El anteproyecto analiza un amplio número de edificios en el centro
de la ciudad
j. p.
Los sondeos geológicos del subsuelo de la ciudad forman parte
central del estudio de impacto ambiental que acompaña al anteproyecto
del metrotrén. Con ellos se permite conocer con detalle la composición
de las capas profundas que van a rodear los puntos de excavación
del túnel. No hay que olvidar que la excavación se va
a ejecutar con una tuneladora que operará a más de 20
metros de profunidad.
Pese a que a este
nivel no es posible afectar a los cimientos, el informe de impacto ambiental
repasa también los edificios catalogados o con posibilidad de
verse afectados por los trabajos. En la parte del estudio relacionada
con los efectos que la excavación del túnel podrá
tener en el subsuelo y las cimentaciones, se señala que las medidas
de aislamiento que se van a tomar serán suficientes, aunque no
se oculta en el trabajo la preocupación por el impacto de las
obras sobre las cimentaciones anteriores a 1950 en las que se usaban
los pilotajes de madera, muy sensibles a los cambios de humedad y a
las modificaciones del nivel freático del subsuelo.
Los técnicos
hacen una catálogo de unas 200 edificaciones situadas cerca de
las obras. Entre ellas están el teatro Jovellanos, el Centro
de Cultura Antiguo Instituto, las iglesias de San José y San
Lorenzo, el edificio de Correos, la plaza de toros, el colegio de la
Asunción, la Gota de Leche, la sede de Telefónica o la
Casa Rosada.
El informe repasa
también los posibles efectos de la obra sobre las calles con
arbolado o los parques: Begoña, plaza de Europa o el Grupo Covadonga.