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María Luisa Bellido es profesora en la Universidad de
Granada. Ayer ofreció su visión sobre la irrupción
de las nuevas tecnologías en el arte, tanto como soporte
de la obra como medio de difusión. «Los críticos
sobreentienden que la obra no la hace el artista, sino la máquina,
cosa que es errónea», afirmaba.
- ¿Cuál es la importancia de las nuevas tecnologías
en el arte?
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La importancia deriva de que las nuevas tecnologías son un
eslabón más de un proceso histórico que comienza
a principios del siglo XX. La imagen que se nos quiere vender de
que esto es un fenómeno que ha salido ex profeso en la década
de los 90 es falsa. La ventaja que tenemos es que como lo estamos
viviendo no sabemos a donde vamos, si nos lleva a un callejón
sin salida dentro de unos días o si hacia ahí va el
arte contemporáneo. Una de las características del
creador es su interés por investigar, con nuevas técnicas,
materiales, nuevos soportes. Ocurre que si en la década de
los 60 los nuevos materiales eran los plásticos ahora los
artistas usan Internet simplemente porque es la tecnología
que se está desarrollando. Los creadores que en cada momento
histórico han usado una tecnología novedosa ahora
utilizan ésta, no porque sea mejor ni peor, sino porque es
la que hay.
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De todas formas cada movimiento artístico tuvo sus detractores
en sus primeros momentos...
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La historia del arte es la del movimiento en péndulo. El
Surrealismo, el Expresionismo o el Cubismo, no fueron entendidos,
ahora estas manifestaciones que se tachan de muy tecnológicas
tienen muchas críticas porque se sobreentiende que la obra
no la hace el artista, sino la máquina, cosa que es errónea.
La máquina es un instrumento más como puede ser el
pincel, un bloque de piedra... necesita tener detrás a un
creador. También ocurre que los creadores ven todavía
con muchas reticencias este nuevo instrumento y están dejando
en manos de los informáticos el hacer ciertas creaciones
con lo que en muchas ocasiones nos encontramos que son videoclips
musicales o auténticos juegos infantiles, porque existe la
herramienta y el creador no se ha implicado, en muchos caos. Por
eso, en algunos sectores no se considera un arte, sino un divertimento
y que no tiene una calidad estética que lo apoye.
-Es
fundamental la calidad, ¿verdad?
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En este caso a la calidad hay que incorporarle mucho un aspecto
lúdico y ocio. Hay que ver la calidad , por supuesto,y la
parte de ocio, sobre todo porque son un arte, mejor dicho unas creaciones,
que al ser contempladas desde un ordenador, muchas veces desde casa,
tiene un componente de comodidad. También se está
dando la situación, y es muy significativa, de que algunos
grandes museos norteamericanos , caso del Museo de Arte Moderno
de Nueva York o el Guggenheim, ya están creando becas y salones
NetArt, o arte en la Red. Eso da pistas de que apuestan porque el
futuro del arte puede ir por ahí.
Momento de integración
- ¿Es una asimilación de tecnologías?
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Desde mi punto de vista nada es excluyente. Hay buena y mala pintura,
al igual que escultura o arte electrónico. El momento en
el que nos encontramos históricamente debe ser un momento
de pluralidad. El arte en Internet no tiene objeto, no hay materia,
se ve en una pantalla de ordenador que crea una serie de problemáticas
que no se sabe a donde van. Por ejemplo al crear la obra en Internet
se puede eliminar la figura del intermediario, también se
da la situación de que muchos museos están habilitando
pantallas de ordenador, que puede ser una incongruencia, pero el
artista necesita al museo como reconocimiento.
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