
Jueves, 20 de mayo de 2004
Letizia firma la renuncia a sus hijos
en caso de divorcio
Perdería el título de Princesa de Asturias y el
tratamiento de Alteza Real y sólo mantendría los
obsequios recibidos a título personal. Alberto Aza registrará
el matrimonio
TOMÁS GARCÍA YEBRA/
Antes de que suban al altar de La Almudena, el príncipe
Felipe y su prometida habrán firmado las capitulaciones
matrimoniales. Este trámite legal permite, entre otros
asuntos, definir el estatus de Letizia Ortiz, quien en caso
de divorcio (disolución canónica del matrimonio)
perdería el título de Princesa de Asturias y el
tratamiento de Alteza Real. Si el matrimonio se separase (sin
disolución del vínculo sagrado), mantendría
el título y el tratamiento.
La custodia de los futuros hijos no correspondería
en ningún caso a la madre, sino al padre, por tratarse
de Infantes de España. La Corona se encargaría
de su educación y también de su formación
profesional.
La vivienda suele ser motivo de agrias disputas en los matrimonios
que se separan o divorcian. El caso del Príncipe y
Letizia Ortiz no plantearía ningún problema,
puesto que la casa en la que van a vivir pertenece a Patrimonio
Nacional. Tanto el coste de su construcción como el
mantenimiento se satisfacen con los Presupuestos Generales
del Estado.
Otro asunto son las joyas y los regalos que, a título
particular, haya recibido o recibirá Letizia Ortiz.
En principio, estos bienes pertenecen a su destinatario,
si bien alguna cláusula de las capitulaciones podría
estipular condiciones excepcionales sobre una determinada
joya o bien material. La opacidad acerca del contenido de
las capitulaciones es absoluta.
Pueden hacer cambios
El Príncipe y su futura esposa podrán cambiar
cuantas veces quieran las cláusulas de las capitulaciones,
según reza el articulo 1.331 del Código Civil,
pero para que las modificaciones sean válidas deberán
realizarse «con la asistencia y concurso de las personas
que en éstas intervienen como otorgantes», y
siempre que dichas modificaciones «afecten a derechos
concedidos por tales personas».
Letizia Ortiz nunca podrá reinar. Si su marido falleciese
la heredera de la Corona sería la infanta Elena. Si
Felipe de Borbón fallece y el matrimonio tiene descendencia,
Letizia Ortiz sería reina regente hasta la mayoría
de edad del Heredero o Heredera de la Corona.
El Registro del Estado Civil de la Familia Real se creó
el 23 de enero de 1873 y perduró hasta 1931, en que
quedó derogado con la instauración de la II
República. En 1975, una vez en el trono don Juan Carlos
de Borbón, se restableció de nuevo, pero ahora
con el nombre de Registro Civil de la Familia Real.
Las capitulaciones matrimoniales tienen una gran tradición
en las monarquías europeas. Con ellas se separa lo
público de lo privado, se preserva el patrimonio familiar,
se obtienen mejoras en la fiscalidad y se evitan posibles
enfrentamientos, o incluso escándalos, si el matrimonio
fracasara.
El matrimonio del Príncipe de Asturias con Letizia
Ortiz quedará incorporado al libro del Registro Civil
de la Familia Real como el décimonoveno apunte. Un
anotación que será encargada por el jefe de
la Casa del Rey, Alberto Aza.
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