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CONCORDIA
Museo del Holocausto


AIDA OCERANSKY
Presidenta de la Comunidad Israelita del Principado de Asturias

Memoria y nombre

Desde enero de 1933 hasta abril de 1945, el Tercer Reich gobernó Alemania. Fueron 12 años y 4 meses, en los que más de 29 millones de seres humanos fueron exterminados, de los cuales 6 millones eran judíos, asesinados SÓLO por el hecho de ser judíos.

En 1933, la población judía de Europa pasaba de nueve millones, de los cuales la mayoría vivían en países que Alemania ocuparía o dominaría durante la II Guerra Mundial.

Desde 1933, los nazis crearon campos de concentración para encarcelar a judíos, opositores políticos, intelectuales, gitanos, comunistas, Testigos de Jehová, homosexuales, clérigos cristianos y personas acusadas de comportamiento ‘asocial’ o anormal. Todos eran inferiores para ellos.

A los judíos se les confina en guetos donde muchos mueren de frío, malnutrición y enfermedades. De esos no tenemos listados de nombres, pero honramos su memoria.
Antes de la invasión nazi de la Unión Soviética, en junio de 1941, los Einsatzguppen nazis (equipos móviles de matanza) cometieron asesinatos masivos de los judíos, gitanos, oficiales del estado soviético y del partido comunista ruso. Por poner un ejemplo, en Odesa son asesinados 34.000 judíos, en Kiev 36.000 judíos, en Kovno 15.000 judíos, en Riga 27.000 judíos, en Vilna 32.000 judíos... Más de un millón de hombres, mujeres y niños judíos fueron asesinados por estos equipos.

Entre 1942 y 1944, los nazis deportaron millones de judíos de los territorios ocupados a los campos de exterminio, donde fueron ejecutados en instalaciones diseñadas especialmente para tales fines
Los seis lugares de asesinato masivo fueron instalados cercanos a las vías del tren, localizados en pobladas zonas semi-rurales: en Bergen-Belzec, fueros asesinadas 600.000 personas, en su gran mayoría judías; en Sobibor fueron asesinadas 200.000 personas, en su gran mayoría judías; en Treblinka fueron asesinadas 750.000 personas, en su gran mayoría judías; en Chelmno fueron asesinadas 150.000 personas, en su gran mayoría judías; en Majdanek fueros asesinadas 275.000 personas, en su gran mayoría judías y finalmente en el campo del máximo horror, Auschwitz-Birkenau fueron asesinadas más de 1.250.000 personas, de las cuales 9 de cada 10 eran judíos

Los niños fueron víctimas especialmente vulnerables de los nazis. Se estima que cerca de un millón y medio de niños menores de 14 años fueron asesinados bajo el gobierno nazi en Alemania y la Europa ocupada. Muchos murieron en los guetos por frío, hambre y enfermedades. Los niños judíos fueron las primeras víctimas cuando los alemanes y sus colaboradores querían destruir una comunidad judía, fusilándolos o deportándolos a los campos de exterminio, donde tras la selección, la mayoría eran mandados directamente a las cámaras de gas. Otros niños, especialmente mellizos, fueron usados en experimentos médicos de los nazis. También hubo fusilamientos de niños por las SS y fuerzas policiales en Polonia y la Unión Soviética.

No conformes con todos los muertos en guetos, campos de concentración y cámaras de gas, los últimos meses de la guerra, tropas de las SS realizaron marchas forzadas con los prisioneros de los campos que aún quedaban vivos, en las que muchos de ellos murieron, en un fútil intento de evitar la liberación de gran cantidad de prisioneros por los aliados y por tanto su sobrevivencia.

En 1945, dos de cada tres judíos europeos habían sido ejecutados como parte de la llamada ‘Solución final’ de los nazis.

El genocidio denominado Holocausto o Shoá representa un avance tecnológico en la medida en que los horrores y la inhumanidad de esos asesinatos masivos se cometieron con las últimas técnicas ideadas por estos criminales. Toda la inteligencia alemana al servicio de tan vil fin.
Es importante conocer este evento trágico y horripilante, para comprender la diferencia entre el bien y el mal y para aprender cuáles son nuestras opciones morales. Mató el alemán nazi, mató el colaborador y también mató el indiferente, el que calló.

Lo urgente y necesario es conocer los mecanismos que hacen a los seres humanos capaces de tales atrocidades y despertar una conciencia general sobre tales mecanismos. Los grandes culpables de lo sucedido son los que planificaron esta atrocidad inhumana, los que colaboraron descargando sobre ellos su odio y su agresividad, así como los que no hicieron nada por impedirlo.

Debemos actuar previendo, recordando, manteniendo la memoria de lo sucedido, transmitiéndola como tragedia abismal sin bajar la guardia, educando a nuestros jóvenes en el conocimiento de ese insoportable horror, para que sepan que esta catástrofe devastadora ha ocurrido y tiene muchas posibilidades de repetirse.

Al respecto decía Teodor Adorno: «La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas las que hay que replantear en la educación». Enseñar el Holocausto y hacer llegar a la conclusión determinante del ¡Nunca más! significará un seguro contra cualquier futura forma de insanía colectiva que pudiera emerger. Necesitamos proteger contra la discriminación, el fanatismo y la intolerancia mediante la educación. Necesitamos mantener viva la memoria y el nombre. Por eso existe Yad Vashem.


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