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Tecnología, experiencia, conocimiento y cualificación
avalan su trayectoria
Fruto
de la escisión de la empresa de ingeniería Erpo, TSK Electrónica
y Electricidad nació en 1986 de la mano de las necesidades de
las nuevas instalaciones en las grandes empresas, para quienes diseña
e instala lo más novedoso en cuanto a tecnología se refiere.
La compañía comenzó a funcionar como una empresa
de montaje eléctrico y derivó, merced a las exigencias
de sus clientes, hacia el diseño y la integración de grandes
instalaciones.
Su
consejero delegado, Sabino García Vallina, inició su actividad
en 1970 como jefe de proyecto en Gollarrola Díaz Gálvez,
una de las mayores empresas españolas de instalaciones eléctricas
de esa época y participó en proyectos tan importantes,
como el Parque de Minerales de Uninsa (hoy Aceralia), el Parque de Carbones
de Aboño, los Hornos de Recocidos de Altos Hornos del Mediterráneo,
etcétera. En 1981, se incorporó al Grupo Erpo como director
de instalaciones eléctricas de Ertank, para pasar posteriormente
a ejercer como director de operaciones de TSK.
Compra a Erpo
En 1989 García Vallina abandonó TSK, junto a otras personas,
que actualmente también son directivos de la compañía
asturiana, y constituyeron la sociedad Conort, S. A., que en 1990 compró
TSK al Grupo Erpo. A partir de entonces, se convirtió en el consejero
delegado de la compañía de ingeniería e instalaciones
eléctricas.
Desde su nacimiento, TSK ha perseguido un claro objetivo: establecerse
como grupo empresarial líder en desarrollos de ingeniería
y suministro de instalaciones de la máxima calidad.
La prioridad de la compañía ha sido siempre resolver las
necesidades de sus clientes y, debido a esta inquietud, ha evolucionado
hacia nuevos campos de actuación como el medio ambiente.
Medio ambiente
TSK es consciente de que la sociedad demanda, con una insistencia cada
vez mayor, una mejor calidad de vida y, por tanto, la conservación
y preservación de los múltiples y valiosos recursos naturales
del planeta.
Además, TSK está convencida de que la protección
e inversión en medio ambiente (agua, aire y suelo), no es un
freno para el desarrollo, sino la mejor estrategia para alcanzar el
crecimiento económico y social de una forma sostenible garantizando
la conservación del patrimonio más valioso de la humanidad:
la Tierra.
La empresa asturiana cuenta con un equipo técnico y humano altamente
cualificado y dotado con los medios técnicos más avanzados
para el desarrollo de proyectos medioambientales de índole y
envergaduras diversas.
La amplia experiencia y cualificación de sus recursos humanos,
la organización y flexibilidad, la capacidad de adaptación
y su compromiso personal permiten a TSK combinar criterios técnicos,
económicos y medioambientales para dar siempre la mejor respuesta
a las necesidades de sus clientes.
El compromiso de TSK con la calidad, la seguridad y la protección
del medio ambiente se ha materializado en un sistema de gestión
integral, basado en el modelo EFQM de excelencia empresarial. Esto garantiza
la satisfacción del cliente, la prevención de riesgos
laborales, la formación continua del personal, el respeto por
el medio ambiente y el desarrollo de proyectos en base a las normas
ISO 9001 e ISO 14001. Además, convencidos de la importancia de
la innovación, TSK dispone de un departamento de I+D+I, que investiga
y desarrolla las soluciones tecnológicas y económicas
más adecuadas para sus clientes, gestionando de manera eficaz
su mayor activo: el conocimiento.
Resultados
El Grupo TSK, del que también forma parte la compañía
PHB Weserhütte, filial al 100% de TSK, genera una cifra de negocio
superior a los 55 millones de euros y cuenta con una plantilla de unos
500 profesionales que forman una estructura flexible con sentido humano
y orientada hacia el cliente.
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