jueves, 1 de abril de 2004

RESTAURANTE LA CUADRA DE XUACON
Un mesón frente al Piles

Buen gobierno, selecto aprovisionamiento, casero guiso, dedicado servicio y ajustada factura

LUIS ANTONIO ALIAS


RESTAURANTE
LA CUADRA DE XUACON

Dirección: avenida de Rufo Rendueles, 21. Gijón.
Teléfono: 985 332 067
Propietario y jefe de sala: Joaquín López Gallego.
Copropietaria y cocinera: María Rosa Rodríguez García.
Apertura: 10 de julio de 1992.
Ambiente y decoración: mesón de sala y barra en el que la madera vieja, el ladrillo, la piedra ornamental, el terrazo, y la pintura rojo teja, se reparten zócalos, mobiliario, vigas, tabiques y compartimentaciones.
Aperos tradicionales de labranza, pretéritos utensilios, y cacharros de bronce (guadaña, ‘triente’, ‘garabatu’, cafeteras, hasta un martillo picador minero) aprovechan los tirantes del techo y las repisas esquineras.
Cuadros de Bernabé reproducen escenas asturianas.
Un frontal de cristaleras avizora el último tramo playero de San Lorenzo.
Tras la barra, y resaltando el ambiente mesonero, destacan botelleros y colgantes jamones y embutidos.
Día de cierre: lunes.
Tarjetas: todas.
Capacidad: 40 comensales.
Bodega: bien surtida con denominaciones de origen españolas.
Más de cuarenta referencias en vinos a copas.
Reserva aconsejable para grupos y fines de semana.
Precio menú especial de la Cuadra de Xuanón: 20 euros para dos personas incluyendo Rioja (sólo almuerzo de martes a sábado y días no festivos).
Precio medio carta: 19 euros.

En la última manzana del Muro playero, asomando rústicos portones y marquesinas ante las perennes arenas del Piles, descubro un lugar que, por frecuentado y recomendable, debería conocer tiempo ha. Nunca resulta tarde si la dicha es sabrosa.
Y sabrosa discurre, que el éxito popular viene avalado por una clientela fiel que rebosa los fines de semana imponiendo forzosamente dos turnos.

Normal. Piensen que un primer plato con combinaciones diversas de bonito en aceite o escabeche, cogollos de Tudela, verduras frescas, pimientos del Bierzo, espárragos de Lodosa, embutidos, quesos asturianos, y algún demás, seguido de casi un kilo de ‘xatu culón’ y churrasco de ternera a elegir, adjuntando alternativas tan atractivas como el fariñón, el chosco de Tineo, el picadillo de ciervo, los chipirones rellenos en su tinta, o los ibéricos lomo, solomillo y chichas, conforman, epilogados por tartas caseras y acompañados de un tinto rioja, el mencionado y especialísimo menú del mediodía para compartir.

Lógica la numerosa demanda.
La carta añade más posibilidades –ensalada de ‘carpaccio’ de bacalao, bacalao con pisto asturiano, alcachofas salteadas–-junto a tablas, bien de ‘gochu’ extremeño, bien de ‘gochu’ asturiano.

Las patatas fritas merecen aplauso aparte: gajos gruesos bien turrados por fuera y de interior goloso y suave que parecen croquetas de sí mismas.
«Aliñamos y freímos todo con aceite de oliva virgen extra».

Algo que el paladar refrenda al momento, igual que la alta calidad del bonito, los pimientos, los espárragos, el bacalao, los embutidos, y otros productos envasados y curados.

Y pues, por ejemplo, el bacalao crudo en ensalada resulta soberbio, y Joaquín vela celoso las muchas etiquetas doradas que alinean los frigoríficos y despensas, sólo colocaría un pequeño lunar donde aparecen sucedáneos de cangrejo, angulas o caviar, no obstante disfruten general fortuna.

Joaquín parece serio y distante, sin embargo posee un fértil sentido del humor, y gobierna mediante eficaz mano de hierro el perfecto funcionamiento de ‘su cuadra’ en amorosa comandita con María Rosa.
«La carne que quiero, y el corte que preciso, sólo me los sirve El Arco».
Ideas claras y trayectoria reciente aunque doctorada.

«Ambos llegamos tarde a la hostelería, yo trabajaba en electrodomésticos, ella bordaba la cocina casera cotidiana, pero el cierre del negocio que me empleaba me obligó a buscar alternativas, y puesto que siempre tuve la idea, encontrar el local adecuado aquí, frente al mar, nos decidió».

Y cuando le pregunto por las grandes raciones de discreto precio, contesta al punto:
«Pasé muchos años de profesional viajero que comía y cenaba fuera del hogar, y al organizar mi negocio deseé que quedar satisfecho no supusiera uno o dos días de sueldo familiar. De hecho, si viene un grupo a compartir, sólo aconsejo una especialidad por persona».

Vaya a la hora del aperitivo y saboree una copa de los muchos vinos ofertados con la generosa tapa acompañante, y muy probablemente, estimado lector, decida esperar: la ensalada de la casa, el bonito con pimientos, el chuletón, el picadillo de ciervo, y las guarniciones, compensan esperas y cubren expectativas.