
Miércoles, 3 de diciembre de 2003
Y Letizia conquistó México
Un compañero de estudios de la futura Princesa de Asturias,
durante su paso por la Universidad de Guadalajara, la recuerda
como «lista y distinguida»
LETICIA ÁLVAREZ/GIJÓN
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| MÉXICO.
Letizia Ortiz estudió medio año en Guadalajara.
/ E. C. |
A Letizia Ortiz siempre le fascinó la cultura mexicana.
En cuanto pudo optó a una beca de la Agencia Española
de Cooperación y eligió el país de Rivera,
el tequila y los mayas para cursar un postgrado sobre comunicación
y periodismo. Prácticamente acababa de terminar sus estudios
en la Universidad Complutense cuando, con 24 años, hizo
las maletas y viajó a Guadalajara para documentar la
organización de los medios de comunicación de
México. Esa era la inspiración de su doctorado
y en ese asunto trabajó codo con codo con los miembros
del Departamento de Estudios de Comunicación Social de
la Universidad de Guadalajara.
Entonces, Francisco Hernández Lomelí era su
compañero. Si ese paso por Latinoamérica hubiera
ocurrido ahora habría sido su director. «Todos
la recordamos muy bien. Era una chica muy guapa y distinguida,
pero que sin el demérito de su belleza física
nos dejó su talento, sus comentarios siempre destacados
y su contribución».
Hernández no escatima en elogios hacia la futura Princesa
de Asturias. «Es sorprendente saber que va a ser la
Reina de España, sin embargo no nos extraña
que haya tenido una carrera tan fulgurante. Todo lo que se
proponía lo conseguía. Quiso estudiar en México
y lo hizo porque logró una beca muy cotizada. Quiso
escribir el mejor artículo de fin de curso para que
saliera publicado en la revista universitaria 'Comunicación
y Sociedad' y también lo consiguió». Ese
texto, firmado entonces por una estudiante con aspiraciones,
hoy es un documento que lleva la rúbrica de la futura
Princesa de Asturias. En 'Guiños sobre guiños
sobre guiños', Letizia Ortiz analiza el género
periodístico de la entrevista para entender los procesos
de la comunicación entre el periodista y el lector.
La decisión de estudiar en México fue muy meditada.
Hernández recuerda que «cuando llegó demostró
que se había informado sobre los profesores más
prestigiosos y sabía de la relevancia de este departamento».
En los archivos de la universidad aún se guarda su
carta de presentación. «Explica su interés
por los periódicos mexicanos y manifiesta su deseo
por conocerlos. Entonces era su medio favorito. También
cuenta que podía haber viajado a cualquier otro país,
pero que su preferencia era México».
Letizia Ortiz vivía con una familia en una habitación
alquilada a un precio módico. Su beca no daba para
mucho más. Eligió una casa situada cerca de
la universidad para no gastar demasiado en transporte. A Letizia
pronto le fascinó la comida mexicana. «Le encantaba
y probaba de todo. No sabemos si seguirá comiendo como
aquí, pero nos decía que le gustaban mucho los
platos típicos».
También la música. La joven escuchaba mariachis
y rancheras junto a sus amigos de facultad hasta que «un
ataque de morriña» la llevaba a poner sus propios
discos. Entonces escuchaba a Joaquín Sabina y contaba
cosas de España a sus compañeros.
Hablaba con fascinación e hizo muy buenos amigos,
aunque su franqueza le granjeó algún problemilla.
Olimpia Nájera, en casa de cuya madre vivió
Letizia, la recuerda como «ambiciosa en el buen sentido
de la palabra y poco amiga de las galanterías de los
hombres». «Recuerdo que una vez fuimos a un bar
y que un camarero se dispuso a encenderle un cigarro y ella
se enfadó: ¿Cómo me van a encender un
cigarro, si no estoy inválida?». Independiente,
pero muy familiar, Letizia Ortiz siempre llamaba a su familia.
También a su novio Alonso Guerrero con quien más
tarde se casaría por lo civil.
En la Universidad de Guadalajara sus ex compañeros
viven con expectación todo lo que se publica sobre
Letizia y preparan una carta para enviársela al Palacio
de la Zarzuela. «En ella le deseamos lo mejor y confiamos
en que alcance todas sus metas familiares y también
de Estado», aseguran.
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