De los hilitos a los bombardeos

España nunca había afrontado una catástrofe ecológica de las dimensiones del ‘Prestige’. El desconocimiento, la falta de medios y la preocupación por las consecuencias políticas del desastre quedaron reflejados en las declaraciones de los políticos



 
  • Del barco hundido, Mariano Rajoy, entonces vicepresidente primero del Gobierno de Aznar y ministro del Interior, dijo que salían "unos pequeños hilitos como de plastilina". Los pequeños hilitos se convirtieron en 125 toneladas de fuel diarias.


  • Federico Trillo, ministro de Defensa de la época, dos días después del hundimiento del barco explicó cómo se había pensado en "bombardear el Prestige para hundirlo o hacer arder el fuel" con un ataque de los F-18. También explicó Trillo que los aviones de la Armada sobrevolaban la zona "para detectar si hay fugas de petróleo que pudieran poner en peligro nuestras costas o el norte de la costa portuguesa". Dijo que no habían visto nada



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    Fraga, fallecido el pasado mes de enero y entonces presidente de la Xunta, también quiso restar importancia al impacto del fuel. "Si hace falta, me vuelvo a bañar como en Palomares”, dijo. Después, con las playas ya llenas de fuel reconoció que "se tomó la decisión menos mala, aunque la menos mala fue más mala de lo que estaba previsto”.


  • Miguel Arias Cañete, en aquel momento ministro de Agricultura, Pesca y Ganadería: "Afortunadamente, la rápida intervención de las autoridades españolas alejando el barco de las costas hace que no temamos una catástrofe ecológica, como ha sucedido en otras ocasiones, ni prevemos grandes problemas en las aguas españolas ni para los recursos pesqueros". El 26 de noviembre, cuando ya había más de 130 playas afectadas aclaró:  "El vertido afecta a una extensión muy importante, pero no es una marea negra".


  • Tampoco atinó Arsenio Fernández de Mesa, delegado del Gobierno en Galicia, cuando un día después del SOS del barco afirmó que "probablemente el fuel no toque la costa gallega" o cuando aseguró que "el destino del fuel en el fondo del mar es convertirse en adoquín".


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     Francisco Álvarez Cascos era ministro de Fomento. Sobre su departamento cayó la responsabilidad de decidir el destino del barco. Resumió su sentir con un frase muy castiza: "A toro pasado todos acertamos por qué lado se tira el penalti". “A cuatro millas de la costa y con el buque condenado a embarrancar, tomamos las decisiones adecuadas para alejar el peligro inmediato de nuestras costas”, se defendía Cascos en noviembre de 2012.


  • José María Aznar, entonces presidente de Gobierno, quince días después de que el capitán del Prestige informara de su situación y cuando todo el mundo hablaba ya de "marea negra", dijo en Roma que "la capacidad de crear alarma es ilimitada". También resumió la que sería la postura oficial de su Gobierno en una intervención en el Parlamento:. "Si alguien habla de descoordinación, que lo demuestre, y, si alguien es capaz de demostrar que es mejor que un petrolero que se está partiendo entre en un puerto antes que ser sacado, que también diga que estaría dispuesto a asumir esa responsabilidad. Nosotros no lo vamos a hacer y vamos a contribuir a que el daño a las familias y el daño al medio ambiente sea el menor posible. Lo que no vamos a hacer, Señoría, y ya se lo digo, es ir a Galicia a hacernos fotografías, a no resolver nada y a mercadear".


  • Francisco Vázquez, el alcalde socialista de A Coruña, reflejó su preocupación con una frase. “Lo mejor sería hundir el barco o quemarlo con fósforo”. El ‘Prestige se hundió al día siguiente, pero la marea negra arrasó el Cantábrico.


  • Los expertos tampoco estuvieron especialmente atinados durante los primeros momentos. Dada la inexistencia de casos similiares, resultaba difícil acertar. El investigador del CSIC José Luis García Fierro vaticinó que el fuel se convertiría en el fondo del mar en “una sustancia sólida y que resultará difícil que se mueva”. La marea negra llegó a Francia.


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    El ministro de Medio Ambiente estaba especialmente molesto con las críticas de la empresa holandesa contratada para rescatar el ‘Prestige’, que había asegurado que remolcar el petrolero a alta mar había sido un error. “Solo falta que les tengamos que dar explicaciones a estos señores”, se lamentó el ministro.


  • Tampoco el Gobierno asturiano estuvo muy oportuno en algunas de sus afirmaciones. Mientras los marineros de bajura ya advertían de la llegada del fuel, el entonces consejero de Medio Ambiente, Herminio Sastre, aseguraba sentirse “tranquilo y satisfecho” porque solo se había avistado una ligera mancha de hidrocarburos, “como me dicen que todos los días se pueden ver en el mar”.


  • El enfrentamiento entre socialistas y populares a costa de la catástrofe también dejó frases muy duras. “ El PP debería hacer un examen de conciencia porque lo que dicen, a la gente que está trabajando en las playas, le puede parecer un insulto”. Lo dijo el entonces alcalde de Llanes, Antonio Trevín.


  • El diputado socialista de la Asamblea de Madrid Antonio Carmona pretendió hacer una gracia y tuvo que acabar presentando su dimisión. En plena catástrofe, aseguró que su partido iba “sobrado de votos y si hace falta, hundimos otro barco”.

 

Vídeo: la mancha del Prestige en Asturias