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27 Premios Príncipe de Asturias


Gracias a ellos...
Los premios han permitido al Principado acceder a importantes proyectos de repercusión internacional

Javier Barrio


Los galardones han tenido una repercusión directa en Asturias. El proceso fue lento, pero la idea que en su día concibió Graciano García ha crecido y arrastrado con ella a una sociedad que se ha implicó desde el primer momento.

Oviedo es el centro neurálgico de toda la acción. Sus calles sufren el incesante trasiego de gente, que camina por sus aceras el último viernes de octubre. La proyección internacional de los galardones se ha dejado sentir en la capital asturiana. Por sus calles han paseado las principales personalidades del arte, el deporte, la política y la sociedad internacional.
La onda expansiva de los Premios Príncipe de Asturias se dejaba sentir menos hace algunos años. La acción se limitaba a los días previos y a la gala de entrega de los galardones. Ahora, su repercusión tiene un recorrido mucho más amplio. Todos hacen hueco en sus agendas. La celebración del XXV aniversario de la Fundación Príncipe fue una buena muestra de ello. Incluso Bill Gates, que no pudo acudir a recoger su galardón, visitó posteriormente Asturias para pronunciar una conferencia, consciente de la relevancia de unos galardones que aspiran a convertirse en los más importantes del mundo.

Gracias a los premios, la geografía asturiana se ha llenado de proyectos, visitas y exposiciones de los ganadores de otras ediciones. Su experiencia en el Campoamor les ha servido para establecer un vínculo con la región. Prueba de ello es la exposición que National Geographic ha instalado en Gijón o el fragmento de película que Woody Allen ha rodado en Oviedo.
Hace años sería impensable ver a Scarlett Johansson paseando por la plaza de la Escandalera, para reunirse con el cineasta neoyorquino. Pocos podían imaginar que el Principado fuera el escenario en el que los Arafat y Rabin estrechasen sus manos en un gesto que ha quedado para la Historia. Hubiera sido imposible ver al desaparecido, Ryszard Kapuscinski narrando sus experiencias a una treintena de jóvenes estudiantes de periodismo.

Antes de los Premios Príncipe, la región era muy distinta. En su discurso, hace 21 años, Vargas Llosa declaró que «estoy feliz de recoger el premio en esta tierra de Asturias, de recias cumbres y verdes campiñas, donde nació uno de los escritores que más admiro –Clarín– y que es un símbolo, en la historia de Occidente, de amor a la soberanía y a la libertad». Las palabras del genial escritor, que fue galardonado en 1986 por su habilidad en el campo de las letras, lo anunciaban. No hay diferencia. Asturias y los premios son una misma cosa. Toda la comunidad participa de los galardones. De hecho, en 2004, Hicham El Guerrouj realizó, un día después de recibir el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, una carrera muy especial en Gijón. El mediofondista marroquí recorrió la distancia de 1.500 metros, acompañado por varios miles de niños, en un intento por propagar la paz en el mundo.

Unas cinco mil personas, casi todos niños y adolescentes, partieron de las inmediaciones del El Molinón con el atleta y le acompañaron en una singular carrera que fue sumando espontáneos corredores a medida que avanzaba hacia la meta, ubicada en la plaza Mayor. El marroquí declaró emocionado en la línea de meta que había corrido los 1.500 metros «más importantes» de su vida.

También en Gijón, Pedro Almodóvar y Paul Auster compartieron una jornada sin precedentes, en el Teatro Jovellanos, para analizar sus respectivas carreras. Un acto cultural que cualquier ciudad del mundo soñaría con organizar.

Avilés tendrá dentro de poco tiempo un museo diseñado por Óscar Niemeyer. La vinculación del arquitecto brasileño con Asturias ha permitido que la ciudad pueda disponer en el futuro de unas instalaciones que aspiran a convertirse en una referencia internacional. E incluso el premio al Pueblo Ejemplar se ha dejado sentir en muchas localidades asturianas, en las que el galardón ha marcado un antes y un después en su desarrollo turístico. Sólo esta distinción es un motivo sobrado para la promoción de quien lo recibe. Los premios alumbran el camino de Asturias. Cada vez más.


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