
Martes, 4 de noviembre de 2003
Una
niña brillante y especial
El colegio en el que Letizia Ortiz inició su andadura
escolar vivió ayer «con orgullo» una de las
jornadas más bulliciosas de la historia del centro
CRISTINA TUERO/OVIEDO
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| EXPEDIENTE. Letizia
Ortiz, en una imagen tomada en sus tiempos escolares.
/ MARIO ROJAS |
Ce y ci se escriben con c. Sólo los nombres propios permiten
excepciones. Por ejemplo, el de Letizia». Ayer se daban
clases prácticas con el nombre de la futura Princesa
de Asturias en un lugar muy especial: su colegio, La Gesta I.
No fue un día más en la vida del centro. La revolución
mediática en torno al compromiso de Don Felipe de Borbón
con una ex alumna rompió el habitual sosiego docente.
Todos los pequeños que pueblan sus aulas querían
saber cosas de la vida de Letizia Ortiz Rocasolano, la niña
rubia y con carita avispada que, en setiembre de 1980, cruzaba
por primera vez el portón de la escuela. Lo hizo acompañada
de sus dos hermanas menores, Erika y Telma, «las tres
muy estilosas y muy monas», según recordaba ayer
Berta Martino, una de las pocas profesoras de aquella época
que aún quedan en el centro.
La trayectoria de la prometida del Príncipe en su
primera etapa escolar fue, como muchos preveían, brillante.
El expediente número 3.467 de La Gesta deja constancia
de una trayectoria intachable que culminó con una nota
media de sobresaliente. Y es que ella siempre destacó.
Al menos así la recuerda Ana Menéndez, una de
sus ex profesoras: «Era una niña especial, muy
expresiva, muy lista. También meticulosa y perfeccionista.
Siempre quería captar todo lo que tenía a su
alrededor y, sobre todo, le encantaba participar en clase».
Fue precisamente la gran capacidad oratoria de la pequeña
Letizia, su forma de expresarse, y ese especial interés
por comunicarse sobre todo con los mayores, el que ya hacía
preveer la periodista que llevaba en su interior. «Se
expresaba y razonaba muy bien. Eligió la carrera que
tenía que elegir, ya se ve el resultado: un gran éxito
profesional», añadía.
Sobre las tablas
Pero el carácter abierto y vivaracho de Letizia Ortiz
iba más allá de las aulas. Aunque no le tocó
vivir aquellos años, Carmelo Bardón, actual
director de La Gesta, apunta su interés por «cualquier
manifestación artística. Participaba en los
grupos de teatro que se hacía por Navidad, o en cualquier
acto convocado por cualquier acontecimiento relevante».
Sobre el escenario o en el interior de la clase, en el patio
del colegio o en el comedor. Nadie parece haber olvidado los
siete cursos que pasó en aquellas aulas. Como Fresia
Gutiérrez, la que fuera directora del centro durante
14 años, que cuidó a Letizia en las horas de
las comidas. «Recuerdo que le gustaba mucho estar con
los profesores y hablaba como muy adulta. Era pequeña
pero siempre se interesaba por el porqué de las cosas».
Pero, a su faceta de pequeña estudiosa, también
unía otra con la que comenzaba a despuntar: su belleza.
«Destacaba entre todas sus compañeras».
Fresia Gutiérrez ya sintió algo especial por
Letizia cuando «comenzó a presentar el matinal.
A partir de ahí, ya me dediqué a buscar su historia».
Una historia que concluyó el sábado con el anuncio
de su compromiso con el Príncipe: «Me quedé
petrificada. Para nosotros es un orgullo haber educado a una
futura reina. Pero nuestro mayor orgullo es haberla educado
en la enseñanza pública. Eso es mucho».
Pero en La Gesta no sólo quieren vivir de recuerdos.
El centro ya ha comenzado a tramitar la solicitud para que
la pareja les visite en su próximo viaje al Principado.
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