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15-dic.-2007



Música desde lo cotidiano
El grupo de percusión ‘Amores’ ofrece una clase-concierto a los alumnos de la Universidad de Oviedo dentro de la VI Semana Nacional de Arte Contemporáneo de Al Norte


Percusión. Pau Ballester, Jesús Salvador y Angel García celebraron un concierto con los alumnos en el Antiguo Instituto. / J. Bilbao

MIGUEL MORÁN

Una mesa, tres botellas de refresco, platos y cubiertos para tres comensales; un periódico, una maleta y dos tomos de las páginas amarillas. Con estos ingredientes tan cotidianos Pau Ballester, Ángel García y Jesús Salvador, ‘Chapi’, o lo que es lo mismo, el grupo de percusión ‘Amores’ son capaces de interpretar con solvencia ‘Living room music’ del compositor norteamericano John Cage. Eso fue lo que demostraron ayer en un aula del Antiguo Instituto Jovellanos ante la atenta mirada de más de una treintena de alumnos de la Universidad de Oviedo que participaban en el curso ‘Encuentros con la creación contemporánea: Nuevos medios, otros ritmos y una escena’ dentro de la VI Semana Nacional de Arte Contemporáneo Al Norte.

«Yo si que estoy hoy un poco desintonizado, pero sobreviviré», contestaba Pau Ballester a una de las alumnas tras conocer el título –’aparentemente desintonizado’ que había dado a una de las propuestas musicales del trío valenciano. Por primera vez en 18 años (Amores nació en 1989) los percusionistas que el pasado año ya habían ofrecido un concierto en Gijón dentro de la Semana de Al Norte se atrevían a combinar sus actuaciones con la labor pedagógica. Un mini concierto que no iba más allá de los quince minutos y luego el turno de los alumnos que debían opinar sobre lo que acababan de escuchar.

Los timbales, uno de los pocos instrumentos que podía ser reconocido como tal sobre la mesa del aula, sonaban en las ágiles manos de los valencianos tan pronto atronadores y caóticos como sincronizados y ordenados como un reloj. ‘Melopea tribal’ sugiere uno de los alumnos como título para la pieza. «A compositores no se si llegaréis, pero lo de letristas lo tenéis asegurado», le respondía Jesús Salvador ‘Chapi’, nominado en los IX premios Max de las Artes Escénicas en el apartado al mejor director por la obra ‘Ubú’. ‘Taiko-samba’, ‘Ritual’, ‘Éxtasis y paz’ o ‘Danza africana’ eran algunos de los titulos inspirados por los ritmos tribales que acababan de escuchar. Tras la ronda de preguntas, Angel García desvelaba el misterio escondido tras las notas del miniconcierto «la pieza es ‘Drumming’ (tambores) de Steve Reich, padre de la música minimalista. No habéis acertado, pero estuvistéis cerca Aquí hay caos y orden, como en ‘éxtasis y paz’ .

La última actuación del grupo fue a oscuras. El ritmo lo ponían la llama de seis mecheros en las manos del trío. Una obra corta, sencilla y cotidiana, tanto como preguntar si ‘¿Tienes fuego?, título de la pieza. Si el año pasado sobre el escenario del Revillagigedo el fuego lo ponían tres bidones de 500 litros de gasolina en esta ocasión, en un lugar más pequeño y ante una menor audiencia, valían las llamas de los mecheros. «Ya los conocía, los había visto este año en el concierto de Llorenc Barber que inauguraba el teatro de la Laboral y creo que son de los grupos de cámara más importantes del panorama español. Me han vuelto a gustar mucho», señalaba María Vázquez, musicóloga. Pero no todos los asistentes eran expertos melómanos, David López, estudiante de Ingeniería Técnica, reconocía haber asistido por los créditos de libre disposición que concede la facultad, pese a ello la clase de los valencianos «fue de lo mejor de la semana».
Tras la teoría los alumnos se dividieron en tres grupos y, dirigidos por cada uno de los integrantes del grupo ‘Amores’, empezaron a trabajar en un instrumento. El resultado fue un gran concierto en el patio del Antiguo Instituto. La noche se lleno con los ritmos tribales procedentes de los objetos más cotidianos.

 
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