martes, 13 de noviembre de 2001


El Ayuntamiento cedió a Renfe en 1985 el suelo que ahora ocupa la barrera de vías
El Consistorio pagó 900 millones de pesetas para aportar esos terrenos

j. poncela

Una parte del suelo que ocupa la barrera ferroviaria y sobre cuyas plusvalías discrepan el Ayuntamiento y el Ministerio de Fomento, fue cedido a Renfe por el Consistorio en torno al año 1985 tras pagar por unos 900 millones de pesetas. Fue una de las condiciones de aquél plan ferroviario.


El Ayuntamiento de Gijón compró y cedió a Renfe a finales de los años ochenta buena parte de los terrenos cuya plusvalía se disputan ahora Fomento y el propio Consistorio en medio de la polémica sobre el metrotrén y la barrera ferroviaria. Esos suelos de los que ahora se esperan obtener unas plusvalías de hasta 8.000 millones, según calculan Fomento y el PP, supusieron un desembolso munipal de 900 millones de pesetas a finales de los años ochenta.

El Ayuntamiento de Gijón desembolsó entonces 1.600 millones de pesetas de los de entonces para conseguir que el Estado se hiciera cargo del proyecto ferroviario. El desembolso fue de 700 millones de pesetas en metálico y 900 millones más ene terrenos. El proyecto final tuvo un coste de 4.000 millones de pesetas.

El Ayuntamiento se vio obligado a hacer este fuerte desembolso porque, de no haber sido así, el Estado no habría acometido la solución de lo que entonces se consideraba que eran los principales problemas ferroviarios de Gijón. El proyecto, destinado a liberar suelo en la zona de El Natahoyo y La Calzada y a propiciar la construcción de la avenida de Juan Carlos I, incluyó varios proyectos dentro del mismo lote. El derribo de la antigua estación de Langreo (iniciado en 1982), el final operativo de la centenaria estación del Norte (actual sede del Museo del ferrocarril), y la construcción de las estaciones de Jovellanos (largo recorrido) y Humedal.

Lo que entonces se consideró un importante avance para las comunicaciones ferroviarias de la ciudad al terminar con el alejamiento de las estaciones ferroviarias del centro de la ciudad, no tardó en ser cuestionado. La actual polémica sobre el metrotrén ya es la segunda que se abre en torno a este asunto. Si las estaciones se inauguraron en 1990, ya en 1997 y 1998 se produjeron amplios debates ciudadanos. Entre ellos, el iniciado por quien entonces era alcalde de Gijón, Vicente Álvarez Areces, al encargar al ingeniero Fernando Gutiérrez del Arroyo el proeyecto de las lanzaderas ferroviarias desde la estación Jovellanos hasta el Humedal. Areces, que en 1990 había considerado que el nuevo diseño ferroviario era una solución para muchos de los problemas urbanísticos de la ciudad, se encargó de cuestionar su operatividad varios años después y de tomar la iniciativa de encargar un proyecto alternativo.


El metrotrén


La sustancial diferencia del debate que se libra en las últimas semanas es que se ha introducido un elemento nuevo: el metrotrén, además de la presencia personal y política del Ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, único concejal que se opuso al diseño ferroviario que ahora se quiere eliminar.

El ministro había convocado ayer por la tarde una rueda de prensa en el Centro Oceanográfico de Gijón para explicar las bondades del metrotrén. El accidente de aéreo de Nueva York obligó a suspender el acto.

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