27 Premios Príncipe de Asturias
VICENTE ALVAREZ ARECES
Presidente del Principado de Asturias
Asturias, símbolo universal
En apenas un cuarto de siglo, los asturianos y asturianas hemos impulsado y consolidado símbolos e instituciones colectivas que gozan de elevado prestigio y reconocimiento internacional. Entre ellas, la Fundación Príncipe de Asturias, cuyos galardones, reconocidos por la Unesco como una excepcional aportación al Patrimonio Cultural de la Humanidad, han hecho de Asturias un símbolo universal de fomento de la cultura, la investigación y la superación humana, así como de concordia y cooperación entre los pueblos.
La personalidad de los galardonados, la impagable ejemplaridad de su vida y su obra han elevado a los Premios Príncipe de Asturias a la categoría de bandera en cuyos colores se funden las tonalidades más brillantes de la solidaridad, la justicia, la generosidad, el esfuerzo y la pasión por conocer y convivir. Es una bandera que cada año convoca en la capital de Asturias a eminentes personalidades de la cultura, la ciencia y la política, junto a los más relevantes medios de comunicación internacionales.
Asturias y su capital, Oviedo, tienen vocación de tierra de encuentro y proyección de valores que, en modo alguno, nos resultan ajenos. Al contrario, forman parte de nuestro patrimonio colectivo y más vivo.
Así sentimos como propias las preocupaciones del galardonado con el premio de Cooperación Internacional y sus esfuerzos por concienciar sobre las alteraciones que causa en el planeta un exceso de temperatura derivado de emisiones contaminantes y de la deforestación. Unas alteraciones que tanto perjudican el entorno natural como aumentan injusticias y diferencias sociales. Albert Arnold Gore, presidente de la Alianza para la Protección del Clima (Alliance for Climate Protection) está contribuyendo con su liderazgo, y como así se le ha reconocido con el Nobel de la Paz, a sensibilizar a sociedades y gobiernos de todo el mundo en la defensa de un desarrollo compatible con la sostenibilidad medioambiental.
También sentimos como propio el rechazo al fanatismo y al exterminio humano que pone de manifiesto el premio de la Concordia. Con él se reconoce la labor de una institución que mantiene vivo el recuerdo de una tragedia histórica. El Yad Vashem es el museo más estremecedor que podamos imaginar y, sin embargo, es testimonio de un episodio real de la historia: el asesinato de seis millones de judíos por el régimen nazi de Hitler.
Los caminos teóricos para un nuevo orden internacional que garantice la universalidad de los derechos humanos han sido explorados por el premio de las Ciencias Sociales, el sociólogo, politólogo y economista Ralf Dahrendorf. Con sus estudios e investigaciones ha promovido la aspiración a sociedades abiertas y universalistas, con derechos humanos y civiles comunes a toda la humanidad.
En Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan, reconocemos la perseverancia de una trayectoria artística personal e independiente que ha compuesto los himnos de toda una época así como multitud de melodías que nos alientan a superar desesperanzas, pero también destacamos la manifestación de la creatividad al servicio del inconformismo ante las injusticias y la violencia, al tiempo que la contribución del arte a favor de las causas sociales que nos hacen más libres.
En el Premio de las Letras, Amos Oz, hallamos un promotor de la paz y del diálogo desde su participación en la fundación del movimiento pacifista Shalom Ajshav (Paz Ahora), que aboga por el entendimiento pacífico entre israelíes y palestinos. Amos Oz ha dotado a su creatividad literaria de la fuerza de una narrativa que, desde el enriquecimiento de la lengua hebrea moderna, aborda las inquietudes y la diversidad ideológica de los israelíes de las diferentes tendencias políticas y espirituales que coexisten en su país.
Distinto es el camino de superación personal del premio de los Deportes, Michael Schumacher, el piloto más laureado de todos los tiempos, con siete campeonatos de Fórmula 1 y ganador en 91 grandes premios; pero también ejemplo de compromiso con causas benéficas y con la formación de deportistas menos favorecidos.
El premio de Comunicación y Humanidades lo comparten las publicaciones más solventes que tiene hoy la comunidad científica internacional para dar a conocer las investigaciones más decisivas para diversas disciplinas. En las páginas de Science y Nature han aparecido algunos de los trabajos más importantes e innovadores de los últimos 150 años, contribuyendo de este modo al nacimiento y desarrollo de disciplinas como el Electromagnetismo, la Relatividad, la Teoría Cuántica, la Genética y la Bioquímica, entre otras muchas.
Finalmente, el premio de Investigación Científica y Técnica ha recaído en dos investigadores que han llevado a cabo, en Cambridge y en Madrid, trabajos fundamentales en el campo de la biología del desarrollo. La investigación paciente y perseverante de los mecanismos de la vida llevada a cabo por Peter Lawrence y Ginés Morata permite conocer la biología del desarrollo humano y desvelar información sobre fenómenos de regeneración de órganos y sobre la muerte celular programada, esenciales para abordar el cáncer.
Los asturianos no podíamos ser ajenos a la excelencia alcanzada en sus disciplinas respectivas por estas personas e instituciones. Sus esfuerzos son una admirable y generosa contribución al logro de un mundo más justo y habitable. A todos ellos mi sincera felicitación, y mi agradecimiento a la Fundación Príncipe de Asturias por la excelente labor que desarrolla a favor del progreso humano.Con ellos, el Principado de Asturias y sus emblemas, nuestra bandera y nuestro himno renuevan el profundo valor simbólico de concordia y pasión por la libertad y la excelencia humana que ostentan desde que arropan la solemne ceremonia que preside S.A.R. el Príncipe de Asturias. |