El Ayuntamiento cedió a Renfe en 1985 el suelo que ahora ocupa
la barrera de vías
El Consistorio pagó 900 millones de pesetas
para aportar esos terrenos
j. poncela
Una parte del
suelo que ocupa la barrera ferroviaria y sobre cuyas plusvalías
discrepan el Ayuntamiento y el Ministerio de Fomento, fue cedido a Renfe
por el Consistorio en torno al año 1985 tras pagar por unos 900
millones de pesetas. Fue una de las condiciones de aquél plan
ferroviario.
El Ayuntamiento de Gijón compró y cedió a Renfe
a finales de los años ochenta buena parte de los terrenos cuya
plusvalía se disputan ahora Fomento y el propio Consistorio en
medio de la polémica sobre el metrotrén y la barrera ferroviaria.
Esos suelos de los que ahora se esperan obtener unas plusvalías
de hasta 8.000 millones, según calculan Fomento y el PP, supusieron
un desembolso munipal de 900 millones de pesetas a finales de los años
ochenta.
El Ayuntamiento
de Gijón desembolsó entonces 1.600 millones de pesetas
de los de entonces para conseguir que el Estado se hiciera cargo del
proyecto ferroviario. El desembolso fue de 700 millones de pesetas en
metálico y 900 millones más ene terrenos. El proyecto
final tuvo un coste de 4.000 millones de pesetas.
El Ayuntamiento
se vio obligado a hacer este fuerte desembolso porque, de no haber sido
así, el Estado no habría acometido la solución
de lo que entonces se consideraba que eran los principales problemas
ferroviarios de Gijón. El proyecto, destinado a liberar suelo
en la zona de El Natahoyo y La Calzada y a propiciar la construcción
de la avenida de Juan Carlos I, incluyó varios proyectos dentro
del mismo lote. El derribo de la antigua estación de Langreo
(iniciado en 1982), el final operativo de la centenaria estación
del Norte (actual sede del Museo del ferrocarril), y la construcción
de las estaciones de Jovellanos (largo recorrido) y Humedal.
Lo que entonces
se consideró un importante avance para las comunicaciones ferroviarias
de la ciudad al terminar con el alejamiento de las estaciones ferroviarias
del centro de la ciudad, no tardó en ser cuestionado. La actual
polémica sobre el metrotrén ya es la segunda que se abre
en torno a este asunto. Si las estaciones se inauguraron en 1990, ya
en 1997 y 1998 se produjeron amplios debates ciudadanos. Entre ellos,
el iniciado por quien entonces era alcalde de Gijón, Vicente
Álvarez Areces, al encargar al ingeniero Fernando Gutiérrez
del Arroyo el proeyecto de las lanzaderas ferroviarias desde la estación
Jovellanos hasta el Humedal. Areces, que en 1990 había considerado
que el nuevo diseño ferroviario era una solución para
muchos de los problemas urbanísticos de la ciudad, se encargó
de cuestionar su operatividad varios años después y de
tomar la iniciativa de encargar un proyecto alternativo.
El metrotrén
La sustancial diferencia del debate que se libra en las últimas
semanas es que se ha introducido un elemento nuevo: el metrotrén,
además de la presencia personal y política del Ministro
de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, único concejal que
se opuso al diseño ferroviario que ahora se quiere eliminar.
El ministro había
convocado ayer por la tarde una rueda de prensa en el Centro Oceanográfico
de Gijón para explicar las bondades del metrotrén. El
accidente de aéreo de Nueva York obligó a suspender el
acto.