
Domingo, 25 de abril de 2004
Letizia deberá jurar su fe por escrito para que la boda
no pueda anularse
La Iglesia exigirá al Príncipe y su prometida
los mismos trámites que a otras parejas, aunque la novia
deberá cumplimentar alguno más por haber estado
casada
LETICIA ÁLVAREZ/GIJÓN
El primer documento que deberán adjuntar los novios a
su expediente matrimonial es la partida de bautismo. Letizia
Ortiz ya la ha solicitado al párroco de la iglesia de
San Francisco de Asís, en Oviedo, quien la ha enviado
a la Almudena.
Al haber estado casada, la periodista deberá firmar,
además del expediente común a todas las parejas,
un juramento de que acata las condiciones del sacramento del
matrimonio. También un certificado de su boda civil
y la sentencia de divorcio.
Tanto ella como el Príncipe deben presentar ante el
cardenal Rouco Varela dos testigos de su soltería y
un certificado de proclamas, para comprobar que nada ni nadie
ve algún motivo para que esa boda no se celebre. Deberán
confesarse.
A un mes de la boda del Príncipe y Letizia Ortiz avanzan,
junto al resto de los preparativos, los trámites eclesiásticos.
Como a cualquier pareja la Iglesia les exigirá una
serie de documentos entre los que se encuentra la partida
de bautismo. El caso de la futura Princesa de Asturias tiene
sin embargo algún matiz por haber estado casada por
lo civil.
Tanto don Felipe como Letizia Ortiz deberán cumplimentar
un expediente matrimonial común a todas las parejas
de novios que eligen el sacramento cristiano para casarse.
En ese documento aceptan los elementos y las propiedades del
matrimonio tal y como lo entiende la tradición católica.
Al firmarlo habrán asumido la fidelidad, la indisolubilidad
del vínculo y se comprometerán a tener hijos.
Se podría dar el caso de que uno de los cónyuges
firmara como no creyente porque la Iglesia contempla los matrimonios
mixtos.
En este supuesto el no católico debería comprometerse
a aceptar que su pareja practique la fe e, incluso, opte por
educar a los hijos en el catolicisimo. Aunque antes de conocer
al Príncipe, Letizia se confesó agnóstica,
su próxima boda con el Heredero de la Corona parece
haber servido para que recupere la fe. De hecho ha querido
firmar ese expediente matrimonial como creyente, según
pudo saber este periódico.
Tendrá que rubricar además otro papel en el
que explica las razones por las que eligió la vía
civil para su anterior matrimonio. La Iglesia le exigirá
un juramento firmado en el que acepta la boda religiosa y
todos sus condicionantes. «
No sólo se trata de darle un permiso para que se case
ante Dios, en el fondo se pretende impedir la nulidad de este
matrimonio si por alguna razón fuera un fracaso»,
explica Andrés Pérez, vicario judicial del Arzobispado
de Oviedo.
Impedir la anulación
Con esa firma, el tribunal eclesiástico tendría
pruebas suficientes para impedir una anulación de la
boda. El documento podría ser redactado por un sacerdote
para que Letizia Ortiz lo firme o bien podría tratarse
de una carta autógrafa que debería ser revisada
por el equipo del cardenal monseñor Rouco Varela.
Letizia Ortiz también deberá adjuntar un certificado
de que estuvo casada con Alonso Guerrero y, junto a éste,
la sentencia de divorcio. «Sin ella incurriría
en bigamia», aclara Andrés Pérez.
La partida bautismal de la futura Princesa de Asturias ya
ha sido legalizada y enviada a la catedral de la Almudena.
La legalización es obligatoria porque tiene que salir
de la diócesis en la que Letizia Ortiz recibió
el bautismo. Fue en 1972, en la parroquia de San Francisco
de Asís, en Oviedo. Hace tan sólo unas semanas
que, a través de un familiar, se dirigió al
párroco para solicitarle esta partida.
El documento salió de la iglesia firmado y sellado
con destino al arzobispado donde un notario reconoció
su validez.
Repaso del Catecismo
Pero la burocracia de la Iglesia exige pasar por otros trámites.
Uno de ellos, el cursillo prematrimonial. Monseñor
Estepa, anterior arzobispo castrense, se encarga de instruir
a la prometida del Príncipe en las verdades de la fe.
Juntos repasan el Catecismo y profundizan en el sentido de
los sacramentos, con especial énfasis en el del matrimonio.
Don Felipe y su novia tendrán que presentar dos testigos
de su soltería, confesarse y, por último, deberán
contar con un certificado de proclamas. Éstas se efectúan
durante dos o tres domingos en las parroquias de cada uno
de los cónyuges. Es una mera tradición con la
que se pretende que si alguna persona está en contra
de la celebración lo ponga de manifiesto.
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