
Sábado , 7 de febrero de 2004
«Cuando la vi dije: 'tengo que vestirla, tengo que ser
yo'»
Comió un bocadillo, le probó el traje a una clienta
que se casa este fin de semana y recibió felicitaciones,
cientos de felicitaciones. Pertegaz vivió ayer, a sus
87 años, uno de sus días más intensos
BEATRIZ CORTAZAR
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| EN SU ESTUDIO.
El modisto ayer, en uno de los pocos momentos en que pudo
sentarse. / EFE |
Como no podía ser de otra manera, ayer el taller del
modista Manuel Pertegaz era como el camarote de los hermanos
Marx, un ir y venir de amigos, clientes, familiares y televisiones
que apenas dejaron que el maestro de la aguja pudiera comer
algo más que un rápido bocadillo entre saludos
y enhorabuenas. Como él mismo detalla, fue la prometida
del Príncipe quien le avisó de la avalancha que
se le venía encima: «Ya sabes cómo somos
los periodistas».
-¿Se imaginó en algún momento que podía
ser el elegido?
-La verdad es que lo pensé en algunos momentos dada
la cantidad de comentarios que ustedes hacían en todos
los medios. Leía mi nombre como uno de los favoritos
y eso siempre me daba pie a pensar que podía ser. Pero,
para serle sincero, le confesaré lo que sentí
la tarde que veía la televisión y anunciaron
el compromiso. Me quedé impresionado. Fue cuando la
vi por primera vez. Me fijé en ella y reconozco que
me salió un impulso terriblemente egoísta que
me decía «tengo que vestirla, tengo que ser yo».
Y soy muy intuitivo, eso es algo que heredé de mi queridísima
madre.
-¿Pero cuando lo supo?
-Bueno, ayer se desencadenó todo y no he querido decir
nada hasta que la Casa Real diera el comunicado. Es verdad
que he mantenido varios encuentros con Doña Letizia,
pero el del pasado martes fue especial. Estuvo espléndida.
La primera entrevista simplemente fue para conocernos. Le
estuve enseñando bocetos y cosas que había hecho.
Lo que sí estuve fue muy atento a sus comentarios.
Cuando se fue, simplemente me dijo que ya hablaríamos
más adelante. Desde ese primer momento creí
que podía ser yo, pero fue más tarde cuando
me lo confirmó.
-¿Después de volver a verle?
- Sí, otra vez acudió a mi estudio acompañada
por la Infanta Doña Cristina. Juntas estuvieron viendo
bocetos y las dos opinaban sobre la idea que tenían
para el vestido. Doña Cristina conoce todo el protocolo
y fue quien dio una serie de consejos sobre algunos detalles
como si se puede quitar la cola del vestido después
de la ceremonia y otro tipo de cosas. Por mucho que cambie
la moda lo cierto es que hay cosas que son inamovibles. Además,
entre ellas se nota que hay muy buena relación.
Cordial y natural
-¿Y cómo es su relación con ella?
-Siempre ha sido encantadora en todo. Desde el principio
me dijo que la tuteara, pero tengo que reconocer que no me
sale. Ella insistió y le expliqué que no podía
tener esa cordialidad con quien iba a ser Princesa de Asturias.
Su respuesta fue de lo más natural, me dijo que hiciera
lo que quisiera. Desde entonces, cuando hablamos, tan pronto
la tuteo como que la trato de usted. Nuestra relación
actual es de lo más simpática. Es muy cariñosa
y atenta, ya sea conmigo como con todo mi equipo. Está
pendiente de todo. Se nota que es una mujer muy inteligente
que ha sabido adaptarse a su nuevo cometido. Es agradable
y muy cercana.
-¿Qué es lo que más va a necesitar de
cara a realizar ese vestido?
-Para mí ha sido fundamental el tiempo que doña
Letizia se ha tomado en decidir quién le iba a realizar
su vestido. Durante ese período he podido digerir mejor
el hecho de que sea yo. Doña Letizia es una persona
muy responsable y formal en nuestras citas, como mucho se
puede haber retrasado unas horas en algún momento,
pero siempre está en todo.
-Imagino que los detalles del modelo son el secreto mejor
guardado.
-Por supuesto, seremos muy discretos y tomaremos medidas.
Los responsables seremos mi operaria y yo. Un encargo como
éste es mejor que pase por pocas manos.
-Pero a estas alturas se supone que ya deben saber lo que
quieren...
-Sí, faltan detalles por decidir, pero las ideas están
muy claras. Nuestra reunión del miércoles fue
fundamental.
Encuentro con el Rey
-¿Dónde harán las pruebas?
-Lógicamente no puedo estar moviendo ese traje de
un sitio a otro. Doña Letizia está dispuesta
a venir. No sé si debo contar esto, pero una de las
veces fui yo quien me desplacé hasta el Palacio de
la Zarzuela para una reunión con ella. Fui a la zona
que ocupa y a la salida vi de lejos en un pasillo al rey Don
Juan Carlos. Cuando me reconoció me dio un abrazo que
nunca olvidaré. La verdad es que siempre he tenido
muy buena relación con los Reyes. En un viaje oficial
que hicieron a Francia cuando eran príncipes fui el
encargado de confeccionar todo el vestuario de Doña
Sofía. Recuerdo que en ese momento Yves Saint Laurent
en Francia, Valentino en Italia y yo en España apostamos
por las faldas largas ante el cansancio que teníamos
de las minis. La prensa francesa alabó mucho los vestidos
de nuestra Reina. Me sentí muy orgulloso.
-¿Le gustaría volver a vestir a la Reina en
esta boda?
-No sólo me encantaría sino que me llenaría
de orgullo. He tenido la oportunidad en diferentes ocasiones
de haber comido y cenado con los Reyes. Estuve con ellos cuando
me concedieron la Medalla de Bellas Artes. La Reina estuvo
encantadora. Al verme en seguida recordamos a Bibis Samaranch,
con quien tenía una profunda amistad y a quien nunca
olvidaré. Pero tengo más anécdotas con
la Familia Real. Estando la Reina embarazada de su hijo Don
Felipe, el matrimonio Samaranch dio una cena a la que también
fui invitado. Al despedirse, Don Juan Carlos me felicitó
por mi trabajo, yo estaba muy azorado, y con todo su humor
me preguntó «¿Va a continuar la mini?».
-62 años en la moda, una exposición en el Reina
Sofía, este vestido de novia... 2004 es su año.
¿Será también el de su adiós?
-Espero que no. Sólo puedo decir que estoy agradecido
por todo y admirado de los elogios que me dedican todos los
diseñadores. Para mí realizar este vestido supone
el broche más hermoso de mi carrera y más a
estas alturas. Lo que quiero dejar claro es que sigo con todas
mis clientas y hoy mismo he probado a una novia que se casa
este fin de semana. Continuaré hasta que pueda.
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