|
||||
| RESTAURANTE LA CUADRA DE XUACON Un mesón frente al Piles Buen gobierno, selecto aprovisionamiento, casero guiso, dedicado servicio y ajustada factura LUIS ANTONIO ALIAS
Y sabrosa discurre, que el éxito popular viene avalado por una clientela fiel que rebosa los fines de semana imponiendo forzosamente dos turnos. Normal. Piensen que un primer plato con combinaciones diversas de bonito en aceite o escabeche, cogollos de Tudela, verduras frescas, pimientos del Bierzo, espárragos de Lodosa, embutidos, quesos asturianos, y algún demás, seguido de casi un kilo de ‘xatu culón’ y churrasco de ternera a elegir, adjuntando alternativas tan atractivas como el fariñón, el chosco de Tineo, el picadillo de ciervo, los chipirones rellenos en su tinta, o los ibéricos lomo, solomillo y chichas, conforman, epilogados por tartas caseras y acompañados de un tinto rioja, el mencionado y especialísimo menú del mediodía para compartir. Lógica la numerosa demanda. La carta añade más posibilidades –ensalada de ‘carpaccio’ de bacalao, bacalao con pisto asturiano, alcachofas salteadas–-junto a tablas, bien de ‘gochu’ extremeño, bien de ‘gochu’ asturiano. Las patatas fritas merecen aplauso aparte: gajos gruesos bien turrados por fuera y de interior goloso y suave que parecen croquetas de sí mismas. «Aliñamos y freímos todo con aceite de oliva virgen extra». Algo que el paladar refrenda al momento, igual que la alta calidad del bonito, los pimientos, los espárragos, el bacalao, los embutidos, y otros productos envasados y curados. Y pues, por ejemplo, el bacalao crudo en ensalada resulta soberbio, y Joaquín vela celoso las muchas etiquetas doradas que alinean los frigoríficos y despensas, sólo colocaría un pequeño lunar donde aparecen sucedáneos de cangrejo, angulas o caviar, no obstante disfruten general fortuna. Joaquín parece serio y distante, sin embargo posee un fértil sentido del humor, y gobierna mediante eficaz mano de hierro el perfecto funcionamiento de ‘su cuadra’ en amorosa comandita con María Rosa. «La carne que quiero, y el corte que preciso, sólo me los sirve El Arco». Ideas claras y trayectoria reciente aunque doctorada. «Ambos llegamos tarde a la hostelería, yo trabajaba en electrodomésticos, ella bordaba la cocina casera cotidiana, pero el cierre del negocio que me empleaba me obligó a buscar alternativas, y puesto que siempre tuve la idea, encontrar el local adecuado aquí, frente al mar, nos decidió». Y cuando le pregunto por las grandes raciones de discreto precio, contesta al punto: «Pasé muchos años de profesional viajero que comía y cenaba fuera del hogar, y al organizar mi negocio deseé que quedar satisfecho no supusiera uno o dos días de sueldo familiar. De hecho, si viene un grupo a compartir, sólo aconsejo una especialidad por persona». Vaya a la hora del aperitivo y saboree una copa de los muchos vinos ofertados con la generosa tapa acompañante, y muy probablemente, estimado lector, decida esperar: la ensalada de la casa, el bonito con pimientos, el chuletón, el picadillo de ciervo, y las guarniciones, compensan esperas y cubren expectativas. |