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Domingo, 2 de noviembre de 2003

De Oviedo a La Zarzuela
La novia asturiana del Príncipe siente desde su más tierna infancia su vocación por el periodismo y mantiene su arraigo con la región Se casó en 1999 con Alonso Guerrero, su antiguo profesor de Literatura, pero su matrimonio civil sólo duró un año


EDUARDO ALONSO GIJÓN


DISTINCIÓN. Letizia recibe el premio Larra en 2000. / EFE
Contará con un estatus especial y vigilancia
De niña, Letizia Ortiz Rocasolano no soñaba con ser princesa. Lo que ella quería era convertirse en periodista. Igual que otros heredan la sangre azul de una cuidada estirpe, ella llevaba en los genes el tenaz e insobornable gusanillo de la información, el mismo que ha determinado desde siempre las existencias de su padre y su abuela -Jesús Ortiz fue fundador y director hasta 1987 de Antena 3 Radio en Asturias, y Menchu Álvarez del Valle es una de las voces históricas de Radio Oviedo y Radio Nacional de Asturias-.

Pero, igual que en los cuentos, hay veces en que la súbita llegada de un príncipe le cambia a uno la vida. La biografía de Letizia -a ella le gusta así, con zeta, en recuerdo a sus antepasados italianos- llevaba meses escindida entre una cara pública, ese rostro limpio de líneas puras que todos vemos en el telediario de la noche, y una parte oculta, resguardada de cámaras y focos.

La novia de Don Felipe de Borbón -será la prometida el próximo jueves-, nacida el 15 de setiembre de 1972 en Oviedo e hija de Jesús -asturiano y periodista- y Menchu -madrileña y enfermera-, es una joven profesional del periodismo que se ha caracterizado por su exquisita discreción y la suma entrega a su trabajo.

En su vida personal, se trata de una joven de clase media sin parentescos con la aristocracia. En 1999 se casó en Almendralejo (Badajoz) con el profesor Alonso Guerrero, licenciado en Filosofía por la Universidad de Extremadura, pero su matrimonio civil sólo duró un año. Ambos se habían conocido años antes cuando Letizia estudiaba en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid, donde él impartía clases de Literatura. De su ex marido, que nació en Mérida en 1962, sus amigos destacan su «espíritu bohemio» y su «total entrega a la Literatura». Es escritor y autor de varios libros como 'Los años imaginarios' (1987).

Ortiz también mantuvo una relación con el periodista de TV3 Carlos Francino. Sus amigos la describen como una «chica lista y guapa, de rápida respuesta y una gran agilidad mental». Su carácter podría definirse como el de «una mujer reservada, intelectual, nada frívola y que gana en el trato cercano». Adora a sus sobrinos, con quienes se le ha visto en varios estrenos de películas infantiles, y una de sus hermanas ha trabajado como modelo para unos grandes almacenes.

A sus 31 años ha pisado ya numerosos frentes de la noticia. Narró las consecuencias de la catástrofe del atentado de las Torres Gemelas, visitó en distintas ocasiones las zonas de conflicto de Oriente Próximo, vivió también de cerca las elecciones que enfrentaron a George Bush y Al Gore y, más recientemente, estuvo en la guerra de Irak.

De la mano de su padre se puso, a los diez años, por primera vez ante un micrófono. Fue en los estudios ovetenses de Antena 3 Radio, donde conducía «con una voz melosa, pero firme y asombrosamente radiofónica» un programa infantil.

«Delgada y cariñosa»

Licenciada en Ciencias de la Información, rama periodismo, por la Universidad Complutense de Madrid, cursó los estudios de EGB en el colegio público ovetense Gesta I, muy próximo a la calle de Pérez de la Sala, número 51, donde vivían sus abuelos. En ocasiones, era su abuelo paterno, representante de una firma de máquinas mecanográficas, el encargado de recoger a la puerta del centro educativo a Letizia, por entonces «una pequeña niña rubia, de media melena, muy delgada, cariñosa como la que más y loca por las golosinas y los caramelos», según recuerdan varios compañeros de trabajo de Menchu Álvarez del Valle en RNE.

A los once años, se trasladó junto a su familia a Madrid, donde completó sus estudios básicos en el Instituto Ramiro de Maeztu, antes de emprender su carrera universitaria. No obstante, su debut laboral la vincula de nuevo a su lugar de nacimiento, ya que comenzó su labor profesional como redactora en prácticas en el diario ovetense 'La Nueva España'. Su paso por el periódico se rememora todavía hoy con agrado, y sus compañeros de por aquel entonces recuerdan a Letizia como una mujer «muy animada, simpática, guapa y siempre dispuesta a echar una mano».

Estancia en México

Dado que su familia residía en Madrid, la prometida de Don Felipe de Borbón se alojaba en la casa de sus abuelos. Todavía en sus últimos años de carrera, trabajó en el diario 'ABC' y en la Agencia EFE, donde realizó labores de edición en la sección de Internacional. A su término, cursó un máster en el Instituto de Estudios de Periodismo Audiovisual y realizó el curso de doctorado en México, país donde trabajó en el periódico 'Siglo 21'.

Una vez concluida su formación, se incorporó a la cadena estadounidense Bloomberg, canal especializado en economía, finanzas y mercados, con sede en Madrid, bajo la supervisión de la Agencia EFE Televisión, lo que la obligó a desplazarse a Londres varias veces al año. Entre el personal de la televisión la noticia del compromiso cayó como una bomba. «Está donde está porque se lo ha ganado a pulso. Es una mujer encantadora y nada conflictiva».

Ha sido presentadora, redactora y reportera en CNN +. Desde el año 2000 trabaja en Televisión Española. Allí desempeñó diversas tareas, pero adquirió una inesperada presencia en las vidas de los españoles con la llegada del euro: ella condujo los especiales sobre el temible cambio de moneda y nos explicó sin descanso que seis euros vienen a ser, más o menos, mil pesetas. Muchos erraban en la aritmética por estar demasiado pendientes del rostro de la presentadora, ya que de entonces data su primera promoción de fans, sobre todo en Internet.

Gran presencia

Ocasiones para admirarla no han faltado, ya que Letizia ha contado desde la pantalla las noticias más importantes de los últimos años. Ha viajado a Estados Unidos en tres ocasiones, con motivo de las elecciones presidenciales, el 11-S y el primer aniversario de los atentados, y ha informado desde Bagdad sobre las actividades de los militares españoles. Y eso que Letizia tampoco soñó nunca con ser muy popular, un aspecto que considera «secundario» en su tarea. Lo que a ella le interesa de su trabajo es «la información diaria, el periodismo trepidante, ese estrés y la adrenalina que se genera con la velocidad a la que se trabaja, como una droga».

A partir de hora, una responsabilidad superior le apartará de un mundo que vivió desde niña.