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Lunes, 24 de mayo de 2004

«Estoy seguro de que el Príncipe escribió él mismo su discurso del brindis»
Graciano García vivió un «día inolvidable, emotivo e histórico»


E. M./GIJÓN


SATISFECHO. Graciano García disfrutó de la boda. / E.C.
Vio crecer de cerca al Príncipe de Asturias. Cuando habla de él no lo hace sólo con el respeto o el afecto de una relación profesional larga, continuada y fructífera con la Corona de España. Graciano García se refiere a Don Felipe con el cariño de alguien cercano y propio, intencionadamente tamizado por su condición de futuro rey.

Al director de la Fundación Príncipe de Asturias no le gusta alardear de su relación con la Familia Real, pero ayer no pudo sustraerse a asegurar con contundencia que «si algo conozco al Príncipe, y algo le conozco, estoy completamente seguro de que el bello discurso que pronunció en el banquete, a la hora de los brindis, lo escribió él desde la primera a la última línea. Era muy sentido, muy personal, muy íntimo. Y muy bello».

Todo fue perfecto para Graciano García el día de la boda del Príncipe de Asturias. La ceremonia no fue adusta ni casto el beso de los novios. «Desde dentro, desde luego, no se vio fría la ceremonia. Claro, que esto es como en una carrera ciclista, el que está a pie de carretera no se entera de nada, solo ve lo que tiene delante. A lo mejor por la televisión se transmitió cierta frialdad, pero allí, desde luego, no. Y el beso surgió así, de forma natural. Espontáneo. No hay que darle más vueltas», afirmó, en una defensa cerrada de cualquier interpretación que pudiera deslucir un día histórico.

Y rompió una lanza por Doña Letizia, en contra de quien critica su procedencia plebeya. «El día de ayer hizo realidad, en cierto modo, esa frase tan hermosa de 'El Quijote' que dice 'nadie es más que nadie si no hace más que nadie'. Ayer se dio una gran lección de modernidad y quedó muy claro que vivimos los tiempos que tenemos que vivir. Otra cosa es una ranciedad».

El director de la Fundación Príncipe de Asturias habla desde la proximidad. No en vano almorzó en compañía del secretario de la Reina y del ayudante del Rey. «Fue un día inolvidable en todos los sentidos. Emotivo e histórico», sentenció.