Textos: María de Álvaro   -   Diseño y maquetación: Víctor Coto   -   Fotos: M. de Álvaro, J. C. Román, Pablo Lorenzana, Sergio López


ETAPA 7: SOTO DE LUIÑA-CADAVEDO

Por el Camino de Pepe

Hasta la capilla de La Regalina y sus acantilados se puede llegar atravesando la sierra de Las Palancas o serpenteando la costa por la senda que ha recuperado el singular hospitalero de Soto

María de Álvaro - mdealvaro@elcomercio.es



Marion es alemana de Frankfurt y está en medio de Soto de Luiña buscando no sabemos muy bien qué. Se ha quedado sin dinero. Le han hecho una tranferencia, pero no sabe a dónde. Marion no habla una palabra de español y, aún así, termina por descubrir que al día siguiente deberá desandar sus pasos hasta la oficina de Correos de Cudillero. Un peregrino siempre se las apaña. Porque siempre hay alguien que le ayuda. Alguien que, esta vez, se llama Pepe, Pepe Rodríguez, y es, desde 1999, el hospitalero del pueblo. También regenta un hotel y suya es la culpa de que el trayecto entre Soto y Cadavedo, donde acaba esta etapa, sea, sin lugar a dudas, el más profusamente señalizado del Camino. El único en el que es imposible perderse. Si esto fuera un anuncio le diría que, si se pierde, le devuelven el dinero.
La cosa tiene su miga. Y su buena polémica. Parece que el trayecto oficial, dicen sus defensores que el auténtico, atraviesa la Sierra de las Palancas y se toma a la salida de Soto a la izquierda. Pepe dice que no. O, al menos, que no es el único. Él, enamorado de su pueblo y de sus playas, lleva años ocupándose de marcar y adecentar los viejos caminos reales que unían un pueblo con otro y ha conseguido trazar o recuperar una ruta que serpentea la costa dejando vistas de acantilados absolutamente memorables.
El entusiasmo de Pepe y la historia que estos días corre por la zona como la pólvora sobre la inglesa a la que tuvo que rescatar el helicóptero del Principado porque se perdió en Las Palancas hacen que la decisión resulte fácil de tomar: hoy, por el Camino de Pepe. Se toma a la salida del pueblo y ante un grupo de señales que alcanzan cotas de delirio, porque solo le falta una flecha mirando para el cielo. Para el resto de direcciones, hay opción.
Tiene el Camino de Pepe 20 kilómetros frente a los 24 de la carretera y cruza Albuerne y Novellana para dejarnos ver, al pasar por Castañeras, la inclasificable playa del Silencio, porque más que playa es pedrero y más que pedrero, una absoluta maravilla de la naturaleza, de paredes tan escarpadas como los Acantilados de la Locura que subía el Pirata Roberts detrás de su Princesa Prometida. Su visión es solo uno de los regalos que nos tiene preparados Pepe para un día redondo.
Tras las flechas amarillas –de amarillo Pepe, por cierto, un poco más pálidas que las que llevamos siguiendo desde Unquera– vamos cruzando Santa Marina y después Ballotas y por momentos nos adentramos en la montaña y por momentos volvemos a salir al mar, a los acantilados escarpados de Punta Borona, de la playa de Ballota, de la de Tablizo... Y cruzamos arroyos sobre piedras y sobre un puente. Y vemos una fuente con inscripción que certifica que aquí lleva desde 1832.
A la altura de Santa Marina, toca un tramo de carretera perfecto para hacer una parada en uno de los pocos bares del trayecto. Allí durmió la famosa inglesa perdida después de que la encontraran. Y, claro, con Charo y sus parroquianos no se habla de otra cosa: «Me la trajo la Guardia Civil, a quién se le ocurre meterse por donde se metió».
El camino sigue y llegando a Ballota, dos peregrinos de Zurich que echaron a andar en Bilbao y habíamos conocido en el albergue de Sebrayo, hace hoy tres días que parecen una vida entera, confirman que por Las Palancas se puede ir sin perderse. La precisión suiza es así. Pero van al natural. Sin gps. Eso que conste.
Sea como sea, por la costa se va en un sube y baja incesante, a veces tirando a duro, pero la belleza compensa con creces el esfuerzo. Además, transitamos zona boscosa, así que los árboles nos van protegiendo. También el bambú, porque hasta un campo de bambú cruzamos que tal parece que nos hubiéramos metido en un agujero espacio/temporal y estuviéramos en China. Pero estamos camino de Cadavedo. Y ya no nos queda mucho.
Llegamos a Ribón, que da nombre a la playa que está justo antes que la de Cadavedo. Y por ahí y ya por carretera, aunque comarcal y sin un alma, accedemos en ligero ascenso al prometido Cadavedo.
La visita a la Regalina es obligatoria. Lleguemos como lleguemos. Por más que los pies estén pidiendo salir de las botas y meterse en unas chanclas para observar desde ahí abajo como su propietario o propietaria se toma una cerveza, no hay que hacerles caso: hay que ir a la Regalina.
Nos espera ese lugar del que se enamoró el padre Galo, ese al que escribió tantos versos, ese para el que se inventó la que es una de las romerías más famosas de Asturias. Como colocada en el centro mismo del universo, en el llamado campo de la Garita, después de un paseo de 500 metros más, está la coqueta y diminuta capilla de La Regalina. Y detrás de ella, el resto del universo, que se abre al Cantábrico entre riscos. El cielo se ha encapotado después de un apabullante día de sol. Parece como si Dios hubiera pensado que por hoy ya fue suficiente. Y seguramente tiene razón.








INFORMACIÓN PRÁCTICA


¿QUÉ VER?

Naturaleza

Playa del Silencio y otras:
la playa de Castañeras es una de las playas de acantilados más bonitas del mundo, pero en esta etapa hay más y son todas impresionantes.

Campo de la Garita: el de la Regalina de Cadavedo, desde aquí se observan, desde lo alto, todas las playas que hemos recorrido. Espectacular.

Monumentos

Santa María de Soto de Luiña: en el pueblo había un viejo hospital de peregrinos, precisamente junto a esta iglesia del siglo XVIII

Capilla de La Regalina: Construida por el padre Galo en 1931 en honor a la vírgen de la Riégala su valor arquitectónico no es elevado pero su emplazamiento resulta insuperable.






¿DÓNDE DORMIR?

Albergues

En Cadavedo: Albergue de peregrinos de Cadavedo. Público, no admiten reservas y solo tiene 13 plazas, pero está limpio y la instalación es correcta. 985 64 53 20 Albergue Covi y Peter. Es privado y minúsculo. Cuenta con tres habitaciones para peregrinos que no padezcan claustrofobia. 660 147 482

Antes de Cadavedo: No hay, el anterior es el de Soto de Luiña

Después de Cadavedo: No hay hasta Luarca, 16 kilómetros más allá.

Otros alojamientos
En Santa Marina: Pensión Prada, a mitad de camino en medio de una recta. Sin desviarse. 985 59 61 71
En Ballota: Hotel Casa Fernando y Casa Fernando III. El primero más rural, el segundo más ‘de luxe’ y con ducha de hidromasaje. En la general y sin desvíos. 985 59 82 64

En Cadavedo:

Homestay Casa de aldea Family Astour. Como en casa, literalmente, porque es una casa familiar y con el mejor desayuno del Camino. Te lavan (y secan) todo lo que lleves en la mochila por 5 euros. Y, encima, tienen el taxi del pueblo 608 47 23 38.


Hotel Casa Roja. En precioso palacio indiano, con jardines, vistas a la montaña y sin desviarse un centímetro. Menos económico, pero guapísimo. 665 60 46 63

Camping de Cadavedo. Tiene bungalows para peregrinos con precios especiales. El Camino pasa por la puerta y tienen piscina. 985 64 50 56

En Villademoros: Torre de Villademoros. Precioso hotel boutique en casona del XVIII. No tiene precios de peregrino pero se puede pagar. 985 645 264


  ¿DÓNDE REPOSTAR, COMER O CENAR?

En Santa Marina:
Bar Gayo, de los propietarios de la Pensión Regal. En carretera. Buenos bocatas y, si quieres, huevos para desayunar.

En Ballota:
Restaurante Casa Fernando, en el hotel del mismo nombre. Menú para peregrinos y una pequeña y agradable terraza al paso del Camino .

En Cadavedo:
Restaurante Astur Regal, el más próximo a la Regalina, también tienen un bonito hotel rural Sirven menús de peregrinos y platos prácticamente a cualquier hora lo que es muy muy de agradecer. 985 64 57 77
Parrilla el Casino, a mitad del pueblo, hay que subir una pequeña cuesta (pequeña, prometido). Tienen menú para peregrinos, además de sus carnes a la brasa, claro está.
El supermercado del camping tiene una estupenda terraza para tomarse algo situada en mitad del trayecto oficial. Perfecta para el ‘desmayo’ de fin de etapa sin desviarse ni un centímetro.

Textos: María de Álvaro   -   Diseño y maquetación: Víctor Coto   -   Fotos: M. de Álvaro, J. C. Román, Pablo Lorenzana, Sergio López


Registro Mercantil de Asturias, Tomo 1.272, Libro 0, Folio 43, Hoja AS-4.313 C.I.F.: A-33600529 Domicilio social en Calle diario El comercio, nº 1 - 33207, Gijón, Asturias, España. Email: digital.co@elcomercio.es
Copyright © EL COMERCIO S.A. Gijón, 2008. Incluye contenidos de la empresa citada y, en su caso, de otras empresas del grupo de la empresa o de terceros.