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Diseño y maquetación: Víctor Coto - Infografías: Susana García



El salmón no remonta en Asturias

Mientras la pugna por pescar el campanu reunirá el domingo 14 de abril a cientos de aficionados en los ríos asturianos, su número es cada día más testimonial


EDUARDO ALONSO


No le hace falta ponerse la ropa habitual de pescador para escudriñar las aguas del Sella. Ni siquiera mancharse un poco los zapatos en una tarde que ya parece más de la lógica primavera que del caluroso y soleado último invierno. José Antonio Martínez, ‘Titi’, es un reconocido y reconocible ribereño, aun a pesar de sus 82 años, que sacó su primer salmón «de unos ocho kilos, cuando tenía apenas catorce años».

Desde entonces no ha pasado año en el que no estuviera a pie de río. «Yo trabajaba, pero aprovechaba cualquier momento que tenía libre para pescar», dice. Quizás porque, de guaje, vivía apenas a 300 metros del cauce. Algunos días llegaba ya con dos o tres salmones al trabajo. «Y hubo alguno en el que pesqué tres o cuatro y hasta batí el récord de sacar tres con cucharilla», se enorgullece mientras se dirige hacia el pozo Lladuengu, a la salida de Arriondas.

‘Titi’ ejemplifica ese ‘duelo’ épico con el salmón. Y habla de sus capturas –«las tres piezas más grandes que he pescado pesaron 13,2, 12,6 y 11,6 kilos»– mientras recuerda aquel primer salmón – «utilicé un carrete que me hizo Capilla, el gaitero mayor de Asturias, de boj»–, menciona a épicos ribereños como Luis ‘El Marqués’ y ‘Molinero’ y hace hincapié en que «había muchos ejemplares aquellos primeros años».






Una situación que se remonta a las décadas de los años 50, 60 y 70, con picos de más de 6.000 ejemplares echados a tierra. En 2018, sin embargo, solo 598 salmones salieron de los ríos asturianos, que concentran prácticamente el total de capturas de todo el país, salvo unos pocos ejemplares en Galicia, Cantabria y el Bidasoa navarro, pero cada día menos.

A día de hoy, los ríos aún no son un ir y venir de pescadores porque la pesca sin muerte, a diferencia de otros países, no ha calado en España. Al contrario. Se respira un sorprendente ambiente de tranquilidad solo roto por un puñado de fieles, como Luis y Esteban, en el Nalón, casi bajo el puente de Pravia, y Robledo, unos metros más arriba, poco optimista cuando se le pregunta por el futuro de la especie: «Las administraciones y la sociedad civil deberían involucrarse para mantener este recurso valioso. Hay países que viven del turismo del salmón. ¿Por qué no nosotros?».

Asturias es una de las regiones cuyos ríos presumen de su reencuentro con las poblaciones de salmones atlánticos. Históricamente, este pez se convierte cada año en objeto de notable atención con la apertura de la temporada con muerte y, especialmente, con la captura del campanu.

Pero, mientras la pugna por echar a tierra el primer ejemplar de la temporada reunirá, este próximo domingo, entorno a los cotos y las zonas libres de los cinco grandes cursos fluviales salmoneros (Eo, Esva, Narcea-Nalón, Sella y Cares) a cientos de aficionados, los salmones remontan los ríos del Principado en un número cada vez menor.


Berrocal, presidente de la Asociación Las Mestas del Narcea, observa los alevines, en el centro ictiogénico de Quintana :: E. A.







Todo juega en contra del salmón atlántico. El calentamiento global del planeta (que le obliga a buscar aguas frías más al norte tras el alimento), las capturas en alta mar, la sobrepesca, las presas que le dificultan el paso y que le hacen desovar en lugares inadecuados (aunque llega a saltar hasta cuatro metros), la contaminación de los caudales, el aumento del número de cormoranes (un gran ave que pesca salmones) y el furtivismo son algunas de las causas que podrían explicar esta situación, pero no se ha determinado hasta qué punto influye cada uno de estos factores.

Organismos públicos, asociaciones de pescadores, aficionados... Todos ellos defienden diferentes intentos para salvar los salmones, que en 2010 vivieron su más pobre temporada con apenas 246 capturas. La reducción de los días hábiles de las campañas, el retraso del inicio de las mismas, los programas de repoblación e iniciativas como Arca de la Sociedad de Pescadores Las Mestas del Narcea –el pescador lo cede vivo para utilizarlo como reproductor–, por ejemplo, intentan dar vida a esta especie.

«Tener suerte»
«Pescar un salmón hoy en día es tener una suerte como la copa de un pino», dice Enrique Berrocal, presidente de la Asociación Las Mestas del Narcea. 140.000 alevines, criados en su centro ictiogénico de Quintana, se soltaron el año pasado en la cuenca del Narcea-Nalón. Los primeros retornos ya son un hecho. Pero alerta sobre «depredadores descontrolados como los cormoranes y las nutrias».

Onofre Bárcena preside la Asociación de Pescadores del Río Cares. A principios de año una gran riada se llevó gran parte de los alevines en el momento de su eclosión. Los efectos tardarán aún entre tres y seis años en cuantificarse. Apoya las repoblaciones y también advierte sobre el daño de los cormoranes. «No hay control alguno. No se aborda este problema. Se dejan matar veinte y hay más de cien. Ridículo».

«Aunque nos quiten de pescar, será lo mismo. El daño lo están haciendo los depredadores», se queja Antón Caldevilla. «Además hay que poner coto a la pesca en alta mar. Los barcos coreanos y japoneses, por ejemplo, no sabemos cuánto pescan. Lo hacen por toneladas..», continua el presidente de la Asociación El Esmerillón del Sella, en el que se ha visto ya algún ejemplar este año.

También el puerto de Luarca y la entrada del Río Negro ya han sido testigos de los movimientos de un par de salmones. A Gil Rico, presidente de La Socala, del Esva, le preocupan también los efectos de la riada –«se llevó el 80% de los alevines recién eclosionados»– y la pesca industrial. «Los estudios que se realizaron confirman que el río cumple el ciclo. Hay mucho alevín de primer y segundo año en la parte baja, pero no regresan. Ahí está el problema», advierte a ocho días de la gran fiesta del rey de los ríos, del campanu, con caudales, salvo el Narcea, un poco bajos a la espera de nuevas lluvias.

El ribereño José Antonio Martínez, 'Titi', en el pozo salmonero del Lladuengu, con Arriondas al fondo :: Xuan Cueto

Lavado de cara para el campanu

Las asociaciones de pescadores han trabajado estos últimos días en la limpieza de los ríos para facilitar el acceso a cotos y zonas libres


J. L. CALLEJA




Hace años que el salmón se convierte en objeto notable de atención con la apertura de la temporada con muerte y, especialmente, con la captura del campanu. Ese no es otro que el primero de la campaña. No el primero que se pesca, sino el primero al que se da muerte. Y pescadores y ribereños aguardan con impaciencia la llegada de ese momento. Madrugarán. A las 7.15 horas del próximo domingo se abrirá la veda. Prácticamente, un mes más tarde que la apertura de la modalidad sin muerte.

Los cotos y las zonas libres de los cinco grandes ríos salmoneros del Principado, desde el Eo hasta el Cares, incluido el ya recuperado Piloña, serán ese día un ir y venir continuo de pescadores. Y todas las cuencas fluviales presentan sus mejores galas. Caudales óptimos, a lo que han contribuido las últimas lluvias, multitud de cañas y riberas limpias.

Buena parte de la actividad estos días tiene lugar a orillas del Narcea. Miembros de la Asociación Las Mestas del Narcea llevan estas dos últimas semanas inmersos en la limpieza de la maleza de las márgenes para habilitar los espacios que dan acceso a los principales cotos y zonas libres. No ha sido el único río beneficiado por estas labores. Tareas similares se han llevado a cabo en algunas partes del Sello, a cargo, principalmente, de la Asociación del Esmerillón que preside Antón Caldevilla, así como junto a los principales pozos del Cares.


Un miembro de Las Mestas realiza tareas de limpieza en la zona de la Escollera, en Quizanas (Narcea). :: E. C.




Pero en el Narcea es, quizás, donde más se ha trabajo más a fondo por un tema ya de tradición. Enrique Berrocal, presidente de la Asociación Las Mestas del Narcea, se muestra «contento de las labores que «venimos haciendo desde el mes pasado para que todo esté listo». «Es un esfuerzo de todos nosotros», hace hincapié. La zona de Puente de Quinzanas, el denominado ‘territorio comanche’ por los ribereños salenses, es una de las que más cuidados ha recibido ya que es la que contará con una mayor concentración de pescadores.

Nadie quiere reconocerlo, ni aventurarse, pero, desde que se abrió la temporada de pesca sin muerte, varios salmones ya se han visto en las aguas de los principales cotos del Narcea y del Sella, principalmente. Aunque todo juega en contra de esta especie, el número de capturas ha descendido progresivamente en los últimos años y las lluvias de los últimos días han repuntado el caudal en las distintas cuencas fluviales, ribereños, pescadores y guardas, de una forma mayoritaria, se muestran convencidos de que habrá campanu el próximo domingo, Antón Caldevilla, el presidente de la Asociación El Esmerillón del Sella, habla de «un río impecable», al igual que Enrique Berrocal, que también ve al Narcea «en condiciones». También desde los centros de precintaje de los extremos del Principado se rezuma optimismo. Y es que tanto Carlos González (Eo) como Carlos de Diego (Cares) aseguran que, sin lugar a dudas, «el domingo saldrán los primeros salmones».

Otra cosa será conocer dónde se subastarán. Cornellana y Cangas de Onís mantendrán, como es habitual los últimos años, su habitual duelo para ser el escenario de la venta del primer salmón. No obstante, si el campanu sale en el Sella, la subasta se realizará, con toda probabilidad, en la citada localidad del oriente, junto al emblemático Puente Romano, mientras que, si la primera captura se produce en el Narcea o en los ríos del occidente (Eo y Esva), tendrá lugar en la capital de Salas.

Asamblea de la Asociación Las Mestas del Narcea
La Asociación de Las Mestas del Narcea, la más numerosa de Asturias, que destaca entre otros aspectos por su Proyecto Arca, con el que se protege a los salmones reproductores para utilizarlos en la repoblación de la propia cuenca, celebrará este sábado, a las cuatro y media de la tarde, en el salón de actos del Monasterio de Cornellana, su asamblea de socios, en la que expondrá sus nuevas actividades, además de los tradicionales puntos del orden del día, como la aprobación de cuentas y el movimiento de la masa social. Este colectivo festejó el pasado fin de semana su vigesimoquinto aniversario. Y lo hizo con la asistencia de numerosos pescadores y ribereños de otros zonas. En la reunión se puso de relieve las actividades que se realizan desde hace un cuarto de siglo en defensa del ‘monarca’ de los ríos.

Los cotos salmoneros en los ríos asturianos


HUGO MORTERA. BIÓLOGO

«Cada día habrá menos salmones y más pequeños»

«Hay que buscar una fórmula que haga compatible disfrutar de una actividad como la pesca de esta especie y su preservación»


EDUARDO ALONSO




Biólogo y propietario, junto a su socio, de la empresa Apilánez y Mortera, enfocada al estudio de impactos ambientales y a la realización de censos piscícolas, Hugo Mortera (Gijón, 1968) tiene interiorizadas sus palabras sobre el salmón, fruto de más de veinte años de experiencia profesional, pero no se le cae la sonrisa de la cara. Al terminar la entrevista, que se convierte más en una conversación extendida en la que su rostro y memoria se iluminan, este biólogo gijonés repite una idea que ya había esbozado: «La tendencia a la baja es imparable».

–Quedan apenas tres días para la apertura de la temporada de pesca con muerte del salmón. Tranquilice o alerte a los pescadores.
–El salmón tiene un ciclo de vida muy complejo, lo que hace que sea difícil valorar lo que va a suceder. Lo hace imprevisible. ¿Cuántos ejemplares se van a sacar? ¿La temporada va a ser mejor o peor que las anteriores?... Es imposible responder. Lo que se sabe es que el descenso de capturas, el mejor indicador que existe, es una realidad. Existe una tendencia, primero, a que, cada día, haya menos salmones, y, segundo, a que estos sean más pequeños. Las estadísticas son como dientes de sierra. Hay años mejores o peores. Pero esas cifras que se pescaban hace décadas hace mucho que pasaron a la historia.


El biólogo gijonés Hugo Mortera, durante la realización de uno de sus estudio. :: H. M.



–El salmón, pues, no remonta.
–La mejor valoración no se puede hacer hasta el final. No obstante, la tendencia es a la baja. Se observa en varios indicadores. Los ejemplares sacrificados por la pesca deportiva, los censos que se realizan en septiembre y los contadores instalados en varias presas, por ejemplo, nos llevan a afirmar que esto va a menos. Otro buen indicador es el número de ríos que cuentan con salmones. Hace unas décadas era muchísimos. Ahora se cuentan con los dedos. En Asturias hay ocho o diez, a los que habría que sumar alguno más en Cantabria y Galicia. Pero sus números son testimoniales.

–Me viene a decir que es un hecho incuestionable.
–Hay menos capturas. También porque la administración pone ahora unos límites que antes no existían. Hace años incluso algún ejemplar entraba por el río Duero. Es una situación similar a la del urogallo, una especie de lugares más fríos. El salmón, por diversas causas, se ha visto afectado. Hablamos, por ejemplo, del calentamiento global, la pesca en los ríos, el furtivismo... Aunque no sabemos en qué porcentaje hacen cada uno que la especie vaya a menos.

–¿Es un fenómeno exclusivo del Principado?
–Estamos en el límite geográfico. Por debajo de Asturias no hay salmones. Las especies empiezan a extinguirse en los bordes, en los límites. Las aguas aquí son frías, pero no tanto como las de Escocia o Dinamarca.

–Hay ríos como el Bidasoa en los que se ha recuperado la especie.
–Se ha logrado tras un proceso complejo, pero en el resto de los ríos vascos ha desaparecido. En Asturias, en el Nalón, cuando la industria del carbón se encontraba en pleno apogeo, ocurrió algo similar y, en cuanto se dejó de lavar este mineral, el salmón volvió a remontar sus aguas.

–Problemas hay muchos.
–En el momento en el que se mejora la calidad de las aguas, la especie reaparece. Pero hay problemas irreparables. Hay ríos muy buenos, limpios, como el Navia. Pero el salmón se encuentra, a diez kilómetros de su desembocadura, con la presa de Arbón. Un muro que el salmón no puede superar. Antes llegaban incluso a Grandas de Salime. Es un problema gordo.

–No el único...
–La pesca en alta mar es otro de ellos. Como la propia pesca deportiva. Por mucho que se diga tiene su efecto. Si pescas el salmón antes de que se reproduzca, este va a menos. También las obras en los ríos. Es una cuestión compleja. Además, como van a la mar, escapan a nuestro control.

–Los ribereños veteranos recuerdan aquellas temporadas con más de 6.000 capturas, pero el último año solo se echaron a tierra 598.
–Hubo un año, creo que el 2010, con solo 246 capturas. Una cantidad ridícula. Evidentemente, la tendencia es decreciente, a la baja, imparable.







–Da la impresión que el principal problema está en la mar.
–Los salmones regresan, pero una parte. Una hembra pone miles de huevos, pero cuántos vuelven. Tienen un ciclo vital en el que deberán afrontar un sinfín de problemas. Desde que nacen hasta que son capaces de reproducirse pasan años. Y en ese período les pasa de todo en el río: contaminación, cormoranes, lubinas (un tema del que se no se habla porque no se les ve). Y, después, en la mar, más dificultades por la presencia de otras especies o por la mano del hombre. Y a los que vuelven les esperan los pescadores. ¿Cuántos superan todas estas barreras? Cuatro amigos.

–El calentamiento global ha ganado fuerza como una de las causas.
–Es evidente. El salmón es una especie de aguas frías y, si la temperatura aumenta medio grado o uno, no es bueno. Pero, insisto, causas hay muchas. El tema de las presas es importante. Hay ríos como el Navia al que le han puesto un muro insalvable a diez kilómetros de la costa. No hay industrias contaminantes a su alrededor. Es un río perfecto. Eso si no fuera por la presa.

–¿Y los cormoranes?
–Dicen que es una ave invasora. No es cierto. Es una ave autóctona que siempre ha habido en cantidades inferiores, pero que, desde que se dejó de matar en Europa, viene con mayor asiduidad. Se come todo lo que haya: anguilas, salmones, truchas, carpas... Lo que encuentra. Se habla de 300 gramos de pescado por día. Al pescador le da rabia porque no logra nada en horas y viene el pájaro negro y se lo zampa.

–¿La pesca sin muerte es el futuro?
–Hay muchos colectivos reacios porque al pescador le gusta pescar y llevarse la pieza a casa. Obviamente, otras sociedades más avanzadas lo interpretan de otra forma y les extraña. Yo la vi nacer. Si tenemos pocos salmones, tendremos que buscar una fórmula que haga compatible el hecho de disfrutar de una actividad como la pesca y la preservación de la especie. Siempre habrá gente que diga que es una tontería porque mueren igual, lo cual es verdad. Pero, si te lo llevas a casa y lo echas en la sartén, ese seguro que no volverá al río.

–¿Con el paso de no muchos años habrá que viajar a otros países más al norte para pescar un salmón?
–Para muchos, su meca, hoy en día, es ir a Escocia, Alaska o Noruega a pescar salmones. Gente con dinero que busca lugares con aguas limpias y muchos salmones. Se hacen muy buenas fotos. Pero sí es verdad que, en unas pocas décadas, no nos quedará otra que viajar al norte. Esperemos que no sea así, aunque la tendencia no invita al optimismo.

––Las repoblaciones se han convertido en un tema espinoso.
–Cuando hablas con un ribereño, pronto te dice que hay que repoblar el río. Se lleva décadas haciéndolo y los resultados no son acordes a lo que se espera. Yo estoy a favor, pero, por ejemplo, como refuerzo de poblaciones esquilmadas o ante un vertido para acelerar la recuperación natural. Pero no parece una medida acertada, teniendo en cuenta lo que cuesta, cuando de sueltan miles de alevines y no se revierte el declive.

––La Administración apoya esta estrategia.
–Quizás ese dinero estaría mejor destinado a otras cosas que tengan un respaldo científico detrás. No existen estudios serios que demuestren que son eficaces.

––La Sociedad Las Mestas del Narcea soltó el año pasado 140.000 alevines.
–Están echando alevines a mansalva, pero en qué medida contribuyen a aumentar las capturas cuando les faltan años para regresar al río. No parece lógico insistir con las repoblaciones cuando no hay una experiencia científica que lo respalde. A veces se hacen por rutina.

––¿Y qué piensa del programa ARCA?
–Bien. Tiene ya de mano una cosa buena que es crear un caldo de cultivo favorable a no matar al salmón. Me parece bien repoblar, pero parece que es lo único.

LOS PELIGROS DEL SALMÓN


Son varios los factores que influyen en el descenso de salmones en los ríos asturianos.

*pincha sobre las fotos para ver las causas



Calentamiento global
PRIMERA CAUSA

Los salmones se ven obligados a emigrar más al norte buscando alimento dificultando su regreso a los ríos

Calentamiento global

El aumento de la temperatura de las aguas
La pesca en alta mar
SEGUNDA CAUSA

Durante el peregrinar de los peces se traduce en capturas expresadas en miles de toneladas

La pesca en alta mar

Capturas en alta mar por grandes buques
Aumento de cormoranes
TERCERA CAUSA

La población de esta ave de gran tamaño ha crecido notablemente. Remontan los ríos para alimentarse

Los cormoranes

Es el gran depredador de los salmones
Presas y saltos
CUARTA CAUSA

Pese a su capacidad para saltar hasta cuatro metros, las presas dificultan su remonte

Presas y saltos

La mano del hombre afecta al salmón
Furtivismo
QUINTA CAUSA

La picaresca se impone ante la falta de un mayor control de las cuencas

Furtivismo

Un gran problema para la supervivencia del salmón

El futuro del salmón en Asturias, en juego

Las medidas adoptadas para frenar el declive de la especie no han funcionado y cada vez se generan más interrogantes sobre su vulnerabilidad


MARCELO VERDEJA




Una de las actividades en la que se cumple de forma clara el clásico dicho de «cualquier tiempo pasado fue mejor» es en la pesca. Pocas cosas habrán evolucionado tanto, en cuanto a materiales que esta misma actividad. Lo cual no significa, ni mucho menos, que ahora se pesque más y mejor, que los peces sean más abundantes y que nuestros ríos gocen de una excelente calidad de aguas. Está aquí la reapertura de una nueva temporada de pesca del salmón (con muerte) en la que para muchos es la temporada de pesca «de verdad». No parece que la primera apertura, la de sin muerte, sea del agrado de la mayoría de los pescadores, lo que nos da algún indicio de por dónde van algunos de los problemas que afectan a esta especie.

Hay que tener en cuenta que España es el país más al sur dentro de la distribución del salmón atlántico en Europa y que estas poblaciones mas septentrionales, más extremas, son las que primero presentan problemas cuando las condiciones ambientales cambian, o se deterioran. Hay citas antiguas que los situaban en los ríos Duero, Tajo y Guadiana. Actualmente el extremo de su distribución es el río Miño, más de forma testimonial que con regresos de salmones habituales y en gran número. Es en Asturias donde la presencia de los salmones es más abundante y por tanto, mayor es la responsabilidad de cuidar, mantener y potenciar sus poblaciones, o al menos, hacer todo lo posible para que las condiciones que se encuentren al llegar a los ríos, sean las más propicias posibles.

Problemas
Presenta la especie una serie de problemas de difícil solución. A la distribución extrema, se le une la sobrepesca en el mar y en el río y la introducción de ejemplares de repoblación de otras poblaciones, con el consiguiente riesgo de contagio de enfermedades y pérdida de la genética propia de los salmones autóctonos.

A algunos de estos factores de riesgo, se le ha dado solución, prohibiendo la introducción de salmones que no sean del propio río y en cuanto a la sobrepesca en el mar, desde hace casi 30 años la NASF (Fondo para la Conservación del Salmón Atlántico) compra los derechos de pesca en el mar para que los salmones no sean capturados y puedan regresar a completar su ciclo vital en nuestros (y otros) ríos. Que no haya duda de que si algo queda, en buena parte se debe a la labor realizada por esta Asociación que compra los derechos de pesca con aportaciones de particulares y colaboradores. En este apartado, aún queda mucho por hacer mientras se pesque un solo salmón en el mar.

Por otra parte, en su ciclo fluvial, tampoco van las cosas bien. Desde alteraciones en los cauces, con esa manía de hormigonar riberas y canalizar los ríos. Las presas, saltos y obstáculos que impiden a los salmones alcanzar las zonas de desove, los múltiples vertidos de todo tipo, industriales, urbanos, agrícolas y ganaderos, la extracción de áridos, con la destrucción de las zonas de desove, hasta la captación de aguas que disminuyen el caudal de los ríos de forma grave, sin respetar el caudal ecológico.

Gestión local
A los problemas expuestos en el ciclo fluvial del salmón, se suman también un par de acuciantes cuestiones que dependen directamente de la gestión local, o sea la Administración, o sea el Gobierno Regional.

La primera es la presencia masiva en los ríos del cormorán marino y su predación en las especies fluviales. El debate entre pescadores y asociaciones ecologistas es continuo: la Administración intenta contentar a todos y al final no convence a nadie con las medidas que toma. Mientras, el problema sigue sin solución.


Un pescador en el río Narcea, durante la apertura de la temporada de la pesca sin muerte. :: Jorge Peteiro



Pero si hay algo absolutamente incomprensible, es el sistema de pesca. Arcaico, caduco, totalmente desfasado dentro de una gestión tan urgente de soluciones como es la pesca del salmón. Un sistema propio de mediados del siglo XX, cuando lo importante era pescar muchos peces y se podía porque los había en abundancia. Nada que ver con lo que los datos nos demuestran actualmente; una clarísima disminución en las capturas, lo que significa un declive de la especie.

El problema es que se sigue gestionando la pesca del salmón, de forma muy parecida a los años de la plétora. Se toman algunas medidas, pocas, con miedo e insuficientes.

Se pone un cupo de salmones por pescador y año; esta temporada 4 salmones. Si todos los pescadores de salmón los pescaran, nos saldría una suma toral de más de 20.000 salmones y sí, es cierto (mucho) que por supuesto ni se va a pescar esa cantidad ni nada parecido. ¿Entonces por qué cuatro y no uno o veinticinco? Es absurdo poner un cupo para contentar a pescadores locales y es sumamente arriesgado plantearse un cupo, matar un solo salmón, cuando no tenemos la menor idea de cuantos son los que entran en cada río y el total de los salmones que retornan a cumplir el ciclo vital y perpetuar la especie. Lo lógico es adecuar la temporada de pesca a los salmones que vuelven y no planificar una temporada seis meses antes sin saber lo que ese año nos va a deparar en el retorno de salmones.

¿Quién asegura que precintando (no pescando, ya que existe el temor a que se extraigan el doble de los que pasan por el precinto) unos 1.200 salmones cada temporada, no se ocasione un daño irreparable a la especie? O por el contrario, (nadie lo cree)resulta que hay muchos más salmones y en vez de un cupo de cuatro se puede aumentar a 30 o poner barra libre. Sin saber lo que hay, o dónde está el fondo del barril, es imposible hacer una gestión responsable de la especie. No hablamos de tecnología espacial, se trata de poner contadores en cada río para saber lo que entra y obrar en consecuencia. Al igual que ocurre en muchos países donde el salmón es, aparte de riqueza económica, un valor medioambiental imprescindible. No debemos olvidar que el salmón se pesca antes del desove. Por tanto, salmón que no se devuelve al río es un ejemplar que no culmina su ciclo, que no contribuye a la supervivencia de la especie.

Evolución
Los datos históricos nos demuestran el alarmante descenso de las capturas, del tamaño de los salmones y por tanto de la grave situación que la especie atraviesa. Si por los años 60 las capturas medias anuales de salmones eran de unos 6000, la cifra ha ido bajando en las siguientes décadas hasta llegar a los actuales 1.000 más o menos. Las cifras son claras, demuestran la gran regresión que el salmón está sufriendo y que es necesario tomar medidas urgentes para su conservación y aumento de su población.

Medidas
Aparte de los problemas que el salmón presenta en su fase marina, desde Asturias hay la responsabilidad de velar por la especie, de proteger el medio en el que el salmón se desarrolla y proporcionarle las condiciones idóneas para su superveniencia.

En el tiempo actual, no se puede consentir que se sigan contaminando los ríos con todo tipo de residuos. Que se sigan extrayendo áridos en zonas de desove. Que aún se siga planteando, aunque sea de forma local, la comercialización de salmones, truchas y reos, con el afán de dejar de ser pescadores y convertirnos en pescaderos. Que no se respeten los caudales ecológicos. Que se sigan canalizando los ríos. Y que no se recuperen, mediante escalas y otras soluciones, los mejores tramos de aquellos ríos que tienen interrumpido el cauce con algún obstáculo.

Para muchos la cuestión está clara. La Administración debe ser contundente a la hora de tomar las medidas oportunas para proteger la especie. En este caso se trata de proteger al salmón, no a los pescadores.

Hay que concienc iarse sobre la conservación de la especie, cada uno aportando las medidas que estén a nuestro alcance. Si la situación requiere unos años de pesca sin muerte, los pescadores lo debemos aceptar, apoyar y fomentar cualquier otra que contribuya a la recuperación del salmón. Actualmente está incluido en el Libro Rojo de los Vertebrados de España como especie vulnerable. Si sigue en este declive y pasa a estar amenazada, cosa probable viendo su evolución, se terminará por prohibir su pesca y eso va a doler. Mucho.

CAMPANU EN CIFRAS

0

Modalidades de pesca

0

Cotos salmoneros

0

Max. capturas en 1969

0

Min. capturas en 2010