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¿Cuáles son sus “peros”? o ¿cómo superar sus miedos?

La mayoría de las personas que ya han dejado de fumar también tuvieron miedos, dudas. Como usted, también creyeron que no lo lograrían nunca y, sin embargo, lo han conseguido y están satisfechas de su logro.

Si siente alguno de los siguientes miedos, continúe leyendo, y sabrá por qué millones de personas que compartían las mismas dudas que ahora tiene usted pudieron superar su angustia. Los comentarios a cada una de estas dudas también están basados en el estudio de las experiencias de quienes ya dejaron de fumar.

A diferencia de otras personas, yo no tengo suficiente fuerza de voluntad.
La realidad: No es verdad. Usted puede lograrlo, igual que ha conseguido otras cosas difíciles en su vida.
Haga un breve repaso de todo lo que ha conseguido hasta ahora: ¿le parece poco?. Usted tiene grandes recursos para conseguir lo que se propone, y los pone en marcha siempre que sabe exactamente por qué razón lo hace y qué ganará cuando consiga su meta. Si hace un recuento de sus logros, verá que la clave es que el beneficio esperado ha tenido siempre que ser relevante para usted. Ahora se plantea una vida libre de tabaco, piense en lo que ello significa para su vida y para la vida de los suyos: ¿le parece suficiente?. Seguramente sí. Ahora, empiece a identificar qué dificultades tendrá que vencer y a clarificar cómo hará pa a superarlas. Esta guía le ayudará en ello.

Lo he intentado muchas veces y siempre he fracasado
La realidad: Cada vez que deja el tabaco, aprende algo que le ayudará en su próximo intento. Observe a los niños cuando empiezan a andar: antes de lograrlo, han tenido que caer muchas veces, es así como todas las personas hemos aprendido a andar con seguridad. Ya lo hemos comentado antes, pero recuérdelo: dejar de fumar es un proceso.

Recaer no es un fracaso definitivo, sino una nueva etapa que le acerca un poco más al objetivo. El número de horas, días, semanas o meses que ha estado sin fumar han sido beneficiosos, pero sobre todo le indican que puede conseguirlo, sólo le falta identificar por qué volvió a fumar. Esta guía le ayudará en esta tarea.


Me gustaría dejarlo, pero nunca encuentro el momento adecuado
La realidad: Es una excusa y usted lo sabe. Es cierto que no es una buena idea dejar de fumar cuando está pasando por algún período de alto estrés. Pero usted también tiene períodos mejores. Planifique y asocie su próximo intento a alguna circunstancia positiva: su próximo cumpleaños, durante el próximo puente, al comienzo de las vacaciones, etc.

Seguidamente lea los consejos de la guía. Prepare su plan, fije su fecha definitiva, siga los pasos y los ejercicios sugeridos, y celebre cada nuevo logro.


Me horroriza pensar que voy a engordar
La realidad: Es posible dejar de fumar sin engordar. Sin embargo, es cierto que muchas personas ganan peso al dejar de fumar. Ello es debido a que:

• Se puede producir un aumento del consumo de calorías cuando, para calmar la ansiedad, se sustituyen los cigarrillos por dulces, galletas, pastas y otros alimentos con un contenido elevado de calorías.

• Mientras se fuma, el organismo consume calorías para eliminar los tóxicos que contiene el tabaco. Al dejar de fumar, el cuerpo reduce el gasto energético.

• Las personas que dejan de fumar recuperan el gusto y el olfato, por ello notan que los alimentos saben y huelen mejor y tienen más ganas de comer, optando en muchas ocasiones por “picar” e incrementar el consumo de alimentos con alto contenido calórico: dulces, snacks salados, patatas fritas, pastas, pan, etc.

Ante esto, sepa que es posible incorporar al plan de abandono del tabaco estrategias para evitar esta ganancia de peso. Si sigue el plan propuesto en esta guía, encontrará indicaciones sobre cómo hacerlo. Además, en el capítulo “Para no olvidar”, encontrará consejos dietéticos adicionales.

Si aun así ganase algo de peso, piense que más adelante podrá abordar este tema. De momento, sepa que los kilos que se ganan son menos dañinos para la salud que su consumo actual de tabaco.

Sé que fumar es nefasto, por ello, quiero reducir el consumo a 3 ó 4 cigarrillos
al día, esto no puede ser tan malo

La realidad: Su decisión sobre la necesidad de dejar de fumar no está todavía madura. Si realmente quiere dejar de fumar, sepa que, en general, quienes disminuyen el consumo vuelven a fumar en poco tiempo la misma cantidad previa o incluso más. Además, cuesta lo mismo reducir el número de cigarrillos que se fuman cada día que dejar totalmente el consumo y, en cambio, no conseguirá dejar de fumar, que es lo que de verdad necesita. En realidad, lo pasará peor fumando 3 ó 4 que no fumando ninguno, porque no dejará de pensar en el próximo cigarrillo. Además, aunque el riesgo de padecer enfermedades aumenta con el número de cigarrillos que fuma cada día, no existe una cantidad mínima por debajo de la cual este riesgo sea pequeño o desaparezca, y reducir el consumo no evita el riesgo.

Creo que empezaré por fumar menos
La realidad: Para algunas personas, disminuir de forma progresiva el número de cigarrillos en los días previos a dejarlo contribuye a minimizar los síntomas de abstinencia que se producen al dejar el tabaco. Pero a la mayoría le resulta más eficaz fijar una fecha para dejarlo por completo. Sea cual sea su elección, no olvide que el objetivo es dejar de fumar por completo, no se conforme con una disminución, que con muchas probabilidades le conducirá, en poco tiempo, a volver a fumar lo mismo que antes.

Me pasaré a la pipa o a los puros, así fumaré menos…
La realidad: Al fumar en pipa o fumar puros, normalmente se inhala menos humo. Sin embargo, las personas que optan por estas formas de consumo, en general, mantienen más tiempo el humo en la boca, con lo que aumenta la incidencia de cáncer de boca y patología oral y buco-dental. Además, la concentración de sustancias tóxicas suele ser mayor en el humo de pipa y de puros; en consecuencia, aumenta el riesgo para las personas que están alrededor. Por otro lado, las personas que previamente fumaban cigarrillos mantienen parcialmente la rutina de la inhalación del humo, manteniendo así el efecto nocivo sobre los pulmones.

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