».

Vanguardias, edad de oro
Cuando los futuristas crearon su manifiesto de 1909, se daba carta de naturaleza a la época de las vanguardias o ‘ismos’, que venían incubados desde décadas atrás. Primero fue el Impresionismo, siguieron el Simbolismo del Fauvismo, pero sostiene Fega que «con el Cubismo se llega a un punto de inflexión radical, que es que al proceso de creación que sigue la secuencia ‘objeto–ojo–mano ejecutora’, se le intercala entre los dos últimos el concepto ‘idea’, como factor de distorsión». Es el momento en que «el artista no pretende mostrar la realidad tal cual es, sino que intenta plasmar lo que él percibe o lo que él quiere hacer ver al espectador».

Así, el arte «dio un paso de gigante mucho más radical que el uso de ordenadores, porque su originalidad y resolución estética fue palpable, se manifiesta a primera vista».Todo ello facturado con medios espartanos, como pudieron ser los lápices de colores de Klimt, los lienzos abstractos de Kandinsky (llenos de espacios en blanco) o los poliédricos y angulosos retratos de Picasso en los años 10 y 20 del siglo pasado. Una época «de creatividad absoluta que no es comparable a la actual, en la que los pintores relevantes se cuentan con los dedos de ambas manos». Y pone como ejemplos de esto último a «Tàpies o Gordillo, o a la escena que actualmente trabaja en Berlín, que ha desplazado a Nueva York como epicentro de la creatividad mundial».

Concluye Fegaque«la pintura durará lo que dure e lser humano »,constatando que «personalmente,no he visto una obra del llamado ‘arte digital’ que me haya conmovido», si bien admite que «su repercusión social es potente gracias a internet, que no es garantía en cuanto a valor creativo ».

 
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