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- Los principales males del tabaco
- ¿Por qué es adictivo el tabaco?
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- ¿Cuándo es absolutamente esencial dejar de fumar?
- Primeros pasos para dejar de fumar
- ¿Cuáles son sus “peros”? o ¿cómo superar sus miedos?
HE DEJADO DE FUMAR
- El primer día sin humo
- Los días siguientes al primero sin humo
- Las dudas de los primeros días

¿Por qué es adictivo el tabaco?

Tal vez le hayan dicho que el tabaquismo es un vicio, y que dejarlo depende de la fuerza de voluntad de cada cual, o de seguir tal o cual método que se anuncia en el periódico.

Si realmente quiere dejar de fumar, empiece por conocer los hechos sobre qué es
realmente el tabaquismo, y desechar los muchos mitos que, a pesar de no tener ningún
fundamento, continúan manteniéndose sobre este tema.

Fumar no es un vicio, ni les falta fuerza de voluntad a quienes no consiguen abandonar el consumo de tabaco al primer intento. Hay sólo dos razones poderosas que explican la alta dificultad que supone para muchas personas dejar de fumar:

1. El tabaco engancha porque contiene nicotina, una droga adictiva
• Además de ser un producto peligroso para la salud, el tabaco es una droga que puede llegar a crear una importante dependencia y, a diferencia de lo que sucede con otras sustancias psicoactivas, la dependencia del tabaco —en mayor o menor intensidad— afecta al 95% de los consumidores de esta sustancia.
• La alta capacidad adictiva de la nicotina hace que, después de un breve periodo de consumo
esporádico, su organismo se adapte rápidamente al nivel de nicotina que usted precisa para
funcionar con normalidad.
• La privación del nivel de nicotina al que se ha acostumbrado su cuerpo es la causa de los síntomas desagradables que usted experimenta cada vez que intenta dejarlo.


2. El cigarrillo refuerza el poder adictivo de la nicotina al facilitar enormemente la repetición de la conducta de fumar miles de veces, hasta tal punto, que a usted ahora le parece imposible vivir sin fumar.
• Ya ha hecho el cálculo. Por ello, usted ya sabe cuántas veces en su vida ha repetido el gesto de fumar, y entiende por qué se ha convertido en un acto automático, asociado firme e inconscientemente a muchas actividades de su vida diaria.
• Pensar en la posibilidad de vivir normalmente el día a día sin el cigarrillo, le causa una sensación de vacío, de pérdida, que duda poder superar. Es normal sentirse así, porque usted ha desarrollado una importante dependencia psicológica del tabaco. Pero debe saber que sí es posible volver a vivir sin tabaco: usted puede hacerlo. Ha hecho cosas más difíciles en su vida, y debe saber que, en cuanto




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