José Manuel López

Residencias. José Manuel López es el director del centro para mayores Clara Ferrer en la que murieron tres personas, entre ellas su madre


Texto: MARLA NIETO
Fotos: DANIEL MORA


Antes de que se decretase el estado de alarma, José Manuel López. director de la residencia Clara Ferrer de Gijón, decidió reunir al personal de todos los ámbitos que abarca el centro y prepararse para lo que estaba por llegar. Desde el operarios de limpieza, cocineros, auxiliares de enfermería o trabajadores sociales hasta el conserje, acudieron a la cita. «Era vital trabajar en equipo como nunca, sin dejarse a nadie», destacó José Manuel.





Entonces pidieron material, pues algo les decía que, de no hacerlo con antelación, luego no podrían conseguirlo. Y, en efecto, la escasez de estos recursos llegó, pero ellos ya estaban preparados. Aún así, se trataba de un frente totalmente nuevo y, como a todos, les pilló por sorpresa: «Ahora ya conocemos lo que tenemos que hacer, pero al principio era imposible deducir cómo enfrentarse a lo desconocido», reconoció.

No fue fácil. El fallecimiento de tres usuarios, entre ellos su propia madre, hizo tambalear emociones y fuerzas. «No sabíamos por dónde entraba el bicho. En cuanto algún empleado se sentía con síntomas, se quedaba en casa, pero era inevitable que entrase. No es algo que puedas frenar poniéndote en la puerta de la entrada para que no pase».

Tuvieron que volver a escribir la historia del Clara Ferrer. El estado de alarma supuso un cambio radical en la estructura. «Ya no hay zonas comunes, cada usuario permanece en su habitación, lo más aislado posible. Ni tampoco hay un comedor único, sino uno en cada planta, y de ahí se distribuyen las comidas a las habitaciones».





Perfil

José Manuel López es el director de la residencia Clara Ferrer de Gijón


«No sabíamos por dónde entraba el bicho»

La crisis sanitaria a la que se están enfrentando ha hecho «aflorar las deficiencias que ya había ocultas», reconoció el director. Están cumpliendo las normas «por el libro, tal y como nos indica el gobierno», pero cree que lo que está escrito en un papel, poco tiene que ver con la situación real. «Aunque cumplamos con los ratios, no puede ser que solo contemos con un limpiador por la mañana y otro por la tarde, ni tampoco con dos auxiliares para atender a una treintena de mayores, por ejemplo», lamentó.

Desde el día 18 de mayo, se organizan en grupos de cinco personas para salir al jardín a tomar el aire «con las máximas precauciones». Al principio, señaló López, «lo llevaron fatal. No comprendían lo que pasaba». Sin embargo, ahora ya se han hecho a la idea, y a pesar de que hay días en los que las cosas se complican, en general «va bien».

«Al principio era imposible deducir la forma de enfrentarse a los desconocido»

Además, aunque los familiares no puedan ir a verles, recientemente se acercaron al exterior del centro y los usuarios, desde las ventanas, les saludaron. «Fue un momento muy bonito», aseguró. A diario se comunican con sus allegados a través de videollamadas. «Me llamó mucho la atención ver la facilidad con que se adaptaron a esa nueva forma de contactar con la familia. Lo hacen como si conociesen el método desde siempre».

Precisamente los trabajadores de esta residencia mostraron, en estos momentos, su mayor vena altruista: «Algunos hasta pidieron encerrarse con los mayores la cuarentena, para evitar contagios, aunque n se pudo. Pusieron mucho de su parte». También lo hicieron vecinos de la zona del Polígono, que les donaron mascarillas y más material protector.




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