El PSOE acusa al PP de perjudicar los intereses de Renfe con el apeadero
de La Corredoria
Atribuye el retraso
a los «efectos colaterales» de la relación del alcalde
con Cascos
d. r.
El concejal
socialista Alberto Mortera acusó ayer al equipo de gobierno local
de perjudicar los intereses de Renfe con el retraso en la aprobación
del proyecto del apeadero de La Corredoria, construcción por
la que el PSOE pretende iniciar una campaña ciudadana.
Mortera urgirá mañana a la comisión de Urbanismo
a iniciar «los trámites necesarios» para poner en
marcha el proyecto, anunciado como inminente en 1999. El retraso, a
juicio del concejal, es «un efecto colateral» de la relación
del alcalde, Gabino de Lorenzo, con el ministro de Fomento, Francisco
Álvarez-Cascos: «Evidentemente, el freno de mano es este
desencuentro, que se ve en otras infraestructuras viarias de la ciudad,
como la Ronda Norte. No vamos a entrar en las diferencias de criterios
en el PP, pero está claro que no son impedimentos presupuestarios».
El concejal recordó
«existe, o existía un proyecto de Renfe», y que el
Ministerio lo ha incluido dentro de las actuaciones previstas en el
metrotrén. «Renfe, siempre lo ha dicho, gana mucho con
esta operación: gana clientes y gana mercado. Está claro
que estamos creando un perjuicio con la ralentización de la obra»,
valoró, ya que, además, «para el Ayuntamiento es
un auténtico cambio en el sistema de transportes de Oviedo, porque
se trata de un auténtico tren de superficie».
Fuentes de la empresa
ferroviaria admitieron ayer que el proyecto «no está cerrado»
con el Ayuntamiento, aunque aseguraron que la tramitación «sigue
su curso» y que el proyecto vigente es el ya presentado.
Como datos favorables
en pos del desbloqueo, Mortera apuntó que la construcción
del apeadero obliga al Ayuntamiento «simplemente a ceder la parcela;
tenemos el suelo (esta prevista la ubicación en el parque de
La Cabornia) y no tenemos que aportar inversión. Ya hemos perdido
dos años y medio», insistió.
Sobre el presupuesto
necesario para la ejecución, calculó que «estamos
hablando de no más de 500 millones de pesetas (tres de euros),
no se trata de un proyecto milmillonario».