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| ANGEL ANOCIBAR / DIRECTOR TECNICO DE ABADIA RETUERTA «Hemos creado nuestra particular filosofía» Anocíbar está convencido de que el buen vino se forja en la viña, pero exige unos cuidados extremos en un largo proceso. Los resultados lo avalan J. M. PELAEZ
–¿Qué valor tiene para usted este último premio? –El certamen lo organiza la revista ‘Wine Internacional’, de gran prestigio en el Reino Unido, desde hace ya 22 años. Es uno de los más importantes del mundo. Abadía Retuerta sólo envía vinos a tres o cuatro concursos al año y éste es uno de los escogidos. Hemos participado todos los años con gran éxito, y obtenido muchas medallas, siendo este año particularmente importante. Quizá nos hayan premiado por la consistencia del proyecto, en la que tiene participación todo el equipo, y a mí en particular, es decir por la trayectoria que llevamos desde la fundación de la bodega. –¿Si tuviéramos que diferenciar las últimas cosechas de selección especial cuáles serían las notas diferenciales? –Es el vino más representativo de la bodega. Se elabora bastante volumen, entre 200.000 y 300.000 botellas, y es producto de la selección de los mejores vinos de nuestros pagos. Cada año se va notando el trabajo en la viña, donde se ha mejorado mucho, sobre todo con el tempranillo, y esto se nota en los vinos, añada tras añada. El control de calidad en bodega es otro factor a tener en cuenta. Nuestros vinos son cada vez más limpios en nariz y tienen una muy buena evolución en botella. –¿Qué otros premios les otorgaron? –Fuimos a recoger el premio al mejor vino tinto español para el Selección Especial 2001. Y, durante la cena, nos dieron la sorpresa. Entre los mejores, nos eligieron el ‘Mejor vino tinto del mundo’ y, para rematar, el premio al enólogo del año donde se valora no solo el premio conseguido por el Selección Especial 2001, sino por el resto de vinos presentados, todos premiados excepto uno. –¿Cuáles son los cambios más importantes de la bodega en estos últimos años? –Cada añada nos aporta grandes cosas, nos enseña cómo debemos hacer el trabajo en las añadas sucesivas. Ahora estamos recogiendo el fruto del trabajo de muchos años y pienso que es sólo el principio. En la actualidad, nuestros productos tienen un gran nivel y relación calidad-precio, si nos comparamos con nuestros competidores y lo que hay en bodega a punto de salir pienso que está aún mejor. No hemos tocado techo y seguimos trabajando tanto en viña como en bodega. –¿Proyectos futuros? –Además de la parte técnica, en la que se sigue trabajando y se seguirá año tras año, hay un plan de restauración de la Abadía del siglo XII. Está claro que el turismo enológico está en auge. Se desea convertir la Abadía en un gran hotel de lujo, un restaurante, y quizá un campo de golf. No hay que olvidar que el AVE llegará a Valladolid en el 2008 y nos pone a menos de una hora de Madrid. –¿En cambio, no están en ninguna denominación de origen? –Estamos fuera de los límites geográficos. No hay motivo ninguno. De hecho se intentó entrar en la D. O. Ribera del Duero sin éxito. A partir de ahí, empezamos a construir nuestra particular filosofía y trabajar, primero como vino de mesa y ahora como vino de la tierra de Castilla y León. –¿Qué porcentaje se comercializa en España? –En la actualidad un tercio de lo que producimos se vende en España. –¿Es Asturias un buen consumidor? –Es una de las comunidades punteras en parte por la buena labor de nuestro distribuidor allí Lalo Méndez. |