27 Premios Príncipe de Asturias
Unidos a Asturias
El constante apoyo de la Familia Real ha favorecido el éxito de los galardones
Rachel A. San Juan
Han crecido juntos hasta convertirse en adultos. Lejos queda ya el 24 de setiembre de 1981, cuando un jovencísimo Príncipe Felipe tomaba la palabra. «He querido que las primeras palabras en público que pronuncio en mi vida tengan precisamente como marco este Principado de Asturias, cuyo título con tanto honor ostento. Unas palabras para expresar la satisfacción que siento por encontrarme de nuevo en esta tierra a la que estoy estrechamente vinculado, y presidiendo, también por vez primera, al obedecer la indicación de mi padre, un acto tan significativo como el que estamos celebrando». Era su primer discurso y Oviedo fue el lugar elegido. Junto a Don Felipe, sus padres, los Reyes de España.
Han transcurrido casi tres décadas de galardones, en las que personalidades de diferentes ámbitos han desfilado por el Teatro Campoamor, llevando el nombre de Asturias a la esfera internacional y situando a estos premios entre los más prestigiosos del mundo. Algo que ha conseguido a través de su contribución a la «promoción de cuantos valores científicos, culturales y humanísticos son patrimonio universal». Pero las ceremonias de entrega de los galardones también han permitido escuchar las palabras del Príncipe, siempre vinculadas al devenir de los tiempos, pendiente de lo que sucedía a su alrededor. A través de esos discursos, Don Felipe se ha ido dando a conocer: palabras contra la violencia, la xenofobia, el racismo o la intolerancia se han escuchado en Oviedo. Y al mismo tiempo, su apoyo, como el de toda la Familia Real, ha resultado decisivo para el éxito internacional de los galardones.
Tanto es así que los Premios Príncipe de Asturias se han convertido en un referente internacional, sin olvidar nunca su vinculación con la tierra que les vio nacer y que ha asistido a su crecimiento. Y una muestra de esa relevancia es su capacidad de convocatoria. Consiguieron separar a Woody Allen de su clarinete y por el mismo escenario por el que el célebre estadounidense se paseó, también lo hicieron personalidades como Yasser Arafat, Nelson Mandela o Rigoberta Menchú.
Atentos a todo lo que sucede, los premios y Don Felipe, no pudieron evitar referirse al 11-S en 2001. Sólo había pasado un mes desde el atentado y el dolor se puso de manifiesto en gestos, miradas y palabras. «La historia de los hombres no es la de las guerras. Reiteramos nuestro pensamiento de que su erradicación debe ser una máxima prioridad de la comunidad internacional de naciones libres y democráticas». Un deseo que expresaba el Príncipe de Asturias.
Princesa asturiana
Y desde 2003, cuando se hizo pública la noticia del enlace, la vinculación de Doña Letizia a Asturias acentuó, aún más si cabe, la cercanía entre los asturianos, la Corona, y unas distinciones que se han convertido en el orgullo de Asturias.
Todo eso, sin olvidar por supuesto a los galardonados: «Nuestros premiados son el símbolo de nuestras mejores aspiraciones y nuestros anhelos, de nuestro rechazo de la violencia y el olvido, de nuestra necesidad de afirmar nuestra confianza en la libertad y en nuestra capacidad de vencer a la desesperanza y el miedo; y lo son también de nuestra voluntad de ensalzar el trabajo abnegado, la creatividad, y de nuestro profundo deseo de concordia», ha ensalzado Don Felipe.
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