Amable Díaz

Transportistas. Amable Díaz distribuye gas butano por Asturias y Castilla y León. Espera que tras esto «valoren más a nuestro trabajo»


Texto: MARLA NIETO
Fotos: DANIEL MORA


Una de las cosas que más le impactó al camionero Amable Díaz durante los primeros días del estado de alarma fue «ver las carreteras vacías. Hice muchísimos kilómetros totalmente solo. Sentí una sensación muy extraña». Trabaja como transportista en la empresa Repsol, y distribuye butano por Asturias y, en ocasiones, por Castilla y León. Cada día, a las cinco de la mañana, emprende el viaje a Santurce, para cargar la mercancía.





«Los inicios del confinamiento fueron caóticos. No teníamos ni un sitio donde parar si teníamos alguna necesidad, y mucho menos para comer». Luego, ya empezaron a llevar su comida de casa y se adaptaron. Además, contó, «gracias a las quejas que manifestamos los trabajadores de este sector, facilitaron baños donde poder hacer un alto en el camino, y nos vendían bebidas por la ventanilla de las gasolineras».

«No tenía ni un sitio donde parar el camión»

Han demostrado que los héroes también han estado todo este tiempo en la carretera. «Solo espero que después de todo esto, la gente que tenía una mala opinión de nosotros, deje de vernos como bichos raros». Demuestran lo tan necesarios que es su trabajo: «Somos vitales, pues llevamos los productos de primera necesidad a las casas». Aún así, muchos familiares y amigos han valorado su trabajo. Le decían «con la que está cayendo, y tú tienes que andar por ahí». Pero él, siempre positivo, les respondía que «hay que trabajar y, de alguna manera, ayudar a los demás».





Perfil

Amable Díaz, recorre las carreteras asturianas con su camión


Amable aseguró que nadie les hizo pruebas, y «hay un porcentaje muy alto de camioneros que se han contagiado, pues al fin y al cabo, estamos expuestos». Y eso que cuando llega a la factoría para la carga, se protegen al máximo: «Nos disfrazamos totalmente. Además de la mascarilla, los guantes y la pantalla, también estamos obligados a ir en manga larga y chaleco. Al llegar siempre nos toman la temperatura, por si acaso».

Lleva cinco años transportando gas, y es la primera vez que observa una reducción tan significativa de sus jornadas laborales. «Podría decir que tengo un 40% menos de trabajo. Sobre todo el mes de mayo está siendo muy dramático». Desde su punto de vista, esto ocurre porque «estamos padeciendo las consecuencias de no haber cobrado en los meses anteriores. En marzo la gente hizo acopio de recursos. Almacenaron, y ahora están tirando con lo que tienen. Aunque muchos ya empezaron a trabajar, todavía no hay dinero suficiente».

«Somos vitales, llevamos productos de primera necesidad a las casas»

El futuro, dijo, «se avecina negro. Sé que muchos trabajadores de este sector, autónomos, van a tener que renunciar. Hay que pagar la letra del camión, los seguros, y demás gastos fijos que nadie nos perdona cada mes». Pero él afirma sentirse dichoso: «No me puedo quejar, aunque tenga menos moviemiento, termina el mes y cobro. Además, estoy muy a gusto en esta empresa».

No niega que sintió miedo cuando el coronavirus llegó, pues «el enemigo invisible es peor, porque si no lo ves, no puedes combatirlo». Pero él ya pasó buenos sustos cuando fue como voluntario a la guerra de Bosnia, en el año 1992. «Fueron solo tres días, pero muy intensos. Allí sí que el miedo era real, sobre todo cuando sentías las bombas. Aunque fuésemos escoltados, el temor no se podía evitar».




ES PARA VOSOTROS

EL COMERCIO homenajea a la sociedad asturiana que ha demostrado su capacidad de sacrificio para luchar contra la pandemia y superar un duro confinamiento