
Miércoles, 19 de mayo de 2004
Mal
de altura
Letizia Ortiz lleva siempre tacones de aguja que podrían
acarrearle problemas físicos si abusa de ellos
ISABEL IBÁÑEZ
Uno de los inconvenientes de convertirse en la futura reina
de España es que eso significa someterse al escrutinio
de la opinión pública. Es lo que le está
pasando a Letizia Ortiz desde que su nombre se relacionó
con el del Príncipe. El pelo, los ojos, la nariz, las
piernas... Ahora toca la estatura. Al principio, algunas fuentes
aseguraron que medía 1,73 metros, otras decían
que incluso más, pero conforme ha ido pasando el tiempo,
la joven ha ido 'menguando' en las crónicas periodísticas
hasta situarse en el 1,67 que mide en realidad, es decir, seis
centímetros más que la media de las españolas.
Pero 30 menos que Felipe de Borbón.
En todas sus apariciones públicas, Letizia camina
encaramada a zapatos de tacón de aguja de unos 10 centímetros.
Aun así, su casi ya marido le saca la cabeza. Por eso,
ella se estira para hablarle y él se agacha para atenderla.
La diferencia es perceptible, queda patente en las fotos a
pesar de la ayuda de este tipo de calzado, que, según
los expertos, es lo peor que se puede llevar una a los pies.
¡Y dicen que deberá usarlos el resto de su vida!
Algunos incluso han asegurado que, por cuestiones de protocolo,
siempre deberá calzar un mínimo de 8 centímetros,
aunque fuentes de la Casa Real desmienten este extremo: no
hay ningún regla que se refiera a los tacones que Letizia
Ortiz deba usar.
Pero el hecho es que la futura Princesa de Asturias está
a punto de incorporarse a una familia de altura, y no es un
chiste: Jaime de Marichalar es el más largo (1,98),
seguido del Príncipe y de Iñaki Urdangarín,
que empatan con un 1,97. Las chicas no se quedan atrás.
La infanta Elena llega al 1,78 y su hermana Cristina la supera
en un centímetro. Incluso la Reina sobrepasa con creces
la media (1,74).
Ante tales evidencias, se pueden hacer tres cosas: una, darse
cuenta de que un 1,67 no está tan mal, caramba, y mirar
por la salud, es decir, reservar los tacones altos para ocasiones
especiales. Algo difícil, porque en el caso de Letizia
son muchas. Dos, seguir la escuela de Aznar, quien, como cuenta
Rodríguez Zapatero, le ofrecía la mano desde
un peldaño más arriba. Pero aquí se requieren
experiencia y cierta destreza. Y tres, sufrir en silencio
los tacones para no salir pequeña en la foto. Éste
es, al parecer, el futuro que le espera a la prometida de
Felipe de Borbón.
De 15 centímetros
Especialistas en Traumatología de la clínica
Salvia de Madrid explican que el uso de tacón alto
«altera la normal distribución del peso del cuerpo
sobre el pie», desviándolo hacia zonas no preparadas
para ese esfuerzo, «produciendo un desgaste en articulaciones,
excesiva tensión en tendones y un aumento del espesor
y dureza de la piel». A esto se añade la alteración
del movimiento de la columna respecto a la pelvis, «lo
que originaría una sobrecarga en la zona lumbar».
Todo apunta a que la responsable de los zapatos que lucirá
Letizia en su boda será Pura López. Se ha corrido
el rumor de que tendrán... ¿quince centímetros
de tacón!, aunque fuentes de su empresa dicen que los
cuatro pares que han enviado a la Casa Real -dos de los cuales
los utilizó ya en la boda de Federico de Dinamarca-
'sólo' tienen «diez u once». La forma de
aguja, tan de moda ahora, no ayuda en absoluto, pues «produce
más inestabilidad y sobrecarga los tobillos, además
de obligar a un mayor esfuerzo para mantener el equilibrio».
Y para colmo, se llevan en punta, «lo que provoca un
amontonamiento de los dedos».
-¿Qué habría que recomendarle a Letizia
ante tal panorama?
-Que no abuse de la altura ni del tiempo, que mantenga buena
forma física evitando el exceso de peso y que descanse
periódicamente.
Muchas mujeres saben que eso es fácil de decir. Y
que otra cosa es hacerlo.
LA TORTURA DE TACÓN
En los pies
- Metatalsargia: dolor en la planta.
- Juanetes: dependen del factor hereditario, pero los tacones
ayudan a su rápido desarrollo.
- Callos y ojos de gallo en los dedos. Muy dolorosos.
- Uña encarnada en el dedo gordo.
- Dedos en garra: la musculatura se contrae y no se pueden
estirar.
- Dedo martillo en el índice del pie griego, porque
choca con la punta.
- Esguince de tobillo, porque con tacones altos se pierde
estabilidad.
En huesos y músculos
- Lumbalgias y hernias discales: estas últimas,
sólo a largo plazo.
- Tendinitis en el tendón de Aquiles -que disminuye
su longitud con los tacones- al cambiar de zapatos.
- Dolor de rodillas: los tacones las someten a un exceso de
tensión que puede degenerar en artritis.
- Dolor de gemelos: la gente acostumbrada a tacón alto
tiene la musculatura de los gemelos relajada y ésta
se acorta con el tiempo. Al pasar a tacón plano, se
estira y duele.
En el aparato circulatorio
- Gangrena en diabéticos: con el tacón,
el apoyo en los dedos es excesivo. Si se hacen heridas son
difíciles de curar y pueden degenerar en gangrena.
- Problemas en los arterioscleróticos: pueden surgir
heridas y rozaduras que tardan en curar.
- Edemas, varices y trombosis venosas: disminuye la circulación
y aparece el dolor.
- La celulitis se agrava, con tacones se tiende a caminar
menos.
|